Por Alejandro Armenta Mier
La economía de los mexicanos se mueve en la paradoja de la capacidad de compra contra el ingreso que se recibe para subsanar las necesidades básicas en los hogares. El “poder comprar” se ve superado por el “poder tener”, lo más grave es que éste último concepto va más allá de lo prioritario, va a la adquisición del estatus reflejado en artículos innecesarios o en endeudamientos a través del dinero plástico.
Tal paradoja, incluso se refleja en las cifras oficiales del INEGI con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicios y Departamentales (ANTAD). Mientras el INEGI reportó que las ventas al por menor mostraron una caída de -2.2% en términos reales en el periodo de agosto de 2012 al mismo mes de 2013 ANTAD reporta un crecimiento de 2.9 %.
En 2012, los mexicanos se echaron a cuestas deudas con la banca comercial por más de 101 mil 600 millones de pesos para adquirir bienes de consumo, tanto cotidiano como duradero. Informes del Banco de México revelan que el endeudamiento considerado como crédito al consumo fue el sector más dinámico y de mayor crecimiento de todo el financiamiento otorgado por la banca comercial que opera en el país.
Siendo el saldo vigente a noviembre del 2012 se ubicó en 589 mil 800 millones de pesos contra los 488 mil 200 del año 2011; dentro de este componente, el crédito contraído con tarjetas de crédito como medio de pago llegó a 266 mil 300 millones de pesos (2012) -nivel sin precedente- ni siquiera el reportado antes de que estallara la crisis de 2008.
En el 2013, la deuda promedio de los hogares mexicanos con la banca comercial tocó su mayor proporción respecto al Producto Interno Bruto (PIB) desde la crisis de 1995, al ubicarse en 1.07 billones de pesos en el primer semestre del año, es decir el 7% del valor del PIB (Banxico). Es así que el 57.8% de la deuda de los familias con la banca corresponde al consumo y el 42.2% restante es del financiamiento a la vivienda.
En cuanto a las tarjetas de crédito, hay una cartera vencida de 71%, lo que significa que de 100 personas, sólo 29 están al corriente. Este panorama nos indica la importancia de fomentar una cultura de consumo en donde gobierno propicie educación del consumo responsable además de educación financiera, que permita a la población desarrollar estrategias y planes económicos personales, al conocer su capacidad de endeudamiento sin correr riesgos de caer en la morosidad o en el impago.
A razón de ello, el Día Mundial sin Compras (por sus siglas en inglés BND, Buy Nothing Day, "Día de no Comprar Nada") es una jornada de protesta en contra del consumismo llevada a cabo por activistas sociales el 25 de noviembre de todos los años.
Este acontecimiento intenta que la sociedad tome conciencia de lo que algunos ven como los hábitos de consumo derrochador en los países del primer mundo. En los últimos años, el movimiento ha ganado activistas también pueden participar en manifestaciones para impedir visitar centros comerciales y otras formas de expresión radical, así como adeptos entre los movimientos contra el cambio climático, quienes argumentan que para detener este fenómeno el primer mundo debe cambiar sus hábitos de consumo.
En ese contexto, es importante que la población mexicana se dé cuenta de que lo más importante es comprar y consumir aquello que es necesario, mientras que debe de aprender a prescindir de todo aquello que no tiene ningún valor, y a no utilizar de forma excesiva las tarjetas de crédito, que finalmente propician el endeudamiento.
Cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) señalan que de cada tres pesos que la banca presta a los hogares en el consumo, uno se destina al endeudamiento con tarjeta de crédito. Uno de cada cuatro pesos corresponde al crédito de nómina, el 23% para préstamos personales el 14% para la adquisición de automóviles y el resto para otros rubros.
Además será importante difundir información generada por instituciones como la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) o el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a fin de que la población mexicana pueda tomar decisiones correctas sobre el consumo.
martes, 26 de noviembre de 2013
martes, 19 de noviembre de 2013
Día internacional del hombre: Por su transformación y sus derechos
Por Alejandro Armenta Mier
Los principales retos que los hombres del Siglo XXI enfrentan se enmarcan en el ámbito social, laboral, familiar y en el área de la salud; en este último con una mayor probabilidad de padecer de hipertensión, diabetes y a morir en hechos de violencia así como de contraer una enfermedad de transmisión sexual. Sin olvidar que a lo largo de los años, la naturaleza social del hombre se inserta en la exigencia a cumplir con estereotipos y roles como lo son el hombre con fortaleza, el encargado del sustento el hogar, el padre de familia, entre otros.
