Por Alejandro Armenta Mier
El 1 de enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) -que firmó México en noviembre de 1993- creando una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo y estableciendo la base para un crecimiento económico fuerte y mayor prosperidad para Canadá, Estados Unidos y México; siendo sus objetivos el promover las condiciones para una competencia justa y el incremento de las oportunidades de inversión.
El TLCAN es un acuerdo que establece reglas sobre el intercambio comercial de bienes y servicios entre Canadá, Estados Unidos de América y México. Por lo que existen una serie de instituciones que tienen a su cargo la responsabilidad de vigilar el cumplimiento y garantizar la adecuada interpretación e implementación de sus disposiciones.
Desde que entró en vigor el TLCAN, los niveles de comercio e inversión de las tres naciones se han incrementado, generando un crecimiento económico sólido y constante, la creación de nuevos puestos de trabajo y una mayor variedad de servicios y bienes de consumo a mejores precios.
México, Canadá y Estados Unidos han logrado reducir las barreras al comercio trilateral y generar certidumbre para los negocios a través de reglas claras y mecanismos para asegurar su cumplimiento en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Sin duda, la progresiva eliminación de barreras al comercio y la apertura de los mercados han favorecido el crecimiento económico y la prosperidad en los tres países, y brinda a las empresas de América del Norte un mejor acceso a los insumos, materia prima, las tecnologías, los capitales de inversión y los talentos disponibles en toda la región.
En México, durante los últimos 19 años, el TLCAN ha señalado cómo el libre comercio favorece al incremento de la riqueza y la competitividad. Entre 1993 y 2005 la economía mexicana creció 39.8% en términos reales. México es la décima potencia comercial del mundo y la primera exportadora de América Latina, al representar alrededor del 40% del total de las exportaciones en la región.
De acuerdo a datos de la Secretaría de Economía, la zona de libre comercio creada por el TLCAN representa un mercado potencial de 406 millones de habitantes que producen más de 11 billones de dólares en bienes y servicios. Las tres naciones comercian trilateralmente mil 800 millones de dólares cada día.
El comercio entre los países del TLCAN creció 128%, lo que significó pasar de 297.000 millones de dólares en 1994 a 676 mil millones de dólares al año 2000.
Además ha permitido ampliar las opciones de consumo en México, actualmente existe una gran variedad de productos de una diversidad de marcas. Esto hace que cada vez los productos tengan una mayor calidad y precios más competitivos, beneficiando a los consumidores mexicanos.
El tratado le dio a México acceso a un mercado de más de 325 millones de personas que concentra el 31% del ingreso mundial. La productividad de los trabajadores mexicanos en la industria manufacturera se incrementó en 69.6. Siendo que uno de cada seis empleos está relacionado con la actividad exportadora, empresas que pagan salarios 37% superiores a los de empresas no exportadoras. Además, casi dos millones de empleos corresponden a empresas con inversión extranjera directa (IED), donde los salarios son 28% superiores a los pagados por empresas sin IED.
Sin embargo, a pesar de las ventajas, el contexto mundial ha cambiado en la última década y la región de América del Norte enfrenta nuevos retos, como la creciente competencia en el entorno internacional y las nuevas condiciones que se presentan en los distintos sectores –productivo, financiero, político y de seguridad- de los tres países que conforman el TLCAN.
Esto hace indispensable el surgimiento de nuevos mecanismos que permitan enfrentar estos retos, por lo que es necesario diseñar nuevos instrumentos de cooperación entre México, los Estados Unidos y Canadá.
Si bien, se llevan a cabo iniciativas trilaterales -Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte- y bilaterales -Sociedad para la Prosperidad entre México y los Estados Unidos, y Alianza México-Canadá- con el fin de profundizar aún más la integración de América del Norte, el gobierno de la República reconoce los grandes retos en los diferentes sectores del país, necesarios para lograr asimilar los beneficios del TLCAN e implementar estrategias que permitan unir esfuerzos y fortalecer los mecanismos que le permitan incrementar la productividad y obtener una economía competitiva y generadora de empleos.
lunes, 30 de diciembre de 2013
lunes, 23 de diciembre de 2013
Navidad, tradición que perdura
Por Alejandro Armenta Mier
Las piñatas, posadas y pastorelas son sólo algunas tradiciones navideñas que han pasado de generación en generación durante años. Pero son pocos los que realmente conocen el significado de las mismas y la historia detrás de estas tradiciones que nos caracterizan como mexicanos.
Para los mexicanos la piñata, el nacimiento, las posadas, los reyes magos, las pastorelas, la cena de Navidad y los villancicos son sólo algunas de las costumbres que se implantaron en el periodo Virreinal. Las cuales, aunque pertenecen enteramente a la tradición cristiana, adoptaron rasgos y elementos indígenas que permanecen hasta nuestros días.
El término Navidad viene del latín Nativitas, que significa nacimiento, el nacimiento de Jesucristo. Siendo una de las festividades más importantes del cristianismo, esta solemnidad que -de acuerdo al calendario juliano que reformó el Papa Gregorio XIII- se celebra el 25 de diciembre en la Iglesia Católica, en la Iglesia Anglicana, en algunas comunidades protestantes y en la Iglesia Ortodoxa Rumana.
Las posadas, fueron la forma en que las órdenes religiosas aprovechan el fuerte potencial teatral de la cultura Náhuatl, para propagar en forma didáctica la religión cristiana. Y aunque al principio las pastorelas tuvieron una finalidad evangelizadora, se convirtieron en una costumbre que acogió el pueblo como parte de su cultura y costumbres.
Se dice que las posadas surgieron de las celebraciones de las iglesias para instalarse en las calles y plazas –al anochecer se acostumbra orar- donde se formaba la gente con cantos y velas detrás de los santos peregrinos José y María, continuando con letanías para luego pasar al patio a romper la piñata. La piñata como una costumbre que adquiere en México su propia simbología; personificando de la lira de David, la estrella de Belén o la rosa de Jericó, todo con vistosos colores representando la vanidad, la fe representada en la venda en los ojos y el palo, la virtud que vence el mal.
Sin olvidar las pastorelas como escenificaciones que según historiadores datan de 1527, siendo los primeros títulos “La comedia de los Reyes” y “La batalla entre San Miguel y Lucifer” -obra escrita en náhuatl- han sido las mismas a lo largo más de cuatrocientos años, escritas por lo regular en verso, tienen la misma trama, sus personajes son ingenuos pastores, o varios demonios, arcángeles, ángeles, los reyes Magos y la Sagrada Familia. En nuestro país, la pastorela incorpora cantos y música tradicionales de cada región.
El nacimiento, representación de Jesús, María, José, los pastores, los ángeles, el burro, la vaca y el pesebre, se celebra desde la llegada de los primeros misioneros. Siendo la destreza artesanal la que proporciona el toque mexicano, al elaborar exquisitas obras de arte, tanto de tamaño natural como miniaturas o figuras de arte popular, en donde cada región tiene su muy particular forma de elaboración.
Los reyes magos, también de la época virreinal, se celebran en la víspera del 6 de enero y, a diferencia de Santa Claus que también obsequia regalos a los niños, se les celebra porque se consideran los visitantes que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra; acompañados de otra costumbre que es la rosca de Reyes.
La rosca sugiere una corona real con ornamentos que simbolizan las joyas de la misma y que en su interior se encuentra un muñequito que representa al niño Jesús. Cada uno de sus componentes tiene un significado: el higo representa la posteridad, el dátil la alegría, el durazno la cordialidad, la pera la fertilidad, la manzana la amistad y la cereza la paz. Quien obtiene el muñequito, deberá - según la costumbre - invitar a los comensales de ese día, unos tamales el 2 de febrero, fiesta de la Candelaria o de la presentación del niño Jesús al Templo.
Es así que, la piñata, la posada, las pastorelas, los alimentos; son todas costumbres que nos traen recuerdos de tiempos no tan pasados; tradiciones que forman parte de nuestro país, cultura e historia, y que tienen características distintivas a las de otros países, ya que tienen un fuerte componente prehispánico que nace con la fusión de dos culturas: la indígena y la española.
Por lo que compartirlas con nuestra comunidad y en especial con la familia, refuerza nuestros lazos y nos da un sentido de pertenencia.
México es un lugar de hermosas tradiciones y costumbres, seamos parte de ellas y celebremos esta navidad en paz, amor, esperanza y compromiso en seguir trabajando por el México que todos queremos. Felices fiestas y próspero año nuevo para todos.
martes, 17 de diciembre de 2013
Migrantes Mexicanos: Una radiografía Demográfica
Por Alejandro Armenta Mier
Definida como el cambio de residencia de una o varias personas de manera temporal o definitiva, la migración es un fenómeno social que se registra generalmente en vías de un mejoramiento de su situación económica así como de su desarrollo personal y familiar. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2010 tres de cada 100 habitantes en el mundo residían fuera del país donde nacieron.
Es un hecho, que si en el país de origen las dificultades económicas generan un aumento en la pobreza y la marginación, las corrientes migratorias se orientarán a los países en donde existan mayores oportunidades de empleo e ingresos. Inclusive, aun teniendo crecimiento económico, la insuficiente oferta de empleos relativamente bien remunerados motiva la migración de personas en búsqueda de mejores condiciones de vida.
Por lo que la migración internacional está asociada a las profundas desigualdades económicas que existen entre países, particularmente agravadas por situaciones de crisis económicas en países de menor desarrollo como México.
La migración también tiene entre sus múltiples y complejas causas la existencia de factores adversos para grupos de la población, conflictos étnicos, religiosos, bélicos e incluso tiene que ver con desastres naturales. Se estima que en el año 2012 el número de migrantes en el ámbito mundial ascendía a más de 175 millones de personas, 51 por ciento de ellos son hombres y el 49 por ciento son mujeres; siendo Europa, Asia y América del Norte las regiones con mayor número de migrantes.
Los mexicanos son el grupo de migrantes más numerosos en el mundo, –seguido por India y Rusia- 5.6% de los migrantes en el mundo son nacidos en México.
En 2010 Estados Unidos fue el país con el mayor número de inmigrantes con 42.8 millones. De acuerdo al Consejo Nacional de Población, las causas principales que motivan la migración mexicana hacia Estados Unidos son la oferta de trabajo con factores vinculados con la oferta-expulsión de fuerza de trabajo, la oferta empresarial y educativa con factores asociados con la demanda-atracción y la oferta social y turística con factores sociales que ligan a los inmigrantes con la familia, amigos, comunidades de origen y de destino
De acuerdo a las estadísticas del INEGI, se observa que la población mexicana que emigra hacia otros países, lo hace en mayor número, entre los 20 y los 34 años de edad, le siguen los jóvenes de entre 15 y 19. En los menores de 15 años y los mayores de 50 años el porcentaje disminuye, exponiendo que la migración mexicana es generada primordialmente por cuestiones laborales.
Se estima que entre los años 2000 y 2009, la migración de la población hispana a la Unión Americana aumentó un 51 por ciento, alcanzando el 15,7 por ciento del total de la población, mostrando incrementos en los estados llamados “puerta de entrada” (Gateway States) como California, Texas y Florida.
Por ello, la importancia de que la Asamblea General -ante el aumento de los flujos migratorios en el mundo-proclamara el 18 de diciembre del año 2000 como el Día Internacional del Migrante, siendo que diez años atrás la Asamblea ya había adoptado la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares.
Gracias a esto, todos los inmigrantes poseen derechos sin tener en cuenta su estatus -no sólo aquellos derechos que se contemplan en la Convención sobre los Trabajadores Migrantes- incluyendo los de carácter civil, político, social, económico y cultural que se presentan en la Declaración Universal de Derechos Humanos
Desafortunadamente, mientras no se concluya una propuesta seria que ofrezca estas garantías a los miles de mexicanos inmigrantes indocumentados, éstos seguirán exponiéndose a una situación caracterizada por no contar con derechos fundamentales, al verse reducido su acceso a servicios como la salud pública, a poseer su propio alojamiento, a la educación y a los sistemas financieros.
Si bien los gobiernos pudieran temer que -al asegurar los derechos humanos básicos a la gente sin documentos- se produzca un "efecto llamada" provocando un incremento de la inmigración ilegal, en el contexto actual, será fundamental que el Estado Mexicano establezca el diálogo y los mecanismos de articulación, que permitan contribuir en la construcción de la Agenda para la reforma migratoria.
Solo así se podrán implementar soluciones integrales que consideren la diversidad de contextos existentes en nuestro país y que traten la cuestión de la inmigración ilegal dentro del marco de los derechos humanos , para garantizar la seguridad y el acceso efectivo a la justicia de los migrantes mexicanos, sin importar el territorio en el que se encuentren.
Definida como el cambio de residencia de una o varias personas de manera temporal o definitiva, la migración es un fenómeno social que se registra generalmente en vías de un mejoramiento de su situación económica así como de su desarrollo personal y familiar. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2010 tres de cada 100 habitantes en el mundo residían fuera del país donde nacieron.
Es un hecho, que si en el país de origen las dificultades económicas generan un aumento en la pobreza y la marginación, las corrientes migratorias se orientarán a los países en donde existan mayores oportunidades de empleo e ingresos. Inclusive, aun teniendo crecimiento económico, la insuficiente oferta de empleos relativamente bien remunerados motiva la migración de personas en búsqueda de mejores condiciones de vida.
Por lo que la migración internacional está asociada a las profundas desigualdades económicas que existen entre países, particularmente agravadas por situaciones de crisis económicas en países de menor desarrollo como México.
La migración también tiene entre sus múltiples y complejas causas la existencia de factores adversos para grupos de la población, conflictos étnicos, religiosos, bélicos e incluso tiene que ver con desastres naturales. Se estima que en el año 2012 el número de migrantes en el ámbito mundial ascendía a más de 175 millones de personas, 51 por ciento de ellos son hombres y el 49 por ciento son mujeres; siendo Europa, Asia y América del Norte las regiones con mayor número de migrantes.
Los mexicanos son el grupo de migrantes más numerosos en el mundo, –seguido por India y Rusia- 5.6% de los migrantes en el mundo son nacidos en México.
En 2010 Estados Unidos fue el país con el mayor número de inmigrantes con 42.8 millones. De acuerdo al Consejo Nacional de Población, las causas principales que motivan la migración mexicana hacia Estados Unidos son la oferta de trabajo con factores vinculados con la oferta-expulsión de fuerza de trabajo, la oferta empresarial y educativa con factores asociados con la demanda-atracción y la oferta social y turística con factores sociales que ligan a los inmigrantes con la familia, amigos, comunidades de origen y de destino
De acuerdo a las estadísticas del INEGI, se observa que la población mexicana que emigra hacia otros países, lo hace en mayor número, entre los 20 y los 34 años de edad, le siguen los jóvenes de entre 15 y 19. En los menores de 15 años y los mayores de 50 años el porcentaje disminuye, exponiendo que la migración mexicana es generada primordialmente por cuestiones laborales.
