lunes, 27 de enero de 2014

Las huellas del genocidio

Por Alejandro Armenta Mier

El Holocausto - palabra de origen griego que significa sacrificio por fuego- fue la persecución y el asesinato sistemático, burocráticamente organizado y auspiciado por el Estado de aproximadamente seis millones de judíos por parte del régimen nazi y sus colaboradores.

Durante la era del Holocausto, las autoridades alemanas persiguieron a otros grupos debido a su percibida "inferioridad racial": Los romaníes –gitanos-, los discapacitados y algunos pueblos eslavos -polacos y rusos, entre otros grupos fueron perseguidos por motivos políticos, ideológicos y de comportamiento, como los comunistas, los socialistas, los testigos de Jehová y los homosexuales.

En 1933, la población judía de Europa ascendía a más de nueve millones, y la mayoría de los judíos europeos vivía en países que la Alemania nazi ocuparía o dominaría durante la Segunda Guerra Mundial. Para el año 1945, los alemanes y sus colaboradores asesinaron aproximadamente a 2 de cada 3 judíos europeos como parte de la llamada “Solución Final”, política nazi de ejecución de los judíos de Europa.

Después del Holocausto, muchos de los sobrevivientes encontraron refugio en los campos de concentración que administraban las fuerzas aliadas. Entre 1948 y 1951, casi 700 mil judíos emigraron a Israel, incluidos 136 mil judíos refugiados de Europa; otros judíos refugiados emigraron a Estados Unidos y a otros países como México.

Aunque fueron pocos los judíos que pudieron llegar a México como consecuencia de la persecución nazi, de los cerca de 100 mil refugiados judíos que arribaron a los países de América Latina, entre mil 800 y 2 mil 200 desembarcaron en México, ya que tenían familiares y la ley permitía inmigrar a quienes tenían parientes en el país. Otros fueron refugiados en Argentina -45 mil-, Brasil -23 mil 500-, Bolivia -20 mil- además de otros países que fueron más abiertos y generosos como Colombia.

México albergó entre 1943 y 1947 a mil 453 refugiados polacos bajo el pacto del Tratado de Varsovia el cual les permitía residir en cualquier país del exterior, de ellos 280 eran menores de edad, esposas, viudas y adultos mayores de los soldados polacos católicos.

Actualmente, de acuerdo con el censo de población del 2000 del INEGI, residen 45 mil 620 judíos en México. El 40 por ciento residen en el Distrito Federal, el 31 por ciento en el Estado de México y  el 10 por ciento, en el resto del país.

Los crímenes cometidos durante el Holocausto dieron lugar a un cambio en la conciencia mundial, originando la creación de las Naciones Unidas en 1945 con la firma de 51 países que se comprometieron a mantener la paz y la seguridad internacionales, a fomentar entre las naciones relaciones de amistad y promover el progreso social, a la mejora del nivel de vida y el respeto a los derechos humanos de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.

Por lo que -rechazando toda negación ya sea parcial o total del Holocausto como hecho histórico- la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 1º de noviembre de 2005 la resolución 60/7, condenando sin reservas todas las manifestaciones de intolerancia religiosa, incitación, acoso o violencia contra personas o comunidades basadas en el origen étnico o las creencias religiosas, dondequiera que tengan lugar.

En ese contexto se designó el 27 de enero – fecha que en el año de 1945, el ejército soviético, liberó el mayor campo de exterminio nazi – como el Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto e insta a los Estados Miembros a que elaboren programas educativos que inculquen a las generaciones futuras las enseñanzas del Holocausto con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro.

México en pro de la rememoración del Holocausto y de la educación al respecto, promueve actividades de promoción y eventos educativos por lo que cuenta con estructuras educativas privadas como el Museo de la Memoria y la Tolerancia para difundir el respeto a la diversidad con base al recuerdo histórico de los genocidios.