La dinámica de la vida actual nos obliga a transformar patrones de conducta y de pensamiento –que por arraigo son caducos- haciendo indispensable la reivindicación de la figura masculina en los diversos ámbitos de acción. Por ello vale la pena hacer referencia a una fecha que pasa desapercibida, pero que es un parteaguas en el cambio de mentalidad sobre el rol masculino en la sociedad.
El Día Internacional del Hombre fue inaugurado en 1999 en Trinidad y Tobago; luego se extendió a países tan diversos como Australia, España, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Jamaica, Hungría, India, Italia y por supuesto México. Esta conmemoración -que se celebra el 19 de noviembre- tiene diversos objetivos como abordar temas de salud de varones jóvenes y adultos, promover la igualdad de género, celebrar la masculinidad y proyectar sus logros.
Fue así que establecieron los pilares del Día Internacional del Hombre que se refieren a la promoción de modelos masculinos positivos -hombres de la vida cotidiana que viven vidas decentes y honestas-; a la celebración de las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, comunidad, familia, matrimonio, cuidado de niños y el medio ambiente; al cuidado de la salud y el bienestar en todos los sentidos del hombre como el social, emocional, físico y espiritual de los hombres; al trabajo contra la discriminación hacia los hombres en las áreas de servicios sociales, actitudes y expectativas sociales; al mejoramiento de las relaciones de género y promover la igualdad de género.
Por otra parte, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que no solo existe violencia psicológica hacia el hombre, sino también sexual y física. Según la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo, el 78% de los jóvenes que tienen entre 15 y 24 años y que están en una relación de noviazgo, es violentado psicológicamente por su mujer. Dichos datos aseguran que el 48 por ciento de los hombres han sido agredidos físicamente por su pareja.
Asimismo, este problema contribuye a la violencia de género, un problema que puede incluir a los varones en ciertas situaciones como ataques o violaciones sexuales contra sujetos en prisión, prostitución forzada, explotación laboral, tortura en tiempos de guerra, tráfico de personas, patrones de acoso u hostigamiento en organizaciones masculinas, ataques homofóbicos hacia personas o grupos de homosexuales, bisexuales y transgéneros, entre otros.
En cuanto a los estereotipos, las cifras indican que el 50.1% de los niños de primaria está de acuerdo con que “el hombre es el que manda y decide lo que le conviene a la familia” frente al 31.7% de las niñas que opina lo mismo; 79.2% de las niñas y los niños está de acuerdo en que “el hombre es el que debe tener la mayor responsabilidad para traer el dinero al hogar” y en que las niñas deben aprender a cuidar a sus hermanitos y a hacer limpieza; 60.3% de los adolescentes de secundaria y el 54.8% de las adolecentes en este nivel está de acuerdo en que “la mujer es la que tiene que cuidarse para no quedar embarazada”.
Por otra parte, información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) refiere que existen algunas acciones básicas que se han considerado prioritarias para el cuidado de la salud del hombre. La primera acción es la promoción de la salud, al enseñar y reafirmar lo que los hombres deben hacer para mantenerse sanos como hacer ejercicio, educación en materia de prevención del alcoholismo, tabaquismo y drogadicción, entre otras adicciones.
La Encuesta Nacional de Adicciones (2012) detalla que la dependencia al alcohol aumentó en los hombres de 8.3 % en 2008 a 10.8 % en 2011. Además indica que los varones comienzan a beber alcohol a los 16.62 años; respecto al tabaco indica que existen 12 millones de fumadores hombres, de éstos 1.1 millones son adolescentes.