Se estima que entre los años 2000 y 2009, la migración de la población hispana a la Unión Americana aumentó un 51 por ciento, alcanzando el 15,7 por ciento del total de la población, mostrando incrementos en los estados llamados “puerta de entrada” (Gateway States) como California, Texas y Florida.
Por ello, la importancia de que la Asamblea General -ante el aumento de los flujos migratorios en el mundo-proclamara el 18 de diciembre del año 2000 como el Día Internacional del Migrante, siendo que diez años atrás la Asamblea ya había adoptado la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares.
Gracias a esto, todos los inmigrantes poseen derechos sin tener en cuenta su estatus -no sólo aquellos derechos que se contemplan en la Convención sobre los Trabajadores Migrantes- incluyendo los de carácter civil, político, social, económico y cultural que se presentan en la Declaración Universal de Derechos Humanos
Desafortunadamente, mientras no se concluya una propuesta seria que ofrezca estas garantías a los miles de mexicanos inmigrantes indocumentados, éstos seguirán exponiéndose a una situación caracterizada por no contar con derechos fundamentales, al verse reducido su acceso a servicios como la salud pública, a poseer su propio alojamiento, a la educación y a los sistemas financieros.
Si bien los gobiernos pudieran temer que -al asegurar los derechos humanos básicos a la gente sin documentos- se produzca un "efecto llamada" provocando un incremento de la inmigración ilegal, en el contexto actual, será fundamental que el Estado Mexicano establezca el diálogo y los mecanismos de articulación, que permitan contribuir en la construcción de la Agenda para la reforma migratoria.
Solo así se podrán implementar soluciones integrales que consideren la diversidad de contextos existentes en nuestro país y que traten la cuestión de la inmigración ilegal dentro del marco de los derechos humanos , para garantizar la seguridad y el acceso efectivo a la justicia de los migrantes mexicanos, sin importar el territorio en el que se encuentren.
martes, 10 de diciembre de 2013
En el contexto de los derechos y las obligaciones
Por Alejandro Armenta Mier
Los derechos humanos son derechos inalienables e inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua o cualquier otra condición. En este contexto son universales, interrelacionados, interdependientes e indivisibles.
En México los Derechos Humanos se reconocen constitucionalmente en la reforma a su Carta Magna el 10 de junio del 2011, incorporándolos en su artículo primero y elevando a nivel constitucional la tutela de estos. Siendo la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México -CNDH por sus siglas- la principal entidad gubernamental encargada de promover y proteger los derechos humanos en México; principalmente ante abusos cometidos por funcionarios públicos o por el estado.
La CNDH define a los Derechos Humanos como el conjunto de prerrogativas inherentes a la naturaleza de la persona, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral del individuo que vive en una sociedad jurídicamente organizada. Estos derechos, establecidos en la Constitución y en las leyes, deben ser reconocidos y garantizados por el Estado.
En México, los Derechos Humanos constituyen uno de los ejes sobre los que descansa el Estado de Derecho, los cuales han ido abriéndose paso con la participación de las diversas fuerzas políticas y sociales. En este contexto, la CNDH juega un papel determinante, al tener a su cargo la protección de esos derechos.
Nuestro país participa en el objetivo universal de difundir y proteger el pleno goce de los derechos humanos. Por eso, ha promovido la creación de organismos que se encargan de velar por ellos, tanto en el orden federal como en los estados de la República.
La promoción y protección de los derechos humanos ha sido una de las mayores preocupaciones para las Naciones Unidas -desde 1945- cuando los países fundadores de la ONU acordaron impedir que volvieran a suceder los horrores de la Segunda Guerra Mundial.
Tres años después –en 1950- la Asamblea General enunció que el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de las personas son los fundamentos para la libertad, justicia y paz en el mundo, por lo que invitó a todos los Estados miembros y a las organizaciones interesadas a que observaran como Día de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de cada año, en el que se conmemora este concepto como ideal común de todos los pueblos y todas las naciones.
Así mismo-en diciembre de 1993- la Asamblea General de las Naciones Unidas -a partir de la recomendación de los delegados presentes en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos- estableció el mandato del Alto Comisionado para la promoción y la protección de todos los derechos humanos, lo que ha permitido que una voz autorizada e independiente hable en favor de los derechos humanos en todo el mundo.
Es así, que este año se conmemora el 20º aniversario de la creación del cargo de Alto Comisionado para los Derechos Humanos, la Oficina del Alto Comisionado apoya a los defensores de los derechos humanos y acerca los derechos humanos a las personas; realiza actividades de promoción, supervisión y capacitación; contribuye a reformas legislativas y de políticas que facilitan una mayor rendición de cuentas por las violaciones de los derechos humanos e impulsan esos derechos.
Es importante mencionar que los derechos humanos incluyen tanto derechos como obligaciones. En el plano individual, así como debemos hacer respetar nuestros derechos humanos, también debemos respetar los derechos humanos de los demás. Por otra parte, los Estados asumen las obligaciones y los deberes en virtud del derecho internacional, de respetar, proteger y realizar los derechos humanos.
Siendo que la obligación de respetarlos significa que los Estados deben abstenerse de interferir en el disfrute de los derechos humanos, o de limitarlos; la obligación de protegerlos exige que los Estados impidan los abusos de los derechos humanos contra individuos y grupos; y la obligación de realizarlos significa que los Estados deben adoptar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos.
La lucha por la defensa y promoción de los Derechos Humanos se ha enfocado de manera importante a las personas y grupos vulnerables ([i]); quienes ocupan un espacio creciente en las agendas legislativas de las políticas públicas, con especial atención a los procesos de vulnerabilidad social de las familias, grupos y personas. Es por ello, que el Plan Nacional de Desarrollo (PND 2013-2018) incluye dentro de sus diversos objetivos y estrategias el priorizar la atención de grupos vulnerables para prevenir la violación de sus derechos humanos.
Asegurar el respeto a los derechos humanos constituye una tarea que implica la restitución en el goce de tales derechos y el desarrollo de esquemas mediante los cuales sea posible prevenir su violación.
Por ello, será crucial que funcionarios de todas las dependencias y de todos los niveles tomen acciones de reconocimiento de sus obligaciones, y de la responsabilidad gubernamental de proteger los derechos de los mexicanos. Además de dar apertura a mesas de diálogo y espacios de participación que permitan la interacción entre el Estado y la sociedad civil; sustentos que permitan un México más justo y respetuoso de los derechos humanos.
[i] El concepto de vulnerabilidad se aplica a aquellos sectores o grupos de la población que por su condición de edad, sexo, estado civil y origen étnico se encuentran en condición de riesgo, lo que les impide incorporarse al desarrollo y acceder a mejores condiciones de bienestar.
lunes, 2 de diciembre de 2013
Información y educación contra el mal del siglo
Por Alejandro Armenta Mier
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA -declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1988- se estima que en el 2010 a nivel mundial aproximadamente 34 millones de personas están infectadas el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) o aquejadas por el SIDA. Además, el virus ha matado a más de 27 millones de personas en todo el planeta; sin duda de las epidemias más destructivas registradas en la historia.
Si bien existen esfuerzos de detección cada vez más temprana y un mayor acceso al tratamiento antirretroviral, en muchas regiones del mundo se calcula que cada año mueren por esta causa 2 millones de personas; lo que permite entender el impacto que tiene este padecimiento en la población.
De acuerdo con el informe del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/SIDA (CENSIDA), en 2010 se tenía el registro de 1.5 millones de personas viviendo con VIH/SIDA en América Latina -y más del 70% de estas personas viven en Argentina, Brasil, Colombia y México-; considerando el número total de infecciones en 2007, México ocupó el segundo lugar en la región con 200 mil personas viviendo con VIH. Sin embargo, de acuerdo con la prevalencia de VIH entre la población adulta México ocupa el décimo séptimo lugar en América Latina con una prevalencia de 0.3 por cada 100 personas.
En este contexto -desde 1988- el gobierno mexicano, organizaciones internacionales y asociaciones de caridad de todo el planeta han mantenido esfuerzos por combatir el VIH.
Los primeros casos de SIDA que se reportaron en México fueron en 1983, año en que se conocía poco de la infección y todavía no existían manuales estandarizados para apoyar la identificación de los casos. Tras más de 30 años desde el inicio de la epidemia en México, los factores asociados a la misma han evolucionado así como las políticas y acciones para responder a la misma.
La epidemia del VIH en México, se clasifica como concentrada dado que no se ha establecido en la población en general. Actualmente, está garantizado el acceso de medicamentos para todas las personas que viven con el virus, logrando avances significativos en materia de tratamiento lo que ha permitido salvar y mejorar su calidad de vida.
Si bien, no se ha logrado disminuir la incidencia de esta enfermedad, la tendencia es a mantenerse estable. Las cifras de mortalidad nacional asociada al SIDA del INEGI, indican una mortalidad de 7.8 hombres por cien mil, mientras que en mujeres es de 1.8 por cien mil.
Ante este panorama, en el 2010, la Asamblea Mundial de la Salud se reunió con el fin de analizar la Estrategia Mundial del Sector de la Salud contra el VIH/SIDA para 2011-2015, cuyo objetivo principal es realizar un marco de acción concertada a nivel mundial, regional y nacional. Además, como resultado del tiempo que los países tienen enfrentando esta enfermedad, se han realizado análisis detallados de la evolución de la enfermedad que han coadyuvado a la creación de protocolos y procedimientos estandarizados basados en evidencias, lo que permite mejorar las intervenciones y ofrecer atención de calidad a los pacientes.
Los esfuerzos de las instituciones de salud han permitido la reducción de nuevos casos, ONUSIDA informó en el 2012, de una reducción del 52% en infecciones nuevas de VIH entre niños y de un recorte del 33% para el conjunto de niños y adultos desde 2001, y las infecciones nuevas entre niños han bajado a 260 mil en 2012, un 52% menos que en 2001.
Las muertes relacionadas con el SIDA han descendido a nivel global en un 30% desde el 2005, a medida que el acceso al tratamiento con antirretrovirales se ha ampliado. Con lo cual, al haber detenido y reducido la epidemia global de SIDA, el mundo está consiguiendo cumplir el sexto objetivo de Desarrollo del Milenio: Reducir a la mitad el número de países que aplican leyes y prácticas punitivas en torno a la transmisión del VIH, el comercio sexual, el consumo de drogas o la homosexualidad, pero la lucha continúa con el fin de llegar a un acceso universal del tratamiento del VIH.
A finales de 2012, unos 9.7 millones de personas en países de ingresos medios y bajos tenían acceso a terapia con antirretrovirales, lo que representa un aumento de casi el 20% en sólo un año. En 2011, los Estados Miembros de la ONU acordaron que para 2015 unos 15 millones de personas debían beneficiarse de ese tipo de tratamiento.
Estos resultados visiblemente refieren a una alta inversión, por lo que el gasto nacional en VIH ha aumentado y representaba el 53% de los recursos globales en 2012, que se calculaban en unos 18 mil 900 millones de dólares. Se considera que serán necesarios entre 22 mil y 24 mil millones anuales a partir del año 2015.
En México, la principal fuente de financiamiento en SIDA son las instituciones del sector público, siendo la fuente privada la segunda fuente de financiamiento. Las aportaciones internacionales siguen siendo marginales al compararlas con las otras dos fuentes -representando menos de un punto porcentual- debido a que México es considerado un país de medianos ingresos.
En este sentido, será necesario incrementar los recursos para la prevención del VIH y darle continuidad a la focalización de la prevención en las poblaciones clave, que permitan un mayor acceso a servicios de prevención para estas poblaciones, lo cual redundará en un mayor número de personas, pertenecientes a poblaciones clave, con comportamientos sexuales protegidos y prácticas de inyección de menor riesgo.
También será importante propiciar que el sector educativo sea un actor cada vez más activo en la prevención del VIH; siendo un elemento esencial la implementación de educación sexual en todas las escuelas del nivel de educación básico y la generación y apoyo a programas de prevención dirigidos a jóvenes no escolarizados.
Estas acciones impactarán en la disminución de los casos nuevos de infección por VIH y, por ende, en la prevalencia del VIH de la población mexicana.
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA -declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1988- se estima que en el 2010 a nivel mundial aproximadamente 34 millones de personas están infectadas el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) o aquejadas por el SIDA. Además, el virus ha matado a más de 27 millones de personas en todo el planeta; sin duda de las epidemias más destructivas registradas en la historia.
Si bien existen esfuerzos de detección cada vez más temprana y un mayor acceso al tratamiento antirretroviral, en muchas regiones del mundo se calcula que cada año mueren por esta causa 2 millones de personas; lo que permite entender el impacto que tiene este padecimiento en la población.
De acuerdo con el informe del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/SIDA (CENSIDA), en 2010 se tenía el registro de 1.5 millones de personas viviendo con VIH/SIDA en América Latina -y más del 70% de estas personas viven en Argentina, Brasil, Colombia y México-; considerando el número total de infecciones en 2007, México ocupó el segundo lugar en la región con 200 mil personas viviendo con VIH. Sin embargo, de acuerdo con la prevalencia de VIH entre la población adulta México ocupa el décimo séptimo lugar en América Latina con una prevalencia de 0.3 por cada 100 personas.
En este contexto -desde 1988- el gobierno mexicano, organizaciones internacionales y asociaciones de caridad de todo el planeta han mantenido esfuerzos por combatir el VIH.
Los primeros casos de SIDA que se reportaron en México fueron en 1983, año en que se conocía poco de la infección y todavía no existían manuales estandarizados para apoyar la identificación de los casos. Tras más de 30 años desde el inicio de la epidemia en México, los factores asociados a la misma han evolucionado así como las políticas y acciones para responder a la misma.
La epidemia del VIH en México, se clasifica como concentrada dado que no se ha establecido en la población en general. Actualmente, está garantizado el acceso de medicamentos para todas las personas que viven con el virus, logrando avances significativos en materia de tratamiento lo que ha permitido salvar y mejorar su calidad de vida.
Si bien, no se ha logrado disminuir la incidencia de esta enfermedad, la tendencia es a mantenerse estable. Las cifras de mortalidad nacional asociada al SIDA del INEGI, indican una mortalidad de 7.8 hombres por cien mil, mientras que en mujeres es de 1.8 por cien mil.
Ante este panorama, en el 2010, la Asamblea Mundial de la Salud se reunió con el fin de analizar la Estrategia Mundial del Sector de la Salud contra el VIH/SIDA para 2011-2015, cuyo objetivo principal es realizar un marco de acción concertada a nivel mundial, regional y nacional. Además, como resultado del tiempo que los países tienen enfrentando esta enfermedad, se han realizado análisis detallados de la evolución de la enfermedad que han coadyuvado a la creación de protocolos y procedimientos estandarizados basados en evidencias, lo que permite mejorar las intervenciones y ofrecer atención de calidad a los pacientes.