martes, 21 de enero de 2014

Administración pública y líderazgo

Por Alejandro Armenta Mier

La recuperación económica a razón de la competitividad no sólo depende de las reformas que se implementaran sino de la calidad, la eficiencia y la buena gestión en la administración pública; elemento clave en la provisión de valor público y bienestar social, condición que exige la consolidación de líderes y equipos capaces de emprender procesos para lograr avanzar en la administración pública.
Se podría decir, que al contar con liderazgo por parte de los gestores públicos, éstos serían capaces de llevar al máximo nivel las capacidades para la formulación, diseño e implementación de políticas públicas así como contar con las habilidades de gestión interna que permitan poner a los grupos de trabajo en marcha y conseguir un entorno que favorezca la implantación de estrategias y el logro de objetivos.
Pero las organizaciones públicas están sometidas en estos tiempos a varios efectos y entornos complejos, que van desde la proliferación de redes que podrían tender a desfocalizar el conocimiento y el poder hasta factores motivacionales que pudieran limitar el desarrollo.
Podríamos, entonces, hablar de un contexto óptimo de la administración pública en esta etapa que transita México, en donde se requiere de gestores públicos con un mayor conocimiento; capacidad para el manejo de emociones; noción de herramientas para actuar con más efectividad; habilidades y competencias profesionalizantes; capacidad para escuchar y generar la línea adecuada para la gestión del conocimiento; capacidad para promover la innovación en las actividades al servicio de los ciudadanos; compromiso con la democracia y la inclusión; con valores como calidad, flexibilidad, proactividad, eficiencia y compromiso; con capacidad para generar cambios y romper con la dinámica de una gestión centralizada; con convicción real por buscar la mejora continua de sus organizaciones y por movilizar el talento de las personas.
Pero además -en su rol dentro de las organizaciones de la administración pública- requieren de un liderazgo transformador, que integre equipos políticos y profesionales comprometidos para llevar a la institución hacia una administración inteligente y promover un cambio real para contribuir de manera positiva con la Nación.
Este prototipo de gestores públicos son los que el Gobierno de la República necesita para impulsar y consolidar las estrategias y reformas impulsadas.
Solo así podremos crecer, renovar e innovar en la gestión y la administración de los servicios públicos, que incrementen el buen gobierno y puedan favorecer la transformación de México.

martes, 14 de enero de 2014

Vamos a mover a México

Por Alejandro Armenta Mier

Sin duda los cambios que se han alcanzado en el 2013 colocan a  México en mejores condiciones para su transformación como parte del ese pacto anunciado por el Gobierno de la República; el Pacto por México cumplió su objetivo de impulsar las reformas prioritarias en telecomunicaciones, en educación sin olvidar la reforma financiera, energética y fiscal

Esto se logró gracias al consenso para aprobar reformas que permitirán un mayor desarrollo social y crecimiento económico para el país; sin embargo el 2014 exige más que voluntad política, reformas estructurales y una perspectiva solida del futuro, se requiere también del compromiso social y de una adecuada instrumentación en los distintos órdenes de gobierno que permita la construcción de una mejor nación.

De acuerdo a datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), las reformas acelerarán el crecimiento de México a cerca de 4 % en 2014, y éste se incrementará gradualmente hasta alcanzar niveles del 5 % hacia 2018.
Se prevé que tras el crecimiento relativamente bajo que se presentó en el 2013 -estimado en 1.3%-, en este 2014 se empezará a ver el efecto positivo de las reformas aprobadas en los últimos meses del año, aunado a mejores perspectivas globales.
Por lo que la implementación de las reformas incrementará el crecimiento potencial de la economía mexicana, la cual se estima podría crecer 4.7% en 2015, un 4.9% en 2016, a 5.2% en 2017 y 5.3% en 2018, según proyecciones del Programa Nacional de Financiamiento 2013-2018.
Si bien las reformas no darán beneficios inmediatos, será necesario que las políticas públicas estén alineadas hacia un objetivo común y así se propicie un verdadero crecimiento en la economía mexicana que permitirá combatir la pobreza y la marginación, pero sobre todo la desigualdad social.
También será prioritario el aterrizar las leyes secundarias respectivas que atraerán, por ejemplo, la inversión extranjera y el desarrollo sustentable.
Merrill Lynch -financial management and advisory- proyectó en un informe que la economía de México crecerá 4 % en el 2014, mientras que la de América Latina se expandirá sólo 2.2%, en promedio. También estimó que el crecimiento real de las exportaciones mexicanas será de 6 % en el 2014, en tanto que la inversión se expandirá 5.1 por ciento. Así mismo, el informe calculó que el peso mexicano será la única divisa de entre las mayores economías de América Latina que se fortalecerá para el 2014
Por lo que será importante que los mexicanos podamos informarnos sobre las reformas recientemente aprobadas por el Poder Legislativo mexicano a través fuentes fidedignas    –neutrales- que no manifiesten intereses en manejar o tergiversar el contexto, condiciones para llevar a cabo un cambio positivo en la percepción respecto a estas reformas estructurales, las cuales se están llevando a cabo como medidas para mejorar la calidad de vida de toda la población mexicana.
Es obligación de los mexicanos comprometernos y trabajar, para ser parte de esta etapa de transición en la que se moverá a México hacia el desarrollo y la prosperidad.