La segunda acción es en torno a la nutrición ya que el 67 % de los hombres tiene problemas de obesidad y el sobrepeso. Cuatro de cada diez hombres son obesos y tienen una mayor prevalencia de complicaciones asociadas con la obesidad, como diabetes, hipertensión arterial y síndrome del sueño. Por lo que la tercera acción, es la detección de estas enfermedades –principalmente la diabetes- y males asociados como la disfunción eréctil. En México se venden anualmente dos millones de pastillas de Viagra, cantidad que convierte al país en el séptimo consumidor mundial del medicamento y el mayor de América Latina (Pfizer).
Y finalmente, la cuarta acción es la prevención de enfermedades de transmisión sexual, ya que se ha ubicado a estas entre las diez primeras causas de mortalidad general en el grupo de hombres en edades comprendidas entre los 15 y los 44 años de edad en nuestro país.
Por lo que gracias a estas acciones y esfuerzos por parte del Estado -quien vela por su bienestar de la población masculina- la esperanza de vida ha incrementado a 72 años en el 2013. Además, se han implementado programas que promueven la igualdad de género, que pretenden diluir la discriminación y crear un mundo mejor donde los hombres puedan desarrollarse plenamente y crecer para alcanzar su pleno potencial.
Los principales retos que los hombres del Siglo XXI enfrentan se enmarcan en el ámbito social, laboral, familiar y en el área de la salud; en este último con una mayor probabilidad de padecer de hipertensión, diabetes y a morir en hechos de violencia así como de contraer una enfermedad de transmisión sexual. Sin olvidar que a lo largo de los años, la naturaleza social del hombre se inserta en la exigencia a cumplir con estereotipos y roles como lo son el hombre con fortaleza, el encargado del sustento el hogar, el padre de familia, entre otros.
La dinámica de la vida actual nos obliga a transformar patrones de conducta y de pensamiento –que por arraigo son caducos- haciendo indispensable la reivindicación de la figura masculina en los diversos ámbitos de acción. Por ello vale la pena hacer referencia a una fecha que pasa desapercibida, pero que es un parteaguas en el cambio de mentalidad sobre el rol masculino en la sociedad.
El Día Internacional del Hombre fue inaugurado en 1999 en Trinidad y Tobago; luego se extendió a países tan diversos como Australia, España, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Jamaica, Hungría, India, Italia y por supuesto México. Esta conmemoración -que se celebra el 19 de noviembre- tiene diversos objetivos como abordar temas de salud de varones jóvenes y adultos, promover la igualdad de género, celebrar la masculinidad y proyectar sus logros.
Fue así que establecieron los pilares del Día Internacional del Hombre que se refieren a la promoción de modelos masculinos positivos -hombres de la vida cotidiana que viven vidas decentes y honestas-; a la celebración de las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, comunidad, familia, matrimonio, cuidado de niños y el medio ambiente; al cuidado de la salud y el bienestar en todos los sentidos del hombre como el social, emocional, físico y espiritual de los hombres; al trabajo contra la discriminación hacia los hombres en las áreas de servicios sociales, actitudes y expectativas sociales; al mejoramiento de las relaciones de género y promover la igualdad de género.
Por otra parte, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que no solo existe violencia psicológica hacia el hombre, sino también sexual y física. Según la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo, el 78% de los jóvenes que tienen entre 15 y 24 años y que están en una relación de noviazgo, es violentado psicológicamente por su mujer. Dichos datos aseguran que el 48 por ciento de los hombres han sido agredidos físicamente por su pareja.
Asimismo, este problema contribuye a la violencia de género, un problema que puede incluir a los varones en ciertas situaciones como ataques o violaciones sexuales contra sujetos en prisión, prostitución forzada, explotación laboral, tortura en tiempos de guerra, tráfico de personas, patrones de acoso u hostigamiento en organizaciones masculinas, ataques homofóbicos hacia personas o grupos de homosexuales, bisexuales y transgéneros, entre otros.
En cuanto a los estereotipos, las cifras indican que el 50.1% de los niños de primaria está de acuerdo con que “el hombre es el que manda y decide lo que le conviene a la familia” frente al 31.7% de las niñas que opina lo mismo; 79.2% de las niñas y los niños está de acuerdo en que “el hombre es el que debe tener la mayor responsabilidad para traer el dinero al hogar” y en que las niñas deben aprender a cuidar a sus hermanitos y a hacer limpieza; 60.3% de los adolescentes de secundaria y el 54.8% de las adolecentes en este nivel está de acuerdo en que “la mujer es la que tiene que cuidarse para no quedar embarazada”.