Los esfuerzos de las instituciones de salud han permitido la reducción de nuevos casos, ONUSIDA informó en el 2012, de una reducción del 52% en infecciones nuevas de VIH entre niños y de un recorte del 33% para el conjunto de niños y adultos desde 2001, y las infecciones nuevas entre niños han bajado a 260 mil en 2012, un 52% menos que en 2001.
Las muertes relacionadas con el SIDA han descendido a nivel global en un 30% desde el 2005, a medida que el acceso al tratamiento con antirretrovirales se ha ampliado. Con lo cual, al haber detenido y reducido la epidemia global de SIDA, el mundo está consiguiendo cumplir el sexto objetivo de Desarrollo del Milenio: Reducir a la mitad el número de países que aplican leyes y prácticas punitivas en torno a la transmisión del VIH, el comercio sexual, el consumo de drogas o la homosexualidad, pero la lucha continúa con el fin de llegar a un acceso universal del tratamiento del VIH.
A finales de 2012, unos 9.7 millones de personas en países de ingresos medios y bajos tenían acceso a terapia con antirretrovirales, lo que representa un aumento de casi el 20% en sólo un año. En 2011, los Estados Miembros de la ONU acordaron que para 2015 unos 15 millones de personas debían beneficiarse de ese tipo de tratamiento.
Estos resultados visiblemente refieren a una alta inversión, por lo que el gasto nacional en VIH ha aumentado y representaba el 53% de los recursos globales en 2012, que se calculaban en unos 18 mil 900 millones de dólares. Se considera que serán necesarios entre 22 mil y 24 mil millones anuales a partir del año 2015.
En México, la principal fuente de financiamiento en SIDA son las instituciones del sector público, siendo la fuente privada la segunda fuente de financiamiento. Las aportaciones internacionales siguen siendo marginales al compararlas con las otras dos fuentes -representando menos de un punto porcentual- debido a que México es considerado un país de medianos ingresos.
En este sentido, será necesario incrementar los recursos para la prevención del VIH y darle continuidad a la focalización de la prevención en las poblaciones clave, que permitan un mayor acceso a servicios de prevención para estas poblaciones, lo cual redundará en un mayor número de personas, pertenecientes a poblaciones clave, con comportamientos sexuales protegidos y prácticas de inyección de menor riesgo.
También será importante propiciar que el sector educativo sea un actor cada vez más activo en la prevención del VIH; siendo un elemento esencial la implementación de educación sexual en todas las escuelas del nivel de educación básico y la generación y apoyo a programas de prevención dirigidos a jóvenes no escolarizados.
Estas acciones impactarán en la disminución de los casos nuevos de infección por VIH y, por ende, en la prevalencia del VIH de la población mexicana.
martes, 26 de noviembre de 2013
Consumismo en medio de la crisis
Por Alejandro Armenta Mier
La economía de los mexicanos se mueve en la paradoja de la capacidad de compra contra el ingreso que se recibe para subsanar las necesidades básicas en los hogares. El “poder comprar” se ve superado por el “poder tener”, lo más grave es que éste último concepto va más allá de lo prioritario, va a la adquisición del estatus reflejado en artículos innecesarios o en endeudamientos a través del dinero plástico.
Tal paradoja, incluso se refleja en las cifras oficiales del INEGI con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicios y Departamentales (ANTAD). Mientras el INEGI reportó que las ventas al por menor mostraron una caída de -2.2% en términos reales en el periodo de agosto de 2012 al mismo mes de 2013 ANTAD reporta un crecimiento de 2.9 %.
En 2012, los mexicanos se echaron a cuestas deudas con la banca comercial por más de 101 mil 600 millones de pesos para adquirir bienes de consumo, tanto cotidiano como duradero. Informes del Banco de México revelan que el endeudamiento considerado como crédito al consumo fue el sector más dinámico y de mayor crecimiento de todo el financiamiento otorgado por la banca comercial que opera en el país.
Siendo el saldo vigente a noviembre del 2012 se ubicó en 589 mil 800 millones de pesos contra los 488 mil 200 del año 2011; dentro de este componente, el crédito contraído con tarjetas de crédito como medio de pago llegó a 266 mil 300 millones de pesos (2012) -nivel sin precedente- ni siquiera el reportado antes de que estallara la crisis de 2008.
En el 2013, la deuda promedio de los hogares mexicanos con la banca comercial tocó su mayor proporción respecto al Producto Interno Bruto (PIB) desde la crisis de 1995, al ubicarse en 1.07 billones de pesos en el primer semestre del año, es decir el 7% del valor del PIB (Banxico). Es así que el 57.8% de la deuda de los familias con la banca corresponde al consumo y el 42.2% restante es del financiamiento a la vivienda.
En cuanto a las tarjetas de crédito, hay una cartera vencida de 71%, lo que significa que de 100 personas, sólo 29 están al corriente. Este panorama nos indica la importancia de fomentar una cultura de consumo en donde gobierno propicie educación del consumo responsable además de educación financiera, que permita a la población desarrollar estrategias y planes económicos personales, al conocer su capacidad de endeudamiento sin correr riesgos de caer en la morosidad o en el impago.
A razón de ello, el Día Mundial sin Compras (por sus siglas en inglés BND, Buy Nothing Day, "Día de no Comprar Nada") es una jornada de protesta en contra del consumismo llevada a cabo por activistas sociales el 25 de noviembre de todos los años.
Este acontecimiento intenta que la sociedad tome conciencia de lo que algunos ven como los hábitos de consumo derrochador en los países del primer mundo. En los últimos años, el movimiento ha ganado activistas también pueden participar en manifestaciones para impedir visitar centros comerciales y otras formas de expresión radical, así como adeptos entre los movimientos contra el cambio climático, quienes argumentan que para detener este fenómeno el primer mundo debe cambiar sus hábitos de consumo.
En ese contexto, es importante que la población mexicana se dé cuenta de que lo más importante es comprar y consumir aquello que es necesario, mientras que debe de aprender a prescindir de todo aquello que no tiene ningún valor, y a no utilizar de forma excesiva las tarjetas de crédito, que finalmente propician el endeudamiento.
Cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) señalan que de cada tres pesos que la banca presta a los hogares en el consumo, uno se destina al endeudamiento con tarjeta de crédito. Uno de cada cuatro pesos corresponde al crédito de nómina, el 23% para préstamos personales el 14% para la adquisición de automóviles y el resto para otros rubros.
Además será importante difundir información generada por instituciones como la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) o el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a fin de que la población mexicana pueda tomar decisiones correctas sobre el consumo.
La economía de los mexicanos se mueve en la paradoja de la capacidad de compra contra el ingreso que se recibe para subsanar las necesidades básicas en los hogares. El “poder comprar” se ve superado por el “poder tener”, lo más grave es que éste último concepto va más allá de lo prioritario, va a la adquisición del estatus reflejado en artículos innecesarios o en endeudamientos a través del dinero plástico.
Tal paradoja, incluso se refleja en las cifras oficiales del INEGI con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicios y Departamentales (ANTAD). Mientras el INEGI reportó que las ventas al por menor mostraron una caída de -2.2% en términos reales en el periodo de agosto de 2012 al mismo mes de 2013 ANTAD reporta un crecimiento de 2.9 %.
En 2012, los mexicanos se echaron a cuestas deudas con la banca comercial por más de 101 mil 600 millones de pesos para adquirir bienes de consumo, tanto cotidiano como duradero. Informes del Banco de México revelan que el endeudamiento considerado como crédito al consumo fue el sector más dinámico y de mayor crecimiento de todo el financiamiento otorgado por la banca comercial que opera en el país.
Siendo el saldo vigente a noviembre del 2012 se ubicó en 589 mil 800 millones de pesos contra los 488 mil 200 del año 2011; dentro de este componente, el crédito contraído con tarjetas de crédito como medio de pago llegó a 266 mil 300 millones de pesos (2012) -nivel sin precedente- ni siquiera el reportado antes de que estallara la crisis de 2008.
En el 2013, la deuda promedio de los hogares mexicanos con la banca comercial tocó su mayor proporción respecto al Producto Interno Bruto (PIB) desde la crisis de 1995, al ubicarse en 1.07 billones de pesos en el primer semestre del año, es decir el 7% del valor del PIB (Banxico). Es así que el 57.8% de la deuda de los familias con la banca corresponde al consumo y el 42.2% restante es del financiamiento a la vivienda.
En cuanto a las tarjetas de crédito, hay una cartera vencida de 71%, lo que significa que de 100 personas, sólo 29 están al corriente. Este panorama nos indica la importancia de fomentar una cultura de consumo en donde gobierno propicie educación del consumo responsable además de educación financiera, que permita a la población desarrollar estrategias y planes económicos personales, al conocer su capacidad de endeudamiento sin correr riesgos de caer en la morosidad o en el impago.
A razón de ello, el Día Mundial sin Compras (por sus siglas en inglés BND, Buy Nothing Day, "Día de no Comprar Nada") es una jornada de protesta en contra del consumismo llevada a cabo por activistas sociales el 25 de noviembre de todos los años.
Este acontecimiento intenta que la sociedad tome conciencia de lo que algunos ven como los hábitos de consumo derrochador en los países del primer mundo. En los últimos años, el movimiento ha ganado activistas también pueden participar en manifestaciones para impedir visitar centros comerciales y otras formas de expresión radical, así como adeptos entre los movimientos contra el cambio climático, quienes argumentan que para detener este fenómeno el primer mundo debe cambiar sus hábitos de consumo.
En ese contexto, es importante que la población mexicana se dé cuenta de que lo más importante es comprar y consumir aquello que es necesario, mientras que debe de aprender a prescindir de todo aquello que no tiene ningún valor, y a no utilizar de forma excesiva las tarjetas de crédito, que finalmente propician el endeudamiento.
Cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) señalan que de cada tres pesos que la banca presta a los hogares en el consumo, uno se destina al endeudamiento con tarjeta de crédito. Uno de cada cuatro pesos corresponde al crédito de nómina, el 23% para préstamos personales el 14% para la adquisición de automóviles y el resto para otros rubros.
Además será importante difundir información generada por instituciones como la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) o el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a fin de que la población mexicana pueda tomar decisiones correctas sobre el consumo.
martes, 19 de noviembre de 2013
Día internacional del hombre: Por su transformación y sus derechos
Por Alejandro Armenta Mier
Los principales retos que los hombres del Siglo XXI enfrentan se enmarcan en el ámbito social, laboral, familiar y en el área de la salud; en este último con una mayor probabilidad de padecer de hipertensión, diabetes y a morir en hechos de violencia así como de contraer una enfermedad de transmisión sexual. Sin olvidar que a lo largo de los años, la naturaleza social del hombre se inserta en la exigencia a cumplir con estereotipos y roles como lo son el hombre con fortaleza, el encargado del sustento el hogar, el padre de familia, entre otros.
La dinámica de la vida actual nos obliga a transformar patrones de conducta y de pensamiento –que por arraigo son caducos- haciendo indispensable la reivindicación de la figura masculina en los diversos ámbitos de acción. Por ello vale la pena hacer referencia a una fecha que pasa desapercibida, pero que es un parteaguas en el cambio de mentalidad sobre el rol masculino en la sociedad.
El Día Internacional del Hombre fue inaugurado en 1999 en Trinidad y Tobago; luego se extendió a países tan diversos como Australia, España, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Jamaica, Hungría, India, Italia y por supuesto México. Esta conmemoración -que se celebra el 19 de noviembre- tiene diversos objetivos como abordar temas de salud de varones jóvenes y adultos, promover la igualdad de género, celebrar la masculinidad y proyectar sus logros.
Fue así que establecieron los pilares del Día Internacional del Hombre que se refieren a la promoción de modelos masculinos positivos -hombres de la vida cotidiana que viven vidas decentes y honestas-; a la celebración de las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, comunidad, familia, matrimonio, cuidado de niños y el medio ambiente; al cuidado de la salud y el bienestar en todos los sentidos del hombre como el social, emocional, físico y espiritual de los hombres; al trabajo contra la discriminación hacia los hombres en las áreas de servicios sociales, actitudes y expectativas sociales; al mejoramiento de las relaciones de género y promover la igualdad de género.
Por otra parte, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que no solo existe violencia psicológica hacia el hombre, sino también sexual y física. Según la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo, el 78% de los jóvenes que tienen entre 15 y 24 años y que están en una relación de noviazgo, es violentado psicológicamente por su mujer. Dichos datos aseguran que el 48 por ciento de los hombres han sido agredidos físicamente por su pareja.
Asimismo, este problema contribuye a la violencia de género, un problema que puede incluir a los varones en ciertas situaciones como ataques o violaciones sexuales contra sujetos en prisión, prostitución forzada, explotación laboral, tortura en tiempos de guerra, tráfico de personas, patrones de acoso u hostigamiento en organizaciones masculinas, ataques homofóbicos hacia personas o grupos de homosexuales, bisexuales y transgéneros, entre otros.
En cuanto a los estereotipos, las cifras indican que el 50.1% de los niños de primaria está de acuerdo con que “el hombre es el que manda y decide lo que le conviene a la familia” frente al 31.7% de las niñas que opina lo mismo; 79.2% de las niñas y los niños está de acuerdo en que “el hombre es el que debe tener la mayor responsabilidad para traer el dinero al hogar” y en que las niñas deben aprender a cuidar a sus hermanitos y a hacer limpieza; 60.3% de los adolescentes de secundaria y el 54.8% de las adolecentes en este nivel está de acuerdo en que “la mujer es la que tiene que cuidarse para no quedar embarazada”.
Por otra parte, información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) refiere que existen algunas acciones básicas que se han considerado prioritarias para el cuidado de la salud del hombre. La primera acción es la promoción de la salud, al enseñar y reafirmar lo que los hombres deben hacer para mantenerse sanos como hacer ejercicio, educación en materia de prevención del alcoholismo, tabaquismo y drogadicción, entre otras adicciones.
La Encuesta Nacional de Adicciones (2012) detalla que la dependencia al alcohol aumentó en los hombres de 8.3 % en 2008 a 10.8 % en 2011. Además indica que los varones comienzan a beber alcohol a los 16.62 años; respecto al tabaco indica que existen 12 millones de fumadores hombres, de éstos 1.1 millones son adolescentes.