lunes, 6 de enero de 2014

Tráfico de personas, una realidad latente

Por Alejandro Armenta Mier

A pesar de la abolición de la esclavitud, el día de hoy siguen habiendo personas vendidas y compradas, obligadas a trabajar y maltratadas. En los Estados Unidos se estima que entre 14 mil 500 y 17 mil 500 mujeres, niñas y niños forman parte de las cifras anuales de comercialización de personas -principalmente para la industria del sexo- donde los traficantes suelen atraer principalmente a mujeres  con promesas falsas de trabajo, tales como  meseras, niñeras, modelos, y como trabajadoras en las fábricas.
Sin embargo eso es el anzuelo para alimentar el negocio de la prostitución, para establecer esquemas prácticamente de esclavitud en centros agrícolas de trabajo, en el servicio doméstico e incluso en restaurantes. Estas víctimas privadas de su libertad son sometidas a la violencia, amenazas, servidumbre por deudas y / o retención de documentos.
Los expertos han señalado que la trata de personas es la actividad criminal de más rápido crecimiento en el mundo ya que -quienes la practican- la consideran un negocio lucrativo y con bajo riesgo. Los registros de arrestos policiales muestran que las mujeres jóvenes pueden ser vendidas a los dueños de burdeles en América del Norte  hasta 16 mil dólares cada una.
De acuerdo con cifras del Departamento de Estado (USA), unas 800 mil personas son traficadas en las fronteras internacionales cada año en todo el mundo; de las que alrededor de un 80 por ciento de las víctimas son mujeres y casi la mitad son menores de edad.
A nivel mundial, se estima que entre 700 mil  y 4 millones de mujeres, hombres, niñas y niños son traficados cada año. Siendo Estados Unidos -según Human Trafficking Awerness- uno de los destinos por excelencia del tráfico de personas; aunque generalmente esta actividad se relaciona con personas que llegan al país desde México, Centro y Sudamérica, a este país llegan legal o ilegalmente personas de hasta 40 países diferentes.
La frontera entre México y Estados Unidos es la zona de mayor intensidad migratoria en el mundo; cada año se registran más de 30 millones de cruces, legales e ilegales, a lo largo de los más de 3 mil kilómetros de frontera compartida.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, México fue clasificado como el segundo país que más víctimas de trata provee a Estados Unidos, superado únicamente por Tailandia. En el 2007 se reportaron 48 casos de víctimas tailandesas, y 42 de víctimas mexicanas, seguido por Guatemala con 23, Filipinas con 22, China con 21 y otros países con 144 casos. Así, del total de víctimas identificadas en Estados Unidos, el 14% de las víctimas era de origen mexicano.
Ante esta realidad, el 11 de enero fue nombrado en Estados Unidos como un día nacional de conciencia sobre el tráfico humano. Por lo que la oportunidad es propicia para buscar una luz sobre este problema creciente en todo el mundo llamado “la nueva esclavitud de hoy en día” y dar un paso hacia la prevención de la trata y la esclavitud.
México -consiente de esta grave problemática- ha planteado promover estrategias que consientan aplicar instrumentos jurídicos internacionales sobre la trata y el tráfico de personas; el traslado ilegal de personas a través de las fronteras, la contratación no reglamentada, la prostitución, la pederastia y la pornografía infantil han dado lugar a modernas versiones de la esclavitud y la deshumanización, a partir de las cuales grupos de delincuentes ponen en peligro la seguridad y la integridad de los seres humanos.
La convicción del Gobierno de la República por el respeto a los derechos y libertades de las personas impulsa a la política exterior a seguir abriendo espacios de colaboración entre las naciones. Por lo cual, México aplaude a la Unión Americana y comparte los esfuerzos para crear conciencia sobre este problema mundial y combatirlo mediante mecanismos que permitan la erradicación de las condiciones de vulnerabilidad y exclusión social.