Por Alejandro Armenta Mier
Hablar del registro civil es hablar de una función administrativa de uno de los servicios más importantes en nuestro país. Representa la certeza jurídica de la identidad de cada persona, siendo reconocida con sus obligaciones y derechos de ser y pertenecer a una sociedad.
Vale la pena revisar la historia. La función del registro de población de los Estados que se constituyeron como católicos, mediante el Sacramento Bautismal, se realizó después de la colonización española en el siglo XVI; este esquema prevaleció por más de un siglo hasta que con la ilustración francesa inició la idea de la separación de la Iglesia y el Estado.
Del Siglo de las Luces (XVIII) -como se le conoce al final de aquel período en Europa (principalmente en Inglaterra y Francia)- surge una nueva concepción de Estado con sus 3 elementos: territorio, población y gobierno.
Estas nuevas concepciones del Estado son aplicadas en México por tres magníficos liberales -dos poblanos- José Ignacio Gregorio Comonfort de los Ríos y José María La Fragua Ibarra, pero sobre todo por el ilustre Oaxaqueño Don Benito Pablo Juárez García; todos ellos precursores e impulsores de la Guerra y Leyes de Reforma (entre liberales y conservadores).
De esa manera y con esa ideología, estos personajes logran que el Estado Mexicano cumpla con estas tres premisas que fueron desarrolladas por los ilustradores ingleses y franceses del siglo XVIII. La visión –sin duda- fue dotar de Identidad Legal a los soberanos de un territorio, como función del poder (gobierno), dando existencia este elemento del Estado, la población. Por esta razón, esta acción resulta tan determinante en el Derecho y en la sociedad mexicana.
Las Leyes de Reforma -incluida la del Registro Civil de 1857 y la del 28 de julio de 1859- constituyen además del momento cúspide del laicismo en el país, el inicio de una de las funciones más importantes de la actividad del Estado; la definición de la población mediante la función del Registro Civil sin duda es el inicio de la historia para todos los ciudadanos de este país, pues éstos estarían identificados jurídicamente ante las autoridades civiles.
La Ley Orgánica del Registro Civil fue Promulgada por Don Benito Pablo Juárez García el 28 de julio de 1859 en la Ciudad de Veracruz; con este hecho se funda legalmente la Institución del Registro Civil en México.
Adicionalmente, ese mismo año se promulgan leyes sobre el Estado Civil como la del Matrimonio Civil y la Secularización de los Cementerios. Con esto, la función de inscripción de las personas para dotarlas de un nombre, nacionalidad y filiación además de la disposición de sus bienes para después de su muerte; lo que hoy conocemos como Identidad pasa a ser una función del Estado.
A partir de este evento de gran importancia en la vida jurídica del país, se da inicio a uno de los servicios públicos más relevantes en la actividad del Estado. Hoy día el origen de esta función administrativa se contempla en el penúltimo párrafo del Artículo 130 de nuestra Carta Magna.
Así, el Benemérito de las Américas promovió que en los Estados y Territorios que conformaban la nación mexicana, fueran asimilando e implementando sus legislaciones para concretar esta iniciativa federal que resulta en nuestra noble labor, misma que he tenido el privilegio de desempeñar.
El 28 de julio es y será recordado como el día en que inició el Registro Civil en México. Ese día conmemora la culminación de las acciones para su consolidación como un Estado Moderno pero también el inicio de la función primaria y transversal del Estado Mexicano Moderno.
En 2013, celebramos 154 años del registro civil en nuestro país y con ello, el registro de la población, elemento vital para el desarrollo y ejercicio de los derechos y obligaciones que como mexicanos tenemos ante nuestra nación como parte de una sociedad.
lunes, 29 de julio de 2013
martes, 23 de julio de 2013
México miembro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
Por Alejandro Armenta Mier
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es una organización financiera internacional, su origen se remonta a la Conferencia Interamericana de 1890 pues nació en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), sin que por ello guarde alguna relación con esa institución panamericana, con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o con el Banco Mundial (BM).
El BID se institucionalizó en el año de 1959 con el propósito de financiar proyectos viables de desarrollo económico, social e institucional para promover la integración regional comercial en el área de América Latina y el Caribe, con el objetivo central de reducir la pobreza y fomentar un crecimiento sostenible y duradero.