La segunda acción es en torno a la nutrición ya que el 67 % de los hombres tiene problemas de obesidad y el sobrepeso. Cuatro de cada diez hombres son obesos y tienen una mayor prevalencia de complicaciones asociadas con la obesidad, como diabetes, hipertensión arterial y síndrome del sueño. Por lo que la tercera acción, es la detección de estas enfermedades –principalmente la diabetes- y males asociados como la disfunción eréctil. En México se venden anualmente dos millones de pastillas de Viagra, cantidad que convierte al país en el séptimo consumidor mundial del medicamento y el mayor de América Latina (Pfizer).
Y finalmente, la cuarta acción es la prevención de enfermedades de transmisión sexual, ya que se ha ubicado a estas entre las diez primeras causas de mortalidad general en el grupo de hombres en edades comprendidas entre los 15 y los 44 años de edad en nuestro país.
Por lo que gracias a estas acciones y esfuerzos por parte del Estado -quien vela por su bienestar de la población masculina- la esperanza de vida ha incrementado a 72 años en el 2013. Además, se han implementado programas que promueven la igualdad de género, que pretenden diluir la discriminación y crear un mundo mejor donde los hombres puedan desarrollarse plenamente y crecer para alcanzar su pleno potencial.
Los principales retos que los hombres del Siglo XXI enfrentan se enmarcan en el ámbito social, laboral, familiar y en el área de la salud; en este último con una mayor probabilidad de padecer de hipertensión, diabetes y a morir en hechos de violencia así como de contraer una enfermedad de transmisión sexual. Sin olvidar que a lo largo de los años, la naturaleza social del hombre se inserta en la exigencia a cumplir con estereotipos y roles como lo son el hombre con fortaleza, el encargado del sustento el hogar, el padre de familia, entre otros.
La dinámica de la vida actual nos obliga a transformar patrones de conducta y de pensamiento –que por arraigo son caducos- haciendo indispensable la reivindicación de la figura masculina en los diversos ámbitos de acción. Por ello vale la pena hacer referencia a una fecha que pasa desapercibida, pero que es un parteaguas en el cambio de mentalidad sobre el rol masculino en la sociedad.
El Día Internacional del Hombre fue inaugurado en 1999 en Trinidad y Tobago; luego se extendió a países tan diversos como Australia, España, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Jamaica, Hungría, India, Italia y por supuesto México. Esta conmemoración -que se celebra el 19 de noviembre- tiene diversos objetivos como abordar temas de salud de varones jóvenes y adultos, promover la igualdad de género, celebrar la masculinidad y proyectar sus logros.
Fue así que establecieron los pilares del Día Internacional del Hombre que se refieren a la promoción de modelos masculinos positivos -hombres de la vida cotidiana que viven vidas decentes y honestas-; a la celebración de las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, comunidad, familia, matrimonio, cuidado de niños y el medio ambiente; al cuidado de la salud y el bienestar en todos los sentidos del hombre como el social, emocional, físico y espiritual de los hombres; al trabajo contra la discriminación hacia los hombres en las áreas de servicios sociales, actitudes y expectativas sociales; al mejoramiento de las relaciones de género y promover la igualdad de género.
Por otra parte, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que no solo existe violencia psicológica hacia el hombre, sino también sexual y física. Según la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo, el 78% de los jóvenes que tienen entre 15 y 24 años y que están en una relación de noviazgo, es violentado psicológicamente por su mujer. Dichos datos aseguran que el 48 por ciento de los hombres han sido agredidos físicamente por su pareja.
Asimismo, este problema contribuye a la violencia de género, un problema que puede incluir a los varones en ciertas situaciones como ataques o violaciones sexuales contra sujetos en prisión, prostitución forzada, explotación laboral, tortura en tiempos de guerra, tráfico de personas, patrones de acoso u hostigamiento en organizaciones masculinas, ataques homofóbicos hacia personas o grupos de homosexuales, bisexuales y transgéneros, entre otros.
En cuanto a los estereotipos, las cifras indican que el 50.1% de los niños de primaria está de acuerdo con que “el hombre es el que manda y decide lo que le conviene a la familia” frente al 31.7% de las niñas que opina lo mismo; 79.2% de las niñas y los niños está de acuerdo en que “el hombre es el que debe tener la mayor responsabilidad para traer el dinero al hogar” y en que las niñas deben aprender a cuidar a sus hermanitos y a hacer limpieza; 60.3% de los adolescentes de secundaria y el 54.8% de las adolecentes en este nivel está de acuerdo en que “la mujer es la que tiene que cuidarse para no quedar embarazada”.
Por otra parte, información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) refiere que existen algunas acciones básicas que se han considerado prioritarias para el cuidado de la salud del hombre. La primera acción es la promoción de la salud, al enseñar y reafirmar lo que los hombres deben hacer para mantenerse sanos como hacer ejercicio, educación en materia de prevención del alcoholismo, tabaquismo y drogadicción, entre otras adicciones.
La Encuesta Nacional de Adicciones (2012) detalla que la dependencia al alcohol aumentó en los hombres de 8.3 % en 2008 a 10.8 % en 2011. Además indica que los varones comienzan a beber alcohol a los 16.62 años; respecto al tabaco indica que existen 12 millones de fumadores hombres, de éstos 1.1 millones son adolescentes.
La segunda acción es en torno a la nutrición ya que el 67 % de los hombres tiene problemas de obesidad y el sobrepeso. Cuatro de cada diez hombres son obesos y tienen una mayor prevalencia de complicaciones asociadas con la obesidad, como diabetes, hipertensión arterial y síndrome del sueño. Por lo que la tercera acción, es la detección de estas enfermedades –principalmente la diabetes- y males asociados como la disfunción eréctil. En México se venden anualmente dos millones de pastillas de Viagra, cantidad que convierte al país en el séptimo consumidor mundial del medicamento y el mayor de América Latina (Pfizer).
Y finalmente, la cuarta acción es la prevención de enfermedades de transmisión sexual, ya que se ha ubicado a estas entre las diez primeras causas de mortalidad general en el grupo de hombres en edades comprendidas entre los 15 y los 44 años de edad en nuestro país.
Por lo que gracias a estas acciones y esfuerzos por parte del Estado -quien vela por su bienestar de la población masculina- la esperanza de vida ha incrementado a 72 años en el 2013. Además, se han implementado programas que promueven la igualdad de género, que pretenden diluir la discriminación y crear un mundo mejor donde los hombres puedan desarrollarse plenamente y crecer para alcanzar su pleno potencial.
martes, 12 de noviembre de 2013
La tolerancia, componente fundamental del respecto a los derechos humanos y para el logro de la paz
Por Alejandro Armenta Mier
En su forma más simple y básica, la tolerancia consiste en reconocer a los demás el derecho a que se respete su persona e identidad; siendo ésta, la calidad esencial mínima de las relaciones sociales que permite descartar la violencia y la coerción en una sociedad.
Sin tolerancia, la paz no es posible. Con tolerancia es posible hacer realidad numerosas posibilidades humanas y sociales -y en particular la evolución de una cultura de paz-; por lo que el Día Internacional para la Tolerancia se celebra todos los años el 16 de noviembre con actividades dirigidas tanto a los centros de enseñanza como al público en general.
Debemos tener presente que vivimos en un mundo cada vez más globalizado, en el que las sociedades son cada vez más diversas, por lo que la tolerancia es fundamental para la convivencia. Sin embargo, en un contexto de presiones económicas y sociales, la tolerancia se está sometiendo a prueba, ya que encontramos a algunos intentan destacar las diferencias y los temores a fin de avivar el resentimiento de las minorías, los migrantes y las personas menos favorecidas.
Para contrarrestar el aumento de la ignorancia, el extremismo, la intolerancia y los actos basados en el odio, la mayoría moderada debe hacerse oír en defensa de los valores compartidos, en contra de todas las formas de discriminación, el respeto de los derechos humanos y el intercambio de culturas para el entendimiento mutuo.
Tras la celebración en 1995 del Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia -proclamado por iniciativa de la Conferencia General de la UNESCO- el 12 de diciembre de 1996, la Asamblea General aprobó la resolución 51/95, por lo que invitó a los Estados Miembros a que el 16 de noviembre de cada año observaran el Día Internacional para la Tolerancia.
Compromiso que se ratificó en la Cumbre Mundial del año 2005, donde los Jefes de Estado y de Gobierno reafirmaron su compromiso de fomentar el bienestar, la libertad y el progreso de los seres humanos en todas partes, así como de alentar la tolerancia, el respeto, el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos.
En la promoción de estos valores debemos tomar como fuente de fortaleza y referencia la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, implementando la tolerancia como una condición para la paz, una fuerza que dé impulso a un mundo cada vez más interconectado y armonioso, que permita la aceptación de las diferencias entre las personas, el entendimiento y el reconocimiento de la diversidad.
México es un país en donde cohabitan una gran diversidad cultural, religiosa, política y social. Por lo que, para garantizar un futuro mejor, es trascendental generar una actitud positiva hacia los demás bajo un entendimiento de igualdad, aceptación libre de prejuicios y dogmas; abriendo nuestro panorama a otras formas de pensar, a otras concepciones y opiniones.
El Gobierno de la República a través de políticas y los programas educativos pretende contribuir al desarrollo del respeto, el entendimiento, la solidaridad y la tolerancia entre los individuos y sus comunidades para fomentar la convivencia armónica. Además de muchos mexicanos que trabajan día a día por la construcción de un mejor y más justo país por medio de organizaciones civiles o sin fines de lucro, pretendiendo generar un proceso de reflexión hacia una acción social. Ejemplo de ello, es el Museo de Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México, un espacio donde se exhibe la gran diversidad de nuestro país, haciendo especial referencia a los pueblos indígenas y a las migraciones que han contribuido al enriquecimiento cultural de nuestra nación.
Sólo generando sinergias entre las diversas dependencias gubernamentales, las organizaciones civiles, empresariales e instituciones académicas podremos lograr el México en paz, en el que la tolerancia y el pluralismo sean elementos inseparables en la promoción y protección de los derechos humanos.
En su forma más simple y básica, la tolerancia consiste en reconocer a los demás el derecho a que se respete su persona e identidad; siendo ésta, la calidad esencial mínima de las relaciones sociales que permite descartar la violencia y la coerción en una sociedad.
Sin tolerancia, la paz no es posible. Con tolerancia es posible hacer realidad numerosas posibilidades humanas y sociales -y en particular la evolución de una cultura de paz-; por lo que el Día Internacional para la Tolerancia se celebra todos los años el 16 de noviembre con actividades dirigidas tanto a los centros de enseñanza como al público en general.
Debemos tener presente que vivimos en un mundo cada vez más globalizado, en el que las sociedades son cada vez más diversas, por lo que la tolerancia es fundamental para la convivencia. Sin embargo, en un contexto de presiones económicas y sociales, la tolerancia se está sometiendo a prueba, ya que encontramos a algunos intentan destacar las diferencias y los temores a fin de avivar el resentimiento de las minorías, los migrantes y las personas menos favorecidas.
Para contrarrestar el aumento de la ignorancia, el extremismo, la intolerancia y los actos basados en el odio, la mayoría moderada debe hacerse oír en defensa de los valores compartidos, en contra de todas las formas de discriminación, el respeto de los derechos humanos y el intercambio de culturas para el entendimiento mutuo.
Tras la celebración en 1995 del Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia -proclamado por iniciativa de la Conferencia General de la UNESCO- el 12 de diciembre de 1996, la Asamblea General aprobó la resolución 51/95, por lo que invitó a los Estados Miembros a que el 16 de noviembre de cada año observaran el Día Internacional para la Tolerancia.
Compromiso que se ratificó en la Cumbre Mundial del año 2005, donde los Jefes de Estado y de Gobierno reafirmaron su compromiso de fomentar el bienestar, la libertad y el progreso de los seres humanos en todas partes, así como de alentar la tolerancia, el respeto, el diálogo y la cooperación entre diferentes culturas, civilizaciones y pueblos.
En la promoción de estos valores debemos tomar como fuente de fortaleza y referencia la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, implementando la tolerancia como una condición para la paz, una fuerza que dé impulso a un mundo cada vez más interconectado y armonioso, que permita la aceptación de las diferencias entre las personas, el entendimiento y el reconocimiento de la diversidad.
México es un país en donde cohabitan una gran diversidad cultural, religiosa, política y social. Por lo que, para garantizar un futuro mejor, es trascendental generar una actitud positiva hacia los demás bajo un entendimiento de igualdad, aceptación libre de prejuicios y dogmas; abriendo nuestro panorama a otras formas de pensar, a otras concepciones y opiniones.
El Gobierno de la República a través de políticas y los programas educativos pretende contribuir al desarrollo del respeto, el entendimiento, la solidaridad y la tolerancia entre los individuos y sus comunidades para fomentar la convivencia armónica. Además de muchos mexicanos que trabajan día a día por la construcción de un mejor y más justo país por medio de organizaciones civiles o sin fines de lucro, pretendiendo generar un proceso de reflexión hacia una acción social. Ejemplo de ello, es el Museo de Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México, un espacio donde se exhibe la gran diversidad de nuestro país, haciendo especial referencia a los pueblos indígenas y a las migraciones que han contribuido al enriquecimiento cultural de nuestra nación.
Sólo generando sinergias entre las diversas dependencias gubernamentales, las organizaciones civiles, empresariales e instituciones académicas podremos lograr el México en paz, en el que la tolerancia y el pluralismo sean elementos inseparables en la promoción y protección de los derechos humanos.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Crecimiento urbano con planeación
Por Alejandro Armenta Mier
Con 82% de su población viviendo en ciudades, América Latina es la segunda región más urbanizada del mundo -apenas detrás de Norteamérica-, pero el crecimiento de las ciudades latinoamericanas ocurrió sin orden, ganándole espacios a áreas rurales, a veces en tierras expuestas a inundaciones o deslizamientos.
Latinoamérica hace 100 años que no hace urbanismo, que no piensa en sus ciudades a futuro ni las planifica, por ello se han vuelto lugares expuestos a una creciente lista de problemas y riesgos propiciando condiciones de vida no confortables, inseguras e insalubres; el crecimiento caótico, un impacto inminente en el cambio climático y además conllevan a gastos desmedidos de recursos y de tiempo tanto para el ciudadano como para sus gobiernos.
Siendo evidente, que tampoco existen planes de gestión de riesgos, por lo que los peligros suelen saltar a la vista cuando se presentan emergencias como las inundaciones o deslaves que se han presentado en diversos países de la región como Argentina, Brasil o México. Los especialistas indican que casi todas las urbes de la región tienen un gran problema en el crecimiento demográfico y el alto grado de urbanización además de que carecen de planes de expansión y mitigación de desastres (BID).
En ese contexto, debemos referirnos al Día Mundial del Urbanismo que es conmemorado por el Instituto Superior de Urbanismo desde 1949 -por iniciativa del Ing. Carlos María Della Paolera, primer catedrático de urbanismo en la Universidad de Buenos Aires- fecha en la que se reconoce y promueve el papel de la planificación en la creación de comunidades sostenibles.