Por otra parte, información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) refiere que existen algunas acciones básicas que se han considerado prioritarias para el cuidado de la salud del hombre. La primera acción es la promoción de la salud, al enseñar y reafirmar lo que los hombres deben hacer para mantenerse sanos como hacer ejercicio, educación en materia de prevención del alcoholismo, tabaquismo y drogadicción, entre otras adicciones.
La Encuesta Nacional de Adicciones (2012) detalla que la dependencia al alcohol aumentó en los hombres de 8.3 % en 2008 a 10.8 % en 2011. Además indica que los varones comienzan a beber alcohol a los 16.62 años; respecto al tabaco indica que existen 12 millones de fumadores hombres, de éstos 1.1 millones son adolescentes.
La segunda acción es en torno a la nutrición ya que el 67 % de los hombres tiene problemas de obesidad y el sobrepeso. Cuatro de cada diez hombres son obesos y tienen una mayor prevalencia de complicaciones asociadas con la obesidad, como diabetes, hipertensión arterial y síndrome del sueño. Por lo que la tercera acción, es la detección de estas enfermedades –principalmente la diabetes- y males asociados como la disfunción eréctil. En México se venden anualmente dos millones de pastillas de Viagra, cantidad que convierte al país en el séptimo consumidor mundial del medicamento y el mayor de América Latina (Pfizer).
Y finalmente, la cuarta acción es la prevención de enfermedades de transmisión sexual, ya que se ha ubicado a estas entre las diez primeras causas de mortalidad general en el grupo de hombres en edades comprendidas entre los 15 y los 44 años de edad en nuestro país.
Por lo que gracias a estas acciones y esfuerzos por parte del Estado -quien vela por su bienestar de la población masculina- la esperanza de vida ha incrementado a 72 años en el 2013. Además, se han implementado programas que promueven la igualdad de género, que pretenden diluir la discriminación y crear un mundo mejor donde los hombres puedan desarrollarse plenamente y crecer para alcanzar su pleno potencial.
martes, 12 de noviembre de 2013
La tolerancia, componente fundamental del respecto a los derechos humanos y para el logro de la paz
Por Alejandro Armenta Mier
En su forma más simple y básica, la tolerancia consiste en reconocer a los demás el derecho a que se respete su persona e identidad; siendo ésta, la calidad esencial mínima de las relaciones sociales que permite descartar la violencia y la coerción en una sociedad.
Sin tolerancia, la paz no es posible. Con tolerancia es posible hacer realidad numerosas posibilidades humanas y sociales -y en particular la evolución de una cultura de paz-; por lo que el Día Internacional para la Tolerancia se celebra todos los años el 16 de noviembre con actividades dirigidas tanto a los centros de enseñanza como al público en general.
Debemos tener presente que vivimos en un mundo cada vez más globalizado, en el que las sociedades son cada vez más diversas, por lo que la tolerancia es fundamental para la convivencia. Sin embargo, en un contexto de presiones económicas y sociales, la tolerancia se está sometiendo a prueba, ya que encontramos a algunos intentan destacar las diferencias y los temores a fin de avivar el resentimiento de las minorías, los migrantes y las personas menos favorecidas.
Para contrarrestar el aumento de la ignorancia, el extremismo, la intolerancia y los actos basados en el odio, la mayoría moderada debe hacerse oír en defensa de los valores compartidos, en contra de todas las formas de discriminación, el respeto de los derechos humanos y el intercambio de culturas para el entendimiento mutuo.
Tras la celebración en 1995 del Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia -proclamado por iniciativa de la Conferencia General de la UNESCO- el 12 de diciembre de 1996, la Asamblea General aprobó la resolución 51/95, por lo que invitó a los Estados Miembros a que el 16 de noviembre de cada año observaran el Día Internacional para la Tolerancia.