Con sede en la ciudad de Washington D.C. -teniendo actualmente como presidente al diplomático colombiano Luis Alberto Moreno- el BID es el banco regional de desarrollo más grande a nivel mundial y ha servido como modelo para otras instituciones similares a nivel regional y subregional.
Encabezado por una comisión de Gobernadores que se sirve de un Directorio Ejecutivo integrado por 14 miembros para supervisar el funcionamiento de la institución, apoyándose en un equipo de gerencia y una asamblea, el BID está integrado por 48 países miembros que se clasifican en dos tipos: miembros no prestatarios y miembros prestatarios.
Entre los miembros no prestatarios -son 22 en total- se encuentran Estados Unidos, Canadá, Japón, Israel, República de Corea, República Popular de China y 16 países de Europa. Estos países no reciben financiamiento alguno, pero se benefician de las reglas de adquisiciones del BID, pues sólo los países miembros pueden suministrar bienes y servicios a los proyectos financiados por el banco.
Por otra parte, los 26 miembros prestatarios del BID se dividen en 2 grupos, de acuerdo al porcentaje máximo de financiamiento que pueden recibir. México se encuentra en el Grupo I, junto con Argentina, Bahamas, Barbados, Brasil, Chile, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. Encontrando en el Grupo II a Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Suriname.
El BID y México han tenido una relación de más de cinco décadas de trabajo y de compromiso, en el que han construido metas comunes para el desarrollo equitativo y sustentable que permitan disminuir de forma significativa la pobreza, consolidar la agenda de México en áreas prioritarias como la educación, la salud, el agua y el cambio climático así como fortalecer los gobiernos de estados y municipios.
Es así que, con el objeto de reducir la pobreza, el BID ha impulsando la modernización del sector social de México a través del financiamiento del Programa Oportunidades implementado por el gobierno de la República y otros programas en favor del campo, la educación, la salud y la nutrición de niños y jóvenes. Para ello el BID ha aprobado operaciones para México por más de 25 mil millones de dólares, lo que coloca al país como el mayor receptor de préstamos y desembolsos.
Es importante mencionar la evolución que ocurrido durante el 2009 y el 2010, cuando el Gobierno de México y el BID identificaron sectores prioritarios para conformar una estrategia integral en rubros como el desarrollo social, en el ámbito productivo mediante la eliminación de las barreras competitivas a empresas, la consolidación de la agenda de adaptación y mitigación del cambio climático además del fortalecimiento de las finanzas públicas a nivel federal, estatal y municipal, entre otras.
Por lo que se han planteado acciones para apoyar mejoras en el diseño y eficiencia de los programas de protección social dirigidos a la población pobre, el aumento de la calidad de la educación y el acceso y permanencia en el sistema escolar, una mejor inserción en los mercados laborales, un fortalecimiento de sectores de gran impacto en la economía real a través de la inversión en infraestructura de agua y saneamiento y transporte; el acceso al financiamiento en el sector vivienda y de las micro, pequeñas y medianas empresas MIPYMES así como impulsar una mayor productividad del sector agropecuario.
En cuanto al desarrollo de energías limpias en México, el BID ha jugado un papel fundamental en la consolidación del marco regulatorio y de programas federales relacionados con la eficiencia energética y las energías renovables, dentro de las cuales se destaca el financiamiento de proyectos eólicos en Oaxaca.
Por otra parte, el agua es un tema crucial para el BID, por lo que a través del apoyo a inversiones para eliminar las barreras a la participación del sector privado, busca contribuir a la expansión de la cobertura y la mejora de la calidad de los servicios de agua potable y saneamiento en comunidades rurales.
Estas acciones forman parte de las prioridades del BID para los próximos años en México, e incluyen también el fomento de las microempresas, la aceleración del proceso de descentralización, así como el incremento al acceso al financiamiento para la vivienda y la mejora en la eficacia de los sistemas financieros y de la banca de desarrollo.
Por lo que en el 2013 el BID podría otorgar a México préstamos entre mil y mil 500 millones de dólares, además de brindar cooperación para el diseño de políticas públicas.