Por lo que este 8 de noviembre presenta una excelente oportunidad para contemplar la planificación desde una perspectiva global, pues es un evento que apela a la conciencia de los ciudadanos y las autoridades públicas para lograr reducir el impacto ambiental que produce el desarrollo de las ciudades y las regiones.
México es el segundo país latinoamericano con mayor población y altas concentraciones humanas sobre el espacio geográfico del país. Desde 1980, es un país donde la mayor parte de la población reside en centros urbanos -70% de la población mexicana vive en ciudades y grandes zonas metropolitanas-. Este carácter urbano es resultado de una serie de transformaciones de perfil económico, social y cultural del país, ocurridas particularmente en la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del siglo XXI y que han impactado de forma heterogénea en el territorio nacional, fortaleciendo o conformando zonas de alta densidad demográfica y mayor desarrollo económico así como de zonas rezagadas y con grandes desigualdades en el desarrollo regional, por lo que las diferencias socioeconómicas de la población y la persistencia de condiciones de pobreza al interior de las regiones y ciudades son eminentes.
Por ello, el papel de la política de desarrollo debe concentrarse en los elementos que favorecen el desempeño económico a nivel nacional, que beneficien a todas las regiones para compensar los efectos de la concentración del ingreso y garantizar las condiciones de vida adecuadas para toda la población mexicana.
Con esta visión, el Gobierno de la República formó la nueva Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), siendo algunas de sus directrices el promover el desarrollo habitacional y urbano para impulsar el desarrollo regional y contribuir al crecimiento ordenado de los asentamientos urbanos; además de fomentar programas para enfrentar los desafíos de la pobreza y la seguridad que permitirán el rescate de espacios públicos y el desarrollo urbano.
Eso permitirá generar una planeación integral del crecimiento urbano que consienta armonizar y contar con una adecuada planeación urbana y garantizar a toda la población no sólo servicios suficientes y óptimos sino condiciones favorables de seguridad, salubridad y desarrollo.
Con 82% de su población viviendo en ciudades, América Latina es la segunda región más urbanizada del mundo -apenas detrás de Norteamérica-, pero el crecimiento de las ciudades latinoamericanas ocurrió sin orden, ganándole espacios a áreas rurales, a veces en tierras expuestas a inundaciones o deslizamientos.
Latinoamérica hace 100 años que no hace urbanismo, que no piensa en sus ciudades a futuro ni las planifica, por ello se han vuelto lugares expuestos a una creciente lista de problemas y riesgos propiciando condiciones de vida no confortables, inseguras e insalubres; el crecimiento caótico, un impacto inminente en el cambio climático y además conllevan a gastos desmedidos de recursos y de tiempo tanto para el ciudadano como para sus gobiernos.
Siendo evidente, que tampoco existen planes de gestión de riesgos, por lo que los peligros suelen saltar a la vista cuando se presentan emergencias como las inundaciones o deslaves que se han presentado en diversos países de la región como Argentina, Brasil o México. Los especialistas indican que casi todas las urbes de la región tienen un gran problema en el crecimiento demográfico y el alto grado de urbanización además de que carecen de planes de expansión y mitigación de desastres (BID).
En ese contexto, debemos referirnos al Día Mundial del Urbanismo que es conmemorado por el Instituto Superior de Urbanismo desde 1949 -por iniciativa del Ing. Carlos María Della Paolera, primer catedrático de urbanismo en la Universidad de Buenos Aires- fecha en la que se reconoce y promueve el papel de la planificación en la creación de comunidades sostenibles.
Por lo que este 8 de noviembre presenta una excelente oportunidad para contemplar la planificación desde una perspectiva global, pues es un evento que apela a la conciencia de los ciudadanos y las autoridades públicas para lograr reducir el impacto ambiental que produce el desarrollo de las ciudades y las regiones.
México es el segundo país latinoamericano con mayor población y altas concentraciones humanas sobre el espacio geográfico del país. Desde 1980, es un país donde la mayor parte de la población reside en centros urbanos -70% de la población mexicana vive en ciudades y grandes zonas metropolitanas-. Este carácter urbano es resultado de una serie de transformaciones de perfil económico, social y cultural del país, ocurridas particularmente en la segunda mitad del siglo XX y los primeros años del siglo XXI y que han impactado de forma heterogénea en el territorio nacional, fortaleciendo o conformando zonas de alta densidad demográfica y mayor desarrollo económico así como de zonas rezagadas y con grandes desigualdades en el desarrollo regional, por lo que las diferencias socioeconómicas de la población y la persistencia de condiciones de pobreza al interior de las regiones y ciudades son eminentes.
Por ello, el papel de la política de desarrollo debe concentrarse en los elementos que favorecen el desempeño económico a nivel nacional, que beneficien a todas las regiones para compensar los efectos de la concentración del ingreso y garantizar las condiciones de vida adecuadas para toda la población mexicana.
Con esta visión, el Gobierno de la República formó la nueva Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), siendo algunas de sus directrices el promover el desarrollo habitacional y urbano para impulsar el desarrollo regional y contribuir al crecimiento ordenado de los asentamientos urbanos; además de fomentar programas para enfrentar los desafíos de la pobreza y la seguridad que permitirán el rescate de espacios públicos y el desarrollo urbano.
Eso permitirá generar una planeación integral del crecimiento urbano que consienta armonizar y contar con una adecuada planeación urbana y garantizar a toda la población no sólo servicios suficientes y óptimos sino condiciones favorables de seguridad, salubridad y desarrollo.
martes, 29 de octubre de 2013
Día Mundial del Ahorro
Por Alejandro Armenta Mier
Desde hace 89 años, cada 31 de octubre se conmemora el Día Mundial del Ahorro, en el que se pretende enseñar la importancia que tiene ese esquema en la economía de las familias y de manera personal.
Ahorrar debe ser un ejercicio que se practique de manera consciente y disciplinada conforme a las metas personales para alcanzar una buena proyección con calidad de vida y una mayor prevención en caso de situaciones inesperadas como el desempleo, defunción de algún miembro de la familia o dificultades médicas; por ello es importante contar con un patrimonio que permita protegerse y tener un respaldo financiero.
En México, existe una baja tasa de ahorro estimando que 8 de cada 10 mexicanos no cuentan con recursos para financiar sus futuros planes educativos y familiares, sobre todo en un mediano y largo plazos -de 5 a 10 años- donde el ahorro es prácticamente nulo.
De los mexicanos -que incluso cuentan con recursos económicos suficientes- el 84% no ahorra a largo plazo ni prevé su retiro de manera adecuada, lo que fomentará una disminución en la calidad de vida en etapas avanzadas,
La cultura de la prevención es un problema generalizado entre los mexicanos, de acuerdo con encuestas gubernamentales sólo 3 de cada 20 mexicanos mostraron hábitos de ahorro (2012); mientras que estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indican que para lograr un retiro adecuado es necesario ahorrar a partir de los 20 años y alrededor de 40 años consecutivos.
Del porcentaje de mexicanos que tienen el hábito de ahorrar, 64% tiene su dinero en bancos, 13% lo mantiene en cajas de ahorro, entre un 5% y 7% lo guarda en su casa y el resto lo ahorra a través de cuentas individuales que no permite el crecimiento de su inversión.
Esto es preocupante ya que en menos de 30 años la edad promedio de la población será de 40 años y hacia el 2040 una cuarta parte del país será de adultos mayores. Actualmente, 8 de cada 10 mexicanos mayores de 65 años carecen de una pensión y se encuentran desprotegidos, principalmente las mujeres.
Contar con un ahorro permite fortalecer el bienestar y la estabilidad económica personal, familiar, patrimonial, y tener la tranquilidad de que podremos ser económicamente autosuficientes a futuro. Una baja educación financiera se traduce en una mala planeación del gasto y bajo ahorro.
Es así, que el Gobierno de la República debe redoblar esfuerzos para implementar programas que desarrollen una mayor consciencia por el ahorro y la planificación responsable de las finanzas personales y familiares; pero también en términos de inclusión financiera, ya que la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2012 muestra que el 44% de la población adulta en México no interactúa con el sistema financiero. Es decir, no cuenta con ningún producto dentro del sistema financiero formal -ahorro, crédito, seguros o previsión para el retiro-.
En este sentido, también será fundamental incorporar a las mujeres al sistema financiero ya que sólo el 30% de ellas tiene una cuenta de ahorro, nómina o inversión en un banco, mientras que el porcentaje para los hombres es significativamente mayor, ubicándose en 42% (PND 2013-2018)
Por tanto, se debe promover la consolidación del sistema financiero, en donde corresponderá a la Banca de Desarrollo junto con la Banca Comercial, el desarrollar no solo instrumentos para una mayor educación financiera, sino generar productos y establecer políticas que promuevan la inclusión y equidad de género.
Es momento de tomar conciencia, para que a partir del ahorro podamos construir un mejor futuro personal y familiar, y un mejor futuro para nuestra nación, que se traduzca en inversión y crecimiento económico sostenible.
Desde hace 89 años, cada 31 de octubre se conmemora el Día Mundial del Ahorro, en el que se pretende enseñar la importancia que tiene ese esquema en la economía de las familias y de manera personal.
Ahorrar debe ser un ejercicio que se practique de manera consciente y disciplinada conforme a las metas personales para alcanzar una buena proyección con calidad de vida y una mayor prevención en caso de situaciones inesperadas como el desempleo, defunción de algún miembro de la familia o dificultades médicas; por ello es importante contar con un patrimonio que permita protegerse y tener un respaldo financiero.
En México, existe una baja tasa de ahorro estimando que 8 de cada 10 mexicanos no cuentan con recursos para financiar sus futuros planes educativos y familiares, sobre todo en un mediano y largo plazos -de 5 a 10 años- donde el ahorro es prácticamente nulo.
De los mexicanos -que incluso cuentan con recursos económicos suficientes- el 84% no ahorra a largo plazo ni prevé su retiro de manera adecuada, lo que fomentará una disminución en la calidad de vida en etapas avanzadas,
La cultura de la prevención es un problema generalizado entre los mexicanos, de acuerdo con encuestas gubernamentales sólo 3 de cada 20 mexicanos mostraron hábitos de ahorro (2012); mientras que estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indican que para lograr un retiro adecuado es necesario ahorrar a partir de los 20 años y alrededor de 40 años consecutivos.
Del porcentaje de mexicanos que tienen el hábito de ahorrar, 64% tiene su dinero en bancos, 13% lo mantiene en cajas de ahorro, entre un 5% y 7% lo guarda en su casa y el resto lo ahorra a través de cuentas individuales que no permite el crecimiento de su inversión.
Esto es preocupante ya que en menos de 30 años la edad promedio de la población será de 40 años y hacia el 2040 una cuarta parte del país será de adultos mayores. Actualmente, 8 de cada 10 mexicanos mayores de 65 años carecen de una pensión y se encuentran desprotegidos, principalmente las mujeres.
Contar con un ahorro permite fortalecer el bienestar y la estabilidad económica personal, familiar, patrimonial, y tener la tranquilidad de que podremos ser económicamente autosuficientes a futuro. Una baja educación financiera se traduce en una mala planeación del gasto y bajo ahorro.
Es así, que el Gobierno de la República debe redoblar esfuerzos para implementar programas que desarrollen una mayor consciencia por el ahorro y la planificación responsable de las finanzas personales y familiares; pero también en términos de inclusión financiera, ya que la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2012 muestra que el 44% de la población adulta en México no interactúa con el sistema financiero. Es decir, no cuenta con ningún producto dentro del sistema financiero formal -ahorro, crédito, seguros o previsión para el retiro-.
En este sentido, también será fundamental incorporar a las mujeres al sistema financiero ya que sólo el 30% de ellas tiene una cuenta de ahorro, nómina o inversión en un banco, mientras que el porcentaje para los hombres es significativamente mayor, ubicándose en 42% (PND 2013-2018)
Por tanto, se debe promover la consolidación del sistema financiero, en donde corresponderá a la Banca de Desarrollo junto con la Banca Comercial, el desarrollar no solo instrumentos para una mayor educación financiera, sino generar productos y establecer políticas que promuevan la inclusión y equidad de género.
Es momento de tomar conciencia, para que a partir del ahorro podamos construir un mejor futuro personal y familiar, y un mejor futuro para nuestra nación, que se traduzca en inversión y crecimiento económico sostenible.
martes, 22 de octubre de 2013
La ONU como foro mundial de solución para la paz
Por Alejandro Armenta Mier
El nombre de "Naciones Unidas", acuñado por el Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, se utilizó por primera vez el 1° de enero de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando representantes de 26 naciones aprobaron la «Declaración de las Naciones Unidas». Tras la Segunda Guerra Mundial, 51 países se comprometieron a mantener la paz.
El 24 de octubre se ha celebrado como Día de las Naciones Unidas desde 1948, marcando el aniversario de la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas en 1945.
Las Naciones Unidas tiene entre sus principales objetivos el mantener la paz y la seguridad internacionales, fomentar relaciones de amistad entre las naciones, ayudar a las naciones a trabajar unidas para mejorar la vida de los pobres, vencer el hambre, las enfermedades y el analfabetismo así como servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por alcanzar estos objetivos comunes fomentando el respeto de los derechos y las libertades.
Si bien la labor de las Naciones Unidas es extensa, es más conocida por el mantenimiento y consolidación de la paz, la prevención de conflictos y la asistencia humanitaria. Pero hay muchas otras maneras en que las Naciones Unidas y su sistema -organismos especializados, fondos y programas- intervienen para hacer de nuestro mundo un lugar mejor.
La ONU, con sus logros y dificultades, es un foro de indiscutible prestigio internacional en el que se debaten los grandes problemas que afectan a la paz mundial desde el desarrollo sostenible, medio ambiente y la protección de los refugiados, socorro en casos de desastre, la lucha contra el terrorismo, el desarme y la no proliferación hasta la promoción de la democracia, los derechos humanos, la igualdad entre los géneros y el adelanto de la mujer, la gobernanza, el desarrollo económico y social además de la salud internacional, la remoción de minas terrestres, la expansión de la producción de alimentos, entre otros, con el fin de alcanzar sus objetivos y coordinar los esfuerzos para un mundo más seguro para las generaciones presentes y futuras.
Por ello, el Día de las Naciones Unidas es una fecha en la que los países como México renuevan su resolución por hacer más para proteger a los que se encuentran afectados por los conflictos armados. En un sentido de lucha contra el cambio climático y para evitar una catástrofe nuclear, con un abanico de oportunidades a los menos favorecidos para combatir la injusticia y la impunidad, protegiendo los derechos universales en el alcance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.1
Pese a nuestros problemas como Nación, este mundo en el que vivimos ha abierto amplias y nuevas vías al dialogo y la acción, para lograr el progreso común y vivir en armonía. Comprometámonos aún más como sociedad y como país para hacer realidad los ideales de la Carta de las Naciones Unidas.