Compromiso que se ratificó en la Cumbre Mundial del año 2005, donde los Jefes de Estado y de Gobierno reafirmaron su compromiso de fomentar el bienestar, la libertad y el progreso de los seres humanos en todas partes, así como de alentar la tolerancia, el respeto, el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos.
En la promoción de estos valores debemos tomar como fuente de fortaleza y referencia la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, implementando la tolerancia como una condición para la paz, una fuerza que dé impulso a un mundo cada vez más interconectado y armonioso, que permita la aceptación de las diferencias entre las personas, el entendimiento y el reconocimiento de la diversidad.
México es un país en donde cohabitan una gran diversidad cultural, religiosa, política y social. Por lo que, para garantizar un futuro mejor, es trascendental generar una actitud positiva hacia los demás bajo un entendimiento de igualdad, aceptación libre de prejuicios y dogmas; abriendo nuestro panorama a otras formas de pensar, a otras concepciones y opiniones.
El Gobierno de la República a través de políticas y los programas educativos pretende contribuir al desarrollo del respeto, el entendimiento, la solidaridad y la tolerancia entre los individuos y sus comunidades para fomentar la convivencia armónica. Además de muchos mexicanos que trabajan día a día por la construcción de un mejor y más justo país por medio de organizaciones civiles o sin fines de lucro, pretendiendo generar un proceso de reflexión hacia una acción social. Ejemplo de ello, es el Museo de Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México, un espacio donde se exhibe la gran diversidad de nuestro país, haciendo especial referencia a los pueblos indígenas y a las migraciones que han contribuido al enriquecimiento cultural de nuestra nación.
Sólo generando sinergias entre las diversas dependencias gubernamentales, las organizaciones civiles, empresariales e instituciones académicas podremos lograr el México en paz, en el que la tolerancia y el pluralismo sean elementos inseparables en la promoción y protección de los derechos humanos.
En su forma más simple y básica, la tolerancia consiste en reconocer a los demás el derecho a que se respete su persona e identidad; siendo ésta, la calidad esencial mínima de las relaciones sociales que permite descartar la violencia y la coerción en una sociedad.
Sin tolerancia, la paz no es posible. Con tolerancia es posible hacer realidad numerosas posibilidades humanas y sociales -y en particular la evolución de una cultura de paz-; por lo que el Día Internacional para la Tolerancia se celebra todos los años el 16 de noviembre con actividades dirigidas tanto a los centros de enseñanza como al público en general.
Debemos tener presente que vivimos en un mundo cada vez más globalizado, en el que las sociedades son cada vez más diversas, por lo que la tolerancia es fundamental para la convivencia. Sin embargo, en un contexto de presiones económicas y sociales, la tolerancia se está sometiendo a prueba, ya que encontramos a algunos intentan destacar las diferencias y los temores a fin de avivar el resentimiento de las minorías, los migrantes y las personas menos favorecidas.
Para contrarrestar el aumento de la ignorancia, el extremismo, la intolerancia y los actos basados en el odio, la mayoría moderada debe hacerse oír en defensa de los valores compartidos, en contra de todas las formas de discriminación, el respeto de los derechos humanos y el intercambio de culturas para el entendimiento mutuo.
Tras la celebración en 1995 del Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia -proclamado por iniciativa de la Conferencia General de la UNESCO- el 12 de diciembre de 1996, la Asamblea General aprobó la resolución 51/95, por lo que invitó a los Estados Miembros a que el 16 de noviembre de cada año observaran el Día Internacional para la Tolerancia.
Compromiso que se ratificó en la Cumbre Mundial del año 2005, donde los Jefes de Estado y de Gobierno reafirmaron su compromiso de fomentar el bienestar, la libertad y el progreso de los seres humanos en todas partes, así como de alentar la tolerancia, el respeto, el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos.
En la promoción de estos valores debemos tomar como fuente de fortaleza y referencia la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, implementando la tolerancia como una condición para la paz, una fuerza que dé impulso a un mundo cada vez más interconectado y armonioso, que permita la aceptación de las diferencias entre las personas, el entendimiento y el reconocimiento de la diversidad.
México es un país en donde cohabitan una gran diversidad cultural, religiosa, política y social. Por lo que, para garantizar un futuro mejor, es trascendental generar una actitud positiva hacia los demás bajo un entendimiento de igualdad, aceptación libre de prejuicios y dogmas; abriendo nuestro panorama a otras formas de pensar, a otras concepciones y opiniones.
El Gobierno de la República a través de políticas y los programas educativos pretende contribuir al desarrollo del respeto, el entendimiento, la solidaridad y la tolerancia entre los individuos y sus comunidades para fomentar la convivencia armónica. Además de muchos mexicanos que trabajan día a día por la construcción de un mejor y más justo país por medio de organizaciones civiles o sin fines de lucro, pretendiendo generar un proceso de reflexión hacia una acción social. Ejemplo de ello, es el Museo de Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México, un espacio donde se exhibe la gran diversidad de nuestro país, haciendo especial referencia a los pueblos indígenas y a las migraciones que han contribuido al enriquecimiento cultural de nuestra nación.
Sólo generando sinergias entre las diversas dependencias gubernamentales, las organizaciones civiles, empresariales e instituciones académicas podremos lograr el México en paz, en el que la tolerancia y el pluralismo sean elementos inseparables en la promoción y protección de los derechos humanos.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Crecimiento urbano con planeación
Por Alejandro Armenta Mier
Con 82% de su población viviendo en ciudades, América Latina es la segunda región más urbanizada del mundo -apenas detrás de Norteamérica-, pero el crecimiento de las ciudades latinoamericanas ocurrió sin orden, ganándole espacios a áreas rurales, a veces en tierras expuestas a inundaciones o deslizamientos.
Latinoamérica hace 100 años que no hace urbanismo, que no piensa en sus ciudades a futuro ni las planifica, por ello se han vuelto lugares expuestos a una creciente lista de problemas y riesgos propiciando condiciones de vida no confortables, inseguras e insalubres; el crecimiento caótico, un impacto inminente en el cambio climático y además conllevan a gastos desmedidos de recursos y de tiempo tanto para el ciudadano como para sus gobiernos.
Siendo evidente, que tampoco existen planes de gestión de riesgos, por lo que los peligros suelen saltar a la vista cuando se presentan emergencias como las inundaciones o deslaves que se han presentado en diversos países de la región como Argentina, Brasil o México. Los especialistas indican que casi todas las urbes de la región tienen un gran problema en el crecimiento demográfico y el alto grado de urbanización además de que carecen de planes de expansión y mitigación de desastres (BID).
En ese contexto, debemos referirnos al Día Mundial del Urbanismo que es conmemorado por el Instituto Superior de Urbanismo desde 1949 -por iniciativa del Ing. Carlos María Della Paolera, primer catedrático de urbanismo en la Universidad de Buenos Aires- fecha en la que se reconoce y promueve el papel de la planificación en la creación de comunidades sostenibles.
Por lo que este 8 de noviembre presenta una excelente oportunidad para contemplar la planificación desde una perspectiva global, pues es un evento que apela a la conciencia de los ciudadanos y las autoridades públicas para lograr reducir el impacto ambiental que produce el desarrollo de las ciudades y las regiones.
México es el segundo país latinoamericano con mayor población y altas concentraciones humanas sobre el espacio geográfico del país. Desde 1980, es un país donde la mayor parte de la población reside en centros urbanos -70% de la población mexicana vive en ciudades y grandes zonas metropolitanas-. Este carácter urbano es resultado de una serie de transformaciones de perfil económico, social y cultural del país, ocurridas particularmente en la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del siglo XXI y que han impactado de forma heterogénea en el territorio nacional, fortaleciendo o conformando zonas de alta densidad demográfica y mayor desarrollo económico así como de zonas rezagadas y con grandes desigualdades en el desarrollo regional, por lo que las diferencias socioeconómicas de la población y la persistencia de condiciones de pobreza al interior de las regiones y ciudades son eminentes.
Por ello, el papel de la política de desarrollo debe concentrarse en los elementos que favorecen el desempeño económico a nivel nacional, que beneficien a todas las regiones para compensar los efectos de la concentración del ingreso y garantizar las condiciones de vida adecuadas para toda la población mexicana.