1 Erradicar la pobreza extrema y el hambre; Lograr la enseñanza primaria universal; Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer; Reducir la mortalidad infantil; Mejorar la salud materna; Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; Garantizar el sustento del medio ambiente; Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
El nombre de "Naciones Unidas", acuñado por el Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, se utilizó por primera vez el 1° de enero de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando representantes de 26 naciones aprobaron la «Declaración de las Naciones Unidas». Tras la Segunda Guerra Mundial, 51 países se comprometieron a mantener la paz.
El 24 de octubre se ha celebrado como Día de las Naciones Unidas desde 1948, marcando el aniversario de la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas en 1945.
Las Naciones Unidas tiene entre sus principales objetivos el mantener la paz y la seguridad internacionales, fomentar relaciones de amistad entre las naciones, ayudar a las naciones a trabajar unidas para mejorar la vida de los pobres, vencer el hambre, las enfermedades y el analfabetismo así como servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por alcanzar estos objetivos comunes fomentando el respeto de los derechos y las libertades.
Si bien la labor de las Naciones Unidas es extensa, es más conocida por el mantenimiento y consolidación de la paz, la prevención de conflictos y la asistencia humanitaria. Pero hay muchas otras maneras en que las Naciones Unidas y su sistema -organismos especializados, fondos y programas- intervienen para hacer de nuestro mundo un lugar mejor.
La ONU, con sus logros y dificultades, es un foro de indiscutible prestigio internacional en el que se debaten los grandes problemas que afectan a la paz mundial desde el desarrollo sostenible, medio ambiente y la protección de los refugiados, socorro en casos de desastre, la lucha contra el terrorismo, el desarme y la no proliferación hasta la promoción de la democracia, los derechos humanos, la igualdad entre los géneros y el adelanto de la mujer, la gobernanza, el desarrollo económico y social además de la salud internacional, la remoción de minas terrestres, la expansión de la producción de alimentos, entre otros, con el fin de alcanzar sus objetivos y coordinar los esfuerzos para un mundo más seguro para las generaciones presentes y futuras.
Por ello, el Día de las Naciones Unidas es una fecha en la que los países como México renuevan su resolución por hacer más para proteger a los que se encuentran afectados por los conflictos armados. En un sentido de lucha contra el cambio climático y para evitar una catástrofe nuclear, con un abanico de oportunidades a los menos favorecidos para combatir la injusticia y la impunidad, protegiendo los derechos universales en el alcance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.1
Pese a nuestros problemas como Nación, este mundo en el que vivimos ha abierto amplias y nuevas vías al dialogo y la acción, para lograr el progreso común y vivir en armonía. Comprometámonos aún más como sociedad y como país para hacer realidad los ideales de la Carta de las Naciones Unidas.
1 Erradicar la pobreza extrema y el hambre; Lograr la enseñanza primaria universal; Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer; Reducir la mortalidad infantil; Mejorar la salud materna; Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; Garantizar el sustento del medio ambiente; Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
jueves, 17 de octubre de 2013
Erradicación de la Pobreza y el hambre
Por Alejandro Armenta Mier
La pobreza generalizada en el mundo está relacionada a los disturbios sociales, a las amenazas a la paz y la inseguridad; por lo que a pesar de avances importantes realizados en la erradicación de la pobreza quedan muchas cosas por hacer y problemas por resolver.
Cada día, las personas que viven en la extrema pobreza deben luchar por conseguir alimentos, vivienda y acceso a los servicios esenciales, soportando condiciones de trabajo peligrosas y viviendo en circunstancias precarias e inseguras.
Además la pobreza perpetúa un círculo de violencia y discriminación que amenaza los derechos humanos, destruye la fortaleza y la vida de las personas que padecen la privación de requisitos indispensables para la supervivencia y el bienestar de la humanidad como la alimentación, siendo ésta una necesidad humana fundamental.
Por ello, en el marco de la celebración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza y el Día Mundial de la Alimentación -17 de octubre- hay que reconocer los esfuerzos y la lucha de las personas que viven en la pobreza, darles la oportunidad de hablar de sus preocupaciones y poder llevar a cabo el diálogo que permita la reflexión y las acciones de los distintos actores de nuestra sociedad.
Si bien, en la Cumbre del Milenio, los jefes de estado y de gobierno se comprometieron que al 2015 reducirían a la mitad el número de personas que viven en situación de extrema pobreza -con menos de $1.25 dólares diarios- con el objeto de construir sociedades más fuertes y prósperas, más de mil millones de personas en el mundo siguen viviendo en la pobreza sin derecho a la alimentación, la educación y la atención de la salud.
En México, existen 53.3 millones de personas en pobreza. Además 40.7 millones de habitantes son vulnerables y podrían caer en pobreza, ya sea por tener ingresos mínimos o por no tener acceso a la educación, salud, vivienda o seguridad de acuerdo a cifras del CONEVAL.
De acuerdo con la medición multidimensional de la pobreza, el CONEVAL señala que la población más afectada por el aumento de la pobreza, es la menor de 18 años que vive en zonas urbanas y los adultos mayores, quienes presentan rezago educativo y falta de oportunidades laborales. Existen 21 millones de mexicanos menores de 17 años en pobreza, cuya principal carencia es la alimentación.
Siendo que la pobreza en nuestro país tiene distintos rostro y matices, otro segmento de la población fuertemente afectada, es el de la infancia ya que cinco de cada diez niños de cero a cinco años viven en esa condición. Cifra que supera al promedio nacional que ubica a cuatro de cada diez personas de la población (42 %).en pobreza multidimensional.
Vivimos una etapa en que los gobiernos se debaten para equilibrar sus presupuestos, para poder llevar a cabo la financiación de las medidas de lucha contra la pobreza, y poder proporcionar a los pobres el acceso a los servicios sociales, la seguridad económica, el trabajo decente y la protección social. Sólo entonces podremos construir sociedades más fuertes y prósperas.
El Gobierno Federal, en respuesta a esta condición ha firmado varios compromisos que permitirán construir un México incluyente y sin pobreza, en los que busca en específico erradicar la pobreza alimentaria para que todo mexicano tenga lo suficiente para comer.
Es así que se ha promovido la Cruzada contra el Hambre y se ha planteado que el programa Oportunidades no solo continuará sino crecerá por lo que los beneficiarios de este programa social seguirán recibiendo sus apoyos. Así mismo, para lograr el abastecimiento y la seguridad alimentaria del país, se comprometió a incrementar la producción agropecuaria nacional.
Además ha promovido otros importantes beneficios para los más vulnerables como son las madres solteras trabajadoras, al crear el Seguro de vida para jefas de familia, a fin de garantizar la manutención de sus hijos, y que en ausencia de la madre, puedan continuar con sus estudios. Otra importante compromiso será el seguro de desempleo temporal a nivel nacional para quienes pierdan su empleo y estén buscando uno nuevo, puedan contar con este beneficio.
Todo esto para propiciar un Proyecto de Nación, el cual será parte vital de la transformación de México para lograr erradicar la pobreza.
Los que padecen hambre, penurias e indignidad necesitan algo más que palabras de consuelo necesitan apoyo concreto. Trabajemos como sociedad en la transformación de nuestro futuro común, ayudando a las personas a superar la pobreza para que puedan, a su vez, ayudar a transformar nuestro mundo.
La pobreza generalizada en el mundo está relacionada a los disturbios sociales, a las amenazas a la paz y la inseguridad; por lo que a pesar de avances importantes realizados en la erradicación de la pobreza quedan muchas cosas por hacer y problemas por resolver.
Cada día, las personas que viven en la extrema pobreza deben luchar por conseguir alimentos, vivienda y acceso a los servicios esenciales, soportando condiciones de trabajo peligrosas y viviendo en circunstancias precarias e inseguras.
Además la pobreza perpetúa un círculo de violencia y discriminación que amenaza los derechos humanos, destruye la fortaleza y la vida de las personas que padecen la privación de requisitos indispensables para la supervivencia y el bienestar de la humanidad como la alimentación, siendo ésta una necesidad humana fundamental.
Por ello, en el marco de la celebración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza y el Día Mundial de la Alimentación -17 de octubre- hay que reconocer los esfuerzos y la lucha de las personas que viven en la pobreza, darles la oportunidad de hablar de sus preocupaciones y poder llevar a cabo el diálogo que permita la reflexión y las acciones de los distintos actores de nuestra sociedad.
Si bien, en la Cumbre del Milenio, los jefes de estado y de gobierno se comprometieron que al 2015 reducirían a la mitad el número de personas que viven en situación de extrema pobreza -con menos de $1.25 dólares diarios- con el objeto de construir sociedades más fuertes y prósperas, más de mil millones de personas en el mundo siguen viviendo en la pobreza sin derecho a la alimentación, la educación y la atención de la salud.
En México, existen 53.3 millones de personas en pobreza. Además 40.7 millones de habitantes son vulnerables y podrían caer en pobreza, ya sea por tener ingresos mínimos o por no tener acceso a la educación, salud, vivienda o seguridad de acuerdo a cifras del CONEVAL.
De acuerdo con la medición multidimensional de la pobreza, el CONEVAL señala que la población más afectada por el aumento de la pobreza, es la menor de 18 años que vive en zonas urbanas y los adultos mayores, quienes presentan rezago educativo y falta de oportunidades laborales. Existen 21 millones de mexicanos menores de 17 años en pobreza, cuya principal carencia es la alimentación.
Siendo que la pobreza en nuestro país tiene distintos rostro y matices, otro segmento de la población fuertemente afectada, es el de la infancia ya que cinco de cada diez niños de cero a cinco años viven en esa condición. Cifra que supera al promedio nacional que ubica a cuatro de cada diez personas de la población (42 %).en pobreza multidimensional.
Vivimos una etapa en que los gobiernos se debaten para equilibrar sus presupuestos, para poder llevar a cabo la financiación de las medidas de lucha contra la pobreza, y poder proporcionar a los pobres el acceso a los servicios sociales, la seguridad económica, el trabajo decente y la protección social. Sólo entonces podremos construir sociedades más fuertes y prósperas.
El Gobierno Federal, en respuesta a esta condición ha firmado varios compromisos que permitirán construir un México incluyente y sin pobreza, en los que busca en específico erradicar la pobreza alimentaria para que todo mexicano tenga lo suficiente para comer.
Es así que se ha promovido la Cruzada contra el Hambre y se ha planteado que el programa Oportunidades no solo continuará sino crecerá por lo que los beneficiarios de este programa social seguirán recibiendo sus apoyos. Así mismo, para lograr el abastecimiento y la seguridad alimentaria del país, se comprometió a incrementar la producción agropecuaria nacional.
Además ha promovido otros importantes beneficios para los más vulnerables como son las madres solteras trabajadoras, al crear el Seguro de vida para jefas de familia, a fin de garantizar la manutención de sus hijos, y que en ausencia de la madre, puedan continuar con sus estudios. Otra importante compromiso será el seguro de desempleo temporal a nivel nacional para quienes pierdan su empleo y estén buscando uno nuevo, puedan contar con este beneficio.
Todo esto para propiciar un Proyecto de Nación, el cual será parte vital de la transformación de México para lograr erradicar la pobreza.
Los que padecen hambre, penurias e indignidad necesitan algo más que palabras de consuelo necesitan apoyo concreto. Trabajemos como sociedad en la transformación de nuestro futuro común, ayudando a las personas a superar la pobreza para que puedan, a su vez, ayudar a transformar nuestro mundo.
martes, 8 de octubre de 2013
La educación como herramienta de desarrollo
Por Alejandro Armenta Mier
En el mundo –sea cual sea la circunstancia- la educación de calidad representa la esperanza y la promesa de mejorar las condiciones de vida; pero no es posible alcanzar una educación de calidad sin el concurso de docentes competentes y motivados. Por ello la importancia de que los gobiernos apoyen a los docentes, lo que significa proporcionarles formación profesional adecuada de calidad y garantías sobre sus derechos y responsabilidades.
De hecho, cada 5 de octubre la UNESCO celebra el Día Mundial de los Docentes conjuntamente con sus asociados, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Internacional de la Educación (EI).
Estadísticas de docencia en México señalan que en el 2007, en el grupo de 30 a 44 años de edad, la población ocupada en actividades relacionadas a la educación ascendía a 1.6 millones de personas; de las cuales, 61.3 por ciento correspondía a mujeres y 38.7 por ciento a hombres (INEGI).
El promedio de escolaridad de la población de 15 años y más, ocupada en actividades educativas equivale a tres grados en educación superior; mientras que para el total de la población es de 8.1 años, es decir, el segundo grado de secundaria
Es así que, esa fecha contribuye a centrar la atención sobre la necesidad de mejorar la condición social de la profesión, no sólo en beneficio de los maestros y sus alumnos, sino de la sociedad en su conjunto, al reconocer la función que los docentes ejercen en la construcción del porvenir.
Es importante subrayar que el cuerpo docente es uno de los diversos factores que influye en la formación y aprendizaje de los niños en la escuela, ya que instruyen a los estudiantes a ejercer el criterio, procesar información, formarse en el trabajo en equipo además de abordar los problemas para tomar decisiones con fundamento.
Según las proyecciones del Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU) -con el fin de alcanzar la educación primaria universal- el mundo requiere la creación de 1.7 millones de plazas de magisterio adicionales, de aquí a 2015 remplazar a 5.1 millones de docentes que dejarán el magisterio además de la contratación de 6.8 millones de docentes para hacer realidad de aquí a 2015 el derecho a recibir instrucción primaria.
El Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo (2012) refiere que en los lugares donde los sistemas escolares han crecido con rapidez, a menudo se contrata a maestros poco competentes. En 33 de los 100 países que ofrecen estadísticas sobre la enseñanza primaria, menos del 75% de los docentes había recibido una formación equivalente al promedio nacional.
Y es que el hecho de que los docentes carezcan del dominio suficiente de las asignaturas y de la capacidad de transmitirlas con métodos pedagógicos eficaces, deriva en que los niños que pueden asistir a la escuela acudan durante varios años sin aprender siquiera a leer una palabra.
No es de sorprender que en México, los estudiantes obtengan bajas calificaciones, cuando en la prueba realizada por la Secretaria de Educación Pública en el 2013, de los más de 140 mil maestros evaluados, tres de cada 10 lograron un resultado aprobatorio. Donde 69.3% obtuvo una calificación menor a 6 -en una escala del 0 al 10-, y solamente 2.5% de los postulantes obtuvo una calificación superior a 9.
Por lo que esta conmemoración del día dedicado a la docencia nos da la oportunidad de reflexionar sobre la necesidad de que el gobierno establezca nuevas estrategias; es fundamental la concientización colectiva sobre el tema a fin de mejorar las condiciones de vida.