Con esta visión, el Gobierno de la República formó la nueva Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), siendo algunas de sus directrices el promover el desarrollo habitacional y urbano para impulsar el desarrollo regional y contribuir al crecimiento ordenado de los asentamientos urbanos; además de fomentar programas para enfrentar los desafíos de la pobreza y la seguridad que permitirán el rescate de espacios públicos y el desarrollo urbano.
Eso permitirá generar una planeación integral del crecimiento urbano que consienta armonizar y contar con una adecuada planeación urbana y garantizar a toda la población no sólo servicios suficientes y óptimos sino condiciones favorables de seguridad, salubridad y desarrollo.
Con 82% de su población viviendo en ciudades, América Latina es la segunda región más urbanizada del mundo -apenas detrás de Norteamérica-, pero el crecimiento de las ciudades latinoamericanas ocurrió sin orden, ganándole espacios a áreas rurales, a veces en tierras expuestas a inundaciones o deslizamientos.
Latinoamérica hace 100 años que no hace urbanismo, que no piensa en sus ciudades a futuro ni las planifica, por ello se han vuelto lugares expuestos a una creciente lista de problemas y riesgos propiciando condiciones de vida no confortables, inseguras e insalubres; el crecimiento caótico, un impacto inminente en el cambio climático y además conllevan a gastos desmedidos de recursos y de tiempo tanto para el ciudadano como para sus gobiernos.
Siendo evidente, que tampoco existen planes de gestión de riesgos, por lo que los peligros suelen saltar a la vista cuando se presentan emergencias como las inundaciones o deslaves que se han presentado en diversos países de la región como Argentina, Brasil o México. Los especialistas indican que casi todas las urbes de la región tienen un gran problema en el crecimiento demográfico y el alto grado de urbanización además de que carecen de planes de expansión y mitigación de desastres (BID).
En ese contexto, debemos referirnos al Día Mundial del Urbanismo que es conmemorado por el Instituto Superior de Urbanismo desde 1949 -por iniciativa del Ing. Carlos María Della Paolera, primer catedrático de urbanismo en la Universidad de Buenos Aires- fecha en la que se reconoce y promueve el papel de la planificación en la creación de comunidades sostenibles.
Por lo que este 8 de noviembre presenta una excelente oportunidad para contemplar la planificación desde una perspectiva global, pues es un evento que apela a la conciencia de los ciudadanos y las autoridades públicas para lograr reducir el impacto ambiental que produce el desarrollo de las ciudades y las regiones.
México es el segundo país latinoamericano con mayor población y altas concentraciones humanas sobre el espacio geográfico del país. Desde 1980, es un país donde la mayor parte de la población reside en centros urbanos -70% de la población mexicana vive en ciudades y grandes zonas metropolitanas-. Este carácter urbano es resultado de una serie de transformaciones de perfil económico, social y cultural del país, ocurridas particularmente en la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del siglo XXI y que han impactado de forma heterogénea en el territorio nacional, fortaleciendo o conformando zonas de alta densidad demográfica y mayor desarrollo económico así como de zonas rezagadas y con grandes desigualdades en el desarrollo regional, por lo que las diferencias socioeconómicas de la población y la persistencia de condiciones de pobreza al interior de las regiones y ciudades son eminentes.
Por ello, el papel de la política de desarrollo debe concentrarse en los elementos que favorecen el desempeño económico a nivel nacional, que beneficien a todas las regiones para compensar los efectos de la concentración del ingreso y garantizar las condiciones de vida adecuadas para toda la población mexicana.
Con esta visión, el Gobierno de la República formó la nueva Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), siendo algunas de sus directrices el promover el desarrollo habitacional y urbano para impulsar el desarrollo regional y contribuir al crecimiento ordenado de los asentamientos urbanos; además de fomentar programas para enfrentar los desafíos de la pobreza y la seguridad que permitirán el rescate de espacios públicos y el desarrollo urbano.
Eso permitirá generar una planeación integral del crecimiento urbano que consienta armonizar y contar con una adecuada planeación urbana y garantizar a toda la población no sólo servicios suficientes y óptimos sino condiciones favorables de seguridad, salubridad y desarrollo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)