No obstante, eso no sería posible de lograr si no se garantizara la existencia de un entorno educativo de calidad con profesores competentes y motivados. Por ello, la importancia de la nueva Ley del Servicio Profesional Docente que fomentará la inversión en la formación del docente y, que se reflejará finalmente en la enseñanza y desarrollo de nuestra Nación.
En el mundo –sea cual sea la circunstancia- la educación de calidad representa la esperanza y la promesa de mejorar las condiciones de vida; pero no es posible alcanzar una educación de calidad sin el concurso de docentes competentes y motivados. Por ello la importancia de que los gobiernos apoyen a los docentes, lo que significa proporcionarles formación profesional adecuada de calidad y garantías sobre sus derechos y responsabilidades.
De hecho, cada 5 de octubre la UNESCO celebra el Día Mundial de los Docentes conjuntamente con sus asociados, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Internacional de la Educación (EI).
Estadísticas de docencia en México señalan que en el 2007, en el grupo de 30 a 44 años de edad, la población ocupada en actividades relacionadas a la educación ascendía a 1.6 millones de personas; de las cuales, 61.3 por ciento correspondía a mujeres y 38.7 por ciento a hombres (INEGI).
El promedio de escolaridad de la población de 15 años y más, ocupada en actividades educativas equivale a tres grados en educación superior; mientras que para el total de la población es de 8.1 años, es decir, el segundo grado de secundaria
Es así que, esa fecha contribuye a centrar la atención sobre la necesidad de mejorar la condición social de la profesión, no sólo en beneficio de los maestros y sus alumnos, sino de la sociedad en su conjunto, al reconocer la función que los docentes ejercen en la construcción del porvenir.
Es importante subrayar que el cuerpo docente es uno de los diversos factores que influye en la formación y aprendizaje de los niños en la escuela, ya que instruyen a los estudiantes a ejercer el criterio, procesar información, formarse en el trabajo en equipo además de abordar los problemas para tomar decisiones con fundamento.
Según las proyecciones del Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU) -con el fin de alcanzar la educación primaria universal- el mundo requiere la creación de 1.7 millones de plazas de magisterio adicionales, de aquí a 2015 remplazar a 5.1 millones de docentes que dejarán el magisterio además de la contratación de 6.8 millones de docentes para hacer realidad de aquí a 2015 el derecho a recibir instrucción primaria.
El Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo (2012) refiere que en los lugares donde los sistemas escolares han crecido con rapidez, a menudo se contrata a maestros poco competentes. En 33 de los 100 países que ofrecen estadísticas sobre la enseñanza primaria, menos del 75% de los docentes había recibido una formación equivalente al promedio nacional.
Y es que el hecho de que los docentes carezcan del dominio suficiente de las asignaturas y de la capacidad de transmitirlas con métodos pedagógicos eficaces, deriva en que los niños que pueden asistir a la escuela acudan durante varios años sin aprender siquiera a leer una palabra.
No es de sorprender que en México, los estudiantes obtengan bajas calificaciones, cuando en la prueba realizada por la Secretaria de Educación Pública en el 2013, de los más de 140 mil maestros evaluados, tres de cada 10 lograron un resultado aprobatorio. Donde 69.3% obtuvo una calificación menor a 6 -en una escala del 0 al 10-, y solamente 2.5% de los postulantes obtuvo una calificación superior a 9.
Por lo que esta conmemoración del día dedicado a la docencia nos da la oportunidad de reflexionar sobre la necesidad de que el gobierno establezca nuevas estrategias; es fundamental la concientización colectiva sobre el tema a fin de mejorar las condiciones de vida.
No obstante, eso no sería posible de lograr si no se garantizara la existencia de un entorno educativo de calidad con profesores competentes y motivados. Por ello, la importancia de la nueva Ley del Servicio Profesional Docente que fomentará la inversión en la formación del docente y, que se reflejará finalmente en la enseñanza y desarrollo de nuestra Nación.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Trabajemos juntos por un México Sin Violencia
Por Alejandro Armenta Mier
Si bien pareciera que la violencia ha estado presente de manera cotidiana y protagónica en la vida colectiva y de las relaciones interpersonales, a lo largo de la historia se le ha atribuido un doble valor, en innumerables ocasiones la violencia se justifica y se le define como “legítima” para validar las acciones o intervenciones justas de los estados o de grupos de interés político, económico o religioso, mientras que en otras es “ilegítima” y se castiga a quienes la ejercen.
Algunos estudiosos señalan que la palabra “violencia” aparece a principios del Siglo XIII como una derivación de la palabra latina “vis” que significa fuerza o vigor; palabra que caracteriza a un ser humano iracundo y brutal, y particularmente define una relación de fuerza destinada a someter u obligar a otro.
Actualmente se reconoce que la violencia atenta contra la dignidad y los derechos fundamentales de todos los seres humanos, por lo que en el 2007 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 2 de octubre como el Día Internacional de la No Violencia. Siendo una ocasión para diseminar el mensaje de la no violencia a través de la educación y la conciencia pública para lograr una cultura de paz.
Vivimos una época en que la tolerancia se pone a prueba a en todo el mundo. Sucesos como las guerras, la crisis económica que fomenta resentimientos ante la inminente segmentación de clases, el terrorismo, la trata de personas, el crimen organizado, la violación de los derechos humanos y la violencia contra las mujeres, niños y adultos mayores. Todas ellas que forman parte de la cotidianeidad, se traducen en formas de discriminación tan peligrosas como letales que amenazan a millones de personas en el mundo.
Tenemos que seguir trabajando para lograr el entendimiento entre los estados que conforman nuestro país, entre las diversas comunidades y etnias, entre religiones y cultos y entre todas las naciones.
Por ello, el Gobierno de la República promueve la prevención de la violencia como una prioridad clave, yendo a las raíces de las causas que generan los conflictos tales como la intolerancia, la inseguridad y la violación de los derechos humanos. Hoy, el reto es implementar distintas acciones que permitan frenar la violencia que se vive en México; se requiere un nuevo Sistema de Justicia que refuerce la eficacia de las instituciones de procuración e impartición de justicia.
Aprovechemos la fuerza de todas esas iniciativas y trabajemos juntos para fortalecer a las instituciones; promover la corresponsabilidad social; fomentar el respeto y la protección de los derechos humanos; generar programas que permitan la erradicación de la violencia y el combate a la corrupción.
Todo ello orientado al reforzamiento de la democracia, justicia y orden que permitan gozar plenamente de los derechos humanos y una vida sin violencia.
Si bien pareciera que la violencia ha estado presente de manera cotidiana y protagónica en la vida colectiva y de las relaciones interpersonales, a lo largo de la historia se le ha atribuido un doble valor, en innumerables ocasiones la violencia se justifica y se le define como “legítima” para validar las acciones o intervenciones justas de los estados o de grupos de interés político, económico o religioso, mientras que en otras es “ilegítima” y se castiga a quienes la ejercen.
Algunos estudiosos señalan que la palabra “violencia” aparece a principios del Siglo XIII como una derivación de la palabra latina “vis” que significa fuerza o vigor; palabra que caracteriza a un ser humano iracundo y brutal, y particularmente define una relación de fuerza destinada a someter u obligar a otro.
Actualmente se reconoce que la violencia atenta contra la dignidad y los derechos fundamentales de todos los seres humanos, por lo que en el 2007 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 2 de octubre como el Día Internacional de la No Violencia. Siendo una ocasión para diseminar el mensaje de la no violencia a través de la educación y la conciencia pública para lograr una cultura de paz.
Vivimos una época en que la tolerancia se pone a prueba a en todo el mundo. Sucesos como las guerras, la crisis económica que fomenta resentimientos ante la inminente segmentación de clases, el terrorismo, la trata de personas, el crimen organizado, la violación de los derechos humanos y la violencia contra las mujeres, niños y adultos mayores. Todas ellas que forman parte de la cotidianeidad, se traducen en formas de discriminación tan peligrosas como letales que amenazan a millones de personas en el mundo.
Tenemos que seguir trabajando para lograr el entendimiento entre los estados que conforman nuestro país, entre las diversas comunidades y etnias, entre religiones y cultos y entre todas las naciones.
Por ello, el Gobierno de la República promueve la prevención de la violencia como una prioridad clave, yendo a las raíces de las causas que generan los conflictos tales como la intolerancia, la inseguridad y la violación de los derechos humanos. Hoy, el reto es implementar distintas acciones que permitan frenar la violencia que se vive en México; se requiere un nuevo Sistema de Justicia que refuerce la eficacia de las instituciones de procuración e impartición de justicia.
Aprovechemos la fuerza de todas esas iniciativas y trabajemos juntos para fortalecer a las instituciones; promover la corresponsabilidad social; fomentar el respeto y la protección de los derechos humanos; generar programas que permitan la erradicación de la violencia y el combate a la corrupción.
Todo ello orientado al reforzamiento de la democracia, justicia y orden que permitan gozar plenamente de los derechos humanos y una vida sin violencia.
lunes, 23 de septiembre de 2013
La explotación sexual en México
Por Alejandro Armenta Mier
El tráfico de personas con fines de explotación sexual o tráfico sexual se trata de un fenómeno -ligado desde sus orígenes a las guerras, la esclavitud y el tratamiento de las mujeres como objeto sexual – y que hoy en día constituye un grave problema que repercute de manera significativa en la sociedad.
La explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños es un negocio global que afecta a todas las regiones del planeta. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que Permanentemente en el mundo entero 2,4 millones de personas son víctimas de la trata de personas y de engaños, quienes se ven obligadas a realizar trabajos en condiciones de explotación (OIT, 2005), cifra de víctimas que se incrementa cada año a través de las fronteras como dentro de los límites nacionales.
La realidad en Latinoamérica acerca del tráfico de personas es preocupante. Sólo en el caso de los niños, la UNICEF reporta que 1.2 millones son sujetos a tráfico anualmente y alrededor de 4 millones sufren diferentes tipos de explotación sexual infantil. Según cifras de la Coalición contra la Trata de Mujeres y Niños, a nivel internacional más de un millón de niñas y niños del mundo son vendidos y el 87 por ciento de estos son explotados sexualmente por medio de pornografía, prostitución, turismo y tráfico infantil.
El principal objetivo de esta actividad se focaliza a las personas más desprotegidas como las mujeres, los niños y las niñas, los refugiados además de aquellos que solicitan asilo. Entre los factores que generan estas actividades se encuentran la falta de una distribución equitativa de recursos, la pobreza, el hambre, el desempleo, el analfabetismo, la discriminación contra la mujer, la violencia basada en el género, las políticas de migración restrictivas, las crisis humanitarias y los desplazamientos por conflictos políticos y armados.
Frecuentemente, los traficantes atraen a sus víctimas a través de falsas agencias matrimoniales o de empleo, donde les prometen mejores condiciones de vida pero que acaban por venderlas para hacer trabajos forzados. Estos delitos son una vulneración de los derechos humanos, atentan contra la vida degradando los derechos a la integridad, la libertad y la dignidad de las personas a condiciones modernas de esclavitud, violencia, abuso sexual y tratos crueles e inhumanos.
El Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, instaurado el 23 de septiembre por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas (1999) tiene como fin el concientizar a los gobiernos y a la sociedad civil sobre las causas y consecuencias de este crimen que afecta a todas las regiones del mundo, así como el instarles a llevar a cabo acciones que permitan poner freno a la esclavitud en el siglo XXI, a situaciones tan crueles como la violencia y el abuso sexual, de los que se derivan embarazos no deseados, abortos inseguros e irreparables secuelas psicológicas, entre otros daños colaterales.
México es el tercer país de Latinoamérica que presenta las cifras más altas en lo que respecta a la trata, el tráfico y la explotación sexual de personas. De acuerdo a cifras del INEGI, EN MÉXICO 3.6 millones de personas utilizadas para explotación sexual, el 31% son menores de edad -con edades entre 5 y 17 años- y 70% personas migrantes e indígenas obligados a realizar trabajos peligrosos para su seguridad, salud y moral en condiciones de trata.
El “Diagnóstico de las Condiciones de vulnerabilidad que propician la Trata de Personas en México”, en México, la trata de personas es el segundo negocio ilícito más redituable para la delincuencia organizada, sólo por debajo del narcotráfico y por encima del tráfico de armas (CNDH-CEIDAS).
Se requiere atacar este problema global de manera integral, y que el Estado Mexicano contribuya estableciendo una política de “tolerancia cero” a la explotación infantil; así como políticas de detección, prevención, atención integral y sanción a los delitos de explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños.
El tráfico de personas con fines de explotación sexual o tráfico sexual se trata de un fenómeno -ligado desde sus orígenes a las guerras, la esclavitud y el tratamiento de las mujeres como objeto sexual – y que hoy en día constituye un grave problema que repercute de manera significativa en la sociedad.
La explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños es un negocio global que afecta a todas las regiones del planeta. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que Permanentemente en el mundo entero 2,4 millones de personas son víctimas de la trata de personas y de engaños, quienes se ven obligadas a realizar trabajos en condiciones de explotación (OIT, 2005), cifra de víctimas que se incrementa cada año a través de las fronteras como dentro de los límites nacionales.
La realidad en Latinoamérica acerca del tráfico de personas es preocupante. Sólo en el caso de los niños, la UNICEF reporta que 1.2 millones son sujetos a tráfico anualmente y alrededor de 4 millones sufren diferentes tipos de explotación sexual infantil. Según cifras de la Coalición contra la Trata de Mujeres y Niños, a nivel internacional más de un millón de niñas y niños del mundo son vendidos y el 87 por ciento de estos son explotados sexualmente por medio de pornografía, prostitución, turismo y tráfico infantil.
El principal objetivo de esta actividad se focaliza a las personas más desprotegidas como las mujeres, los niños y las niñas, los refugiados además de aquellos que solicitan asilo. Entre los factores que generan estas actividades se encuentran la falta de una distribución equitativa de recursos, la pobreza, el hambre, el desempleo, el analfabetismo, la discriminación contra la mujer, la violencia basada en el género, las políticas de migración restrictivas, las crisis humanitarias y los desplazamientos por conflictos políticos y armados.
Frecuentemente, los traficantes atraen a sus víctimas a través de falsas agencias matrimoniales o de empleo, donde les prometen mejores condiciones de vida pero que acaban por venderlas para hacer trabajos forzados. Estos delitos son una vulneración de los derechos humanos, atentan contra la vida degradando los derechos a la integridad, la libertad y la dignidad de las personas a condiciones modernas de esclavitud, violencia, abuso sexual y tratos crueles e inhumanos.
El Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños, instaurado el 23 de septiembre por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas (1999) tiene como fin el concientizar a los gobiernos y a la sociedad civil sobre las causas y consecuencias de este crimen que afecta a todas las regiones del mundo, así como el instarles a llevar a cabo acciones que permitan poner freno a la esclavitud en el siglo XXI, a situaciones tan crueles como la violencia y el abuso sexual, de los que se derivan embarazos no deseados, abortos inseguros e irreparables secuelas psicológicas, entre otros daños colaterales.
México es el tercer país de Latinoamérica que presenta las cifras más altas en lo que respecta a la trata, el tráfico y la explotación sexual de personas. De acuerdo a cifras del INEGI, EN MÉXICO 3.6 millones de personas utilizadas para explotación sexual, el 31% son menores de edad -con edades entre 5 y 17 años- y 70% personas migrantes e indígenas obligados a realizar trabajos peligrosos para su seguridad, salud y moral en condiciones de trata.
El “Diagnóstico de las Condiciones de vulnerabilidad que propician la Trata de Personas en México”, en México, la trata de personas es el segundo negocio ilícito más redituable para la delincuencia organizada, sólo por debajo del narcotráfico y por encima del tráfico de armas (CNDH-CEIDAS).
Se requiere atacar este problema global de manera integral, y que el Estado Mexicano contribuya estableciendo una política de “tolerancia cero” a la explotación infantil; así como políticas de detección, prevención, atención integral y sanción a los delitos de explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños.
martes, 17 de septiembre de 2013
Erradicación del trabajo infantil
Por Alejandro Armenta Mier
El trabajo infantil en México es un fenómeno con características complejas y multidimensionales, en el cual es muy difícil separar los componentes educativos, sociales, culturales y económicos. Existen diferentes posiciones en la sociedad civil mexicana respecto a este fenómeno.
Un primer enfoque corresponde al que considera que el trabajo infantil debe ser abolido de manera inmediata ya que las causas como la pobreza afectan directamente al menor y a sus familias propiciando problemas entre ellos. Un segundo enfoque, integrado por quienes defienden el derecho de las niñas y los niños a trabajar, otorgan al trabajo temprano un carácter formativo-cooperativo, donde sólo se condena la explotación. Un tercero sostiene que el trabajo infantil debe ser erradicado mediante un proceso que involucre a todos los actores sociales, niños, niñas y sus familias, las organizaciones sociales, académicas, sindicales y empresariales y los gobiernos, a fin de atacar las causas que lo generan como la pobreza, el escaso apoyo financiero para la educación, la falta de empleos para los adultos, las desigualdades regionales y la exclusión social de grupos marginados.
La Organización Internacional del Trabajo (OTI) define al trabajo infantil como “toda actividad económica llevada a cabo por personas menores de 15 años de edad, sin importar el estatus”. Por otra parte, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) enmarca al trabajo infantil en “aquellas actividades que desarrollan las niñas y los niños en el marco de la economía formal o informal para su propia subsistencia o para contribuir a la economía familiar al margen de la protección jurídica y social prevista en la ley”.
La dimensión del problema del trabajo infantil tiene una estrecha relación con el mantenimiento del círculo vicioso de la pobreza; por ello las primeras acciones que México tomó en relación al trabajo infantil iniciaron a mediados de los años ochenta, debido al visible aumento de los niños y niñas en situación de calle, que por razones como violencia, desintegración social, falta de afecto familiar, abandono u orfandad han roto el vínculo familiar y escolar, viéndose obligados a trabajar para cubrir ellos mismos necesidades de ingreso, vivienda, alimentación y sociabilización.
Cabe mencionar que los estudios sobre trabajo infantil se enfocaron primeramente a los niños callejeros, dando paso posteriormente a los menores trabajadores en zonas marginadas. Estos menores forman parte de una problemática social creciente y compleja que ante las adversidades económicas obliga a las familias en condiciones de pobreza a incorporar al trabajo a cada vez más miembros del hogar, principalmente a mujeres y niños.
Actualmente en México se cuenta con una población de 32.5 millones de niños (INEGI, 2010) y se registran alrededor de 4 millones de niños en el campo laboral, mientras que en el mundo son aproximadamente 215 millones de menores con un empleo mal remunerados y 115 millones de estos niños están en trabajos de riesgo, independientemente del sector en que se desenvuelvan.
Es así que el trabajo infantil tiene diversos efectos, siendo que en el corto plazo contribuye al incremento del ingreso en el hogar, a tal grado que la aportación infantil representa entre 20 y 25% de los ingresos de las familias más pobres; pero en el largo plazo disminuye la formación del capital humano, ya que los menores trabajadores no asisten a la escuela o la abandonan antes de concluir la educación básica, por lo que al llegar a la edad adulta sus oportunidades de desarrollo y empleo se restringe a empleos poco calificados con remuneraciones muy bajas, reproduciendo la pobreza.
Niños y niñas diariamente se observan en la venta ambulante de pequeños artículos como dulces y periódicos, al cuidado de automóviles o de limpiaparabrisas, malabaristas, payasos, a los que de madrugada se alquilan en las centrales de abastos y mercados públicos como cargadores, diableros o estibadores.
Por ello tomando conciencia sobre el problema que representa el trabajo infantil, México ha instrumentado programas para la erradicación del trabajo en menores con la visión de eliminar las peores formas de trabajo infantil para el año 2016.
Para lograr este objetivo se requiere una mayor escala de esfuerzo y compromiso del gobierno mexicano, por lo que se está impulsando la creación de una comisión nacional para prevenir el trabajo infantil, lo que ratificará el convenio 138 de la OIT, que prohíbe emplear a menores de edad que no hayan concluido la educación básica.
Debemos pensar que futuro queremos y generar sinergias entre sociedad, gobierno y organismos internacionales, solo así lograremos constituir lo necesario para salvaguardar el bienestar y los derechos de los niños mexicanos, quienes representan el futuro México.
El trabajo infantil en México es un fenómeno con características complejas y multidimensionales, en el cual es muy difícil separar los componentes educativos, sociales, culturales y económicos. Existen diferentes posiciones en la sociedad civil mexicana respecto a este fenómeno.
Un primer enfoque corresponde al que considera que el trabajo infantil debe ser abolido de manera inmediata ya que las causas como la pobreza afectan directamente al menor y a sus familias propiciando problemas entre ellos. Un segundo enfoque, integrado por quienes defienden el derecho de las niñas y los niños a trabajar, otorgan al trabajo temprano un carácter formativo-cooperativo, donde sólo se condena la explotación. Un tercero sostiene que el trabajo infantil debe ser erradicado mediante un proceso que involucre a todos los actores sociales, niños, niñas y sus familias, las organizaciones sociales, académicas, sindicales y empresariales y los gobiernos, a fin de atacar las causas que lo generan como la pobreza, el escaso apoyo financiero para la educación, la falta de empleos para los adultos, las desigualdades regionales y la exclusión social de grupos marginados.
La Organización Internacional del Trabajo (OTI) define al trabajo infantil como “toda actividad económica llevada a cabo por personas menores de 15 años de edad, sin importar el estatus”. Por otra parte, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) enmarca al trabajo infantil en “aquellas actividades que desarrollan las niñas y los niños en el marco de la economía formal o informal para su propia subsistencia o para contribuir a la economía familiar al margen de la protección jurídica y social prevista en la ley”.
La dimensión del problema del trabajo infantil tiene una estrecha relación con el mantenimiento del círculo vicioso de la pobreza; por ello las primeras acciones que México tomó en relación al trabajo infantil iniciaron a mediados de los años ochenta, debido al visible aumento de los niños y niñas en situación de calle, que por razones como violencia, desintegración social, falta de afecto familiar, abandono u orfandad han roto el vínculo familiar y escolar, viéndose obligados a trabajar para cubrir ellos mismos necesidades de ingreso, vivienda, alimentación y sociabilización.
Cabe mencionar que los estudios sobre trabajo infantil se enfocaron primeramente a los niños callejeros, dando paso posteriormente a los menores trabajadores en zonas marginadas. Estos menores forman parte de una problemática social creciente y compleja que ante las adversidades económicas obliga a las familias en condiciones de pobreza a incorporar al trabajo a cada vez más miembros del hogar, principalmente a mujeres y niños.
Actualmente en México se cuenta con una población de 32.5 millones de niños (INEGI, 2010) y se registran alrededor de 4 millones de niños en el campo laboral, mientras que en el mundo son aproximadamente 215 millones de menores con un empleo mal remunerados y 115 millones de estos niños están en trabajos de riesgo, independientemente del sector en que se desenvuelvan.
Es así que el trabajo infantil tiene diversos efectos, siendo que en el corto plazo contribuye al incremento del ingreso en el hogar, a tal grado que la aportación infantil representa entre 20 y 25% de los ingresos de las familias más pobres; pero en el largo plazo disminuye la formación del capital humano, ya que los menores trabajadores no asisten a la escuela o la abandonan antes de concluir la educación básica, por lo que al llegar a la edad adulta sus oportunidades de desarrollo y empleo se restringe a empleos poco calificados con remuneraciones muy bajas, reproduciendo la pobreza.
Niños y niñas diariamente se observan en la venta ambulante de pequeños artículos como dulces y periódicos, al cuidado de automóviles o de limpiaparabrisas, malabaristas, payasos, a los que de madrugada se alquilan en las centrales de abastos y mercados públicos como cargadores, diableros o estibadores.
Por ello tomando conciencia sobre el problema que representa el trabajo infantil, México ha instrumentado programas para la erradicación del trabajo en menores con la visión de eliminar las peores formas de trabajo infantil para el año 2016.
Para lograr este objetivo se requiere una mayor escala de esfuerzo y compromiso del gobierno mexicano, por lo que se está impulsando la creación de una comisión nacional para prevenir el trabajo infantil, lo que ratificará el convenio 138 de la OIT, que prohíbe emplear a menores de edad que no hayan concluido la educación básica.
Debemos pensar que futuro queremos y generar sinergias entre sociedad, gobierno y organismos internacionales, solo así lograremos constituir lo necesario para salvaguardar el bienestar y los derechos de los niños mexicanos, quienes representan el futuro México.
lunes, 9 de septiembre de 2013
alfabetización, un derecho para todos
Por: Alejandro Armenta Mier
La
alfabetización es un derecho y, a la vez, el cimiento del aprendizaje a lo
largo de toda la vida ya que es un factor de bienestar además de que representa
un medio de subsistencia; por eso la
alfabetización es un motor del desarrollo sostenible e integrador.
Desde
1965, la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura -en inglés United Nations
Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO)- proclamó el 8 de septiembre como el Día Internacional de la Alfabetización
como un derecho humano y constituye la base de todo aprendizaje.
Sin
duda, la alfabetización es un instrumento de autonomía personal, un medio para
alcanzar el desarrollo individual y social y el eje mismo de la educación, esencial
para erradicar la pobreza, reducir la mortalidad infantil, frenar el
crecimiento demográfico, lograr la igualdad de género y garantizar el
desarrollo sostenible, la paz y la democracia (UNESCO)
Según datos del Instituto de Estadística de la
UNESCO del 2011, 793 millones de adultos son analfabetos, en su mayoría chicas
y mujeres; otros 67 millones de niños en edad de asistir a la escuela primaria
no lo hacen y 72 millones de adolescentes en edad de cursar el primer ciclo de
la enseñanza secundaria tampoco están gozando de su derecho a la educación.
Once países del mundo tienen más de 50% de
adultos analfabetos. Se trata de Benin, Burkina Faso, Chad, Etiopía, Gambia,
Guinea, Haití, Mali, Níger, Senegal y Sierra Leona. Por regiones, el sur y el
oeste de Asia albergan más de la mitad de la población analfabeta mundial
(51,8%), en tanto que en el África Subsahariana viven el 21,4% de los adultos
analfabetos, en Asia Oriental y el Pacífico el 12,8%, en los Estados Árabes el
7,6% y en América Latina y el Caribe el 4,6%. América del Norte, Europa y Asia
Central suman por su parte el 2% de los adultos analfabetos.
En México existen casi seis millones de
mexicanos analfabetas mayores de 15 años, de los cuales poco más de tres
millones y medio son mujeres, y dos millones trescientos mil son hombres. Según
el IISUE de la UNAM, los porcentajes de analfabetismo han permanecido casi estáticos
a lo largo de una década, 40 por ciento varones y 60 por ciento mujeres. Las entidades federativas con mayor proporción
de analfabetas son Chiapas con 18.41 por ciento, Guerrero con 17.53; Oaxaca con
16.92 y Veracruz con 12.02.
Según la UNESCO, cuando más de 90% de la población adulta de
una nación está alfabetizada, se ha alcanzado la alfabetización universal o
casi universal, y cuando 70% de la población ha sido alfabetizada se considera
que el proceso es irreversible ya que cualquier persona analfabeta sentirá la
necesidad de adaptarse al medio en donde predominan las personas alfabetizadas.
Hay que tomar en cuenta que las personas que saben leer y escribir están
más capacitadas para elegir y llevar una vida más plena. Son personas más
libres, trabajadores productivos e individuos menos expuestos a la miseria; según
la Organización de Naciones Unidas (ONU) los beneficios de la alfabetización no
sólo se dan a nivel individual, éstos trascienden a las comunidades y naciones.
El desarrollo económico, el progreso social y la libertad de los seres
humanos dependen del establecimiento de un nivel básico de alfabetización en
todos los países del mundo, por lo que la Comunidad Internacional y los países
miembros de las Naciones Unidas –entre ellos México- fijaron como
uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
alcanzar una educación para todos y todas antes de 2015.
Partiendo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual
establece que toda persona tiene derecho a la educación, y que esta será
gratuita y obligatoria al menos hasta la instrucción elemental. Derecho que
México ratifica estableciendo -en el artículo tercero de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos- las obligaciones del Estado por
proporcionar servicios de educación gratuitos y obligatorios hasta nivel básico
y la obligación de tutores y custodios de hacer preservar estos derechos.
Si bien datos del INEGI nos muestran que el
analfabetismo resta oportunidades, ya
que derivado de carencias educativas de cada 100 personas analfabetas, 45
trabajan en labores agrícolas, 24 en trabajos domésticos, 23 en actividades
ligadas con la operación del sector industrial y 8 en actividades de oficina.
En México, el analfabetismo genera marginación y afecta a la población más vulnerable como mujeres,
indígenas, discapacitados o los desfavorecidos económicamente.
La alfabetización de las personas adultas debe
ser un precedente para mejorar la calidad de vida de la población mexicana. Por
ello el Gobierno de la República, con apoyo de los distintos niveles gubernamentales,
las organizaciones internacionales y la sociedad civil lleva a cabo acciones
para abatir el rezago en materia de alfabetización y lograr que la educación sea una prioridad política
con el objetivo de que todas las personas puedan desarrollar su potencial y
participar activamente en la conformación de sociedades más sostenibles, justas
e incluyentes.
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