Esto nos indica la importancia de que el Gobierno de la República promueva reformas estructurales y acuerdos nacionales que permitan la toma de decisiones de política pública de manera consensual, recuperando la confianza y convirtiendo al país en un centro de atracción para la inversión extranjera directa pero también para el crecimiento de la inversión nacional.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es una organización financiera internacional, su origen se remonta a la Conferencia Interamericana de 1890 pues nació en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), sin que por ello guarde alguna relación con esa institución panamericana, con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o con el Banco Mundial (BM).
El BID se institucionalizó en el año de 1959 con el propósito de financiar proyectos viables de desarrollo económico, social e institucional para promover la integración regional comercial en el área de América Latina y el Caribe, con el objetivo central de reducir la pobreza y fomentar un crecimiento sostenible y duradero.
Con sede en la ciudad de Washington D.C. -teniendo actualmente como presidente al diplomático colombiano Luis Alberto Moreno- el BID es el banco regional de desarrollo más grande a nivel mundial y ha servido como modelo para otras instituciones similares a nivel regional y subregional.
Encabezado por una comisión de Gobernadores que se sirve de un Directorio Ejecutivo integrado por 14 miembros para supervisar el funcionamiento de la institución, apoyándose en un equipo de gerencia y una asamblea, el BID está integrado por 48 países miembros que se clasifican en dos tipos: miembros no prestatarios y miembros prestatarios.
Entre los miembros no prestatarios -son 22 en total- se encuentran Estados Unidos, Canadá, Japón, Israel, República de Corea, República Popular de China y 16 países de Europa. Estos países no reciben financiamiento alguno, pero se benefician de las reglas de adquisiciones del BID, pues sólo los países miembros pueden suministrar bienes y servicios a los proyectos financiados por el banco.
Por otra parte, los 26 miembros prestatarios del BID se dividen en 2 grupos, de acuerdo al porcentaje máximo de financiamiento que pueden recibir. México se encuentra en el Grupo I, junto con Argentina, Bahamas, Barbados, Brasil, Chile, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. Encontrando en el Grupo II a Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Suriname.
El BID y México han tenido una relación de más de cinco décadas de trabajo y de compromiso, en el que han construido metas comunes para el desarrollo equitativo y sustentable que permitan disminuir de forma significativa la pobreza, consolidar la agenda de México en áreas prioritarias como la educación, la salud, el agua y el cambio climático así como fortalecer los gobiernos de estados y municipios.
Es así que, con el objeto de reducir la pobreza, el BID ha impulsando la modernización del sector social de México a través del financiamiento del Programa Oportunidades implementado por el gobierno de la República y otros programas en favor del campo, la educación, la salud y la nutrición de niños y jóvenes. Para ello el BID ha aprobado operaciones para México por más de 25 mil millones de dólares, lo que coloca al país como el mayor receptor de préstamos y desembolsos.
Es importante mencionar la evolución que ocurrido durante el 2009 y el 2010, cuando el Gobierno de México y el BID identificaron sectores prioritarios para conformar una estrategia integral en rubros como el desarrollo social, en el ámbito productivo mediante la eliminación de las barreras competitivas a empresas, la consolidación de la agenda de adaptación y mitigación del cambio climático además del fortalecimiento de las finanzas públicas a nivel federal, estatal y municipal, entre otras.
Por lo que se han planteado acciones para apoyar mejoras en el diseño y eficiencia de los programas de protección social dirigidos a la población pobre, el aumento de la calidad de la educación y el acceso y permanencia en el sistema escolar, una mejor inserción en los mercados laborales, un fortalecimiento de sectores de gran impacto en la economía real a través de la inversión en infraestructura de agua y saneamiento y transporte; el acceso al financiamiento en el sector vivienda y de las micro, pequeñas y medianas empresas MIPYMES así como impulsar una mayor productividad del sector agropecuario.
En cuanto al desarrollo de energías limpias en México, el BID ha jugado un papel fundamental en la consolidación del marco regulatorio y de programas federales relacionados con la eficiencia energética y las energías renovables, dentro de las cuales se destaca el financiamiento de proyectos eólicos en Oaxaca.
Por otra parte, el agua es un tema crucial para el BID, por lo que a través del apoyo a inversiones para eliminar las barreras a la participación del sector privado, busca contribuir a la expansión de la cobertura y la mejora de la calidad de los servicios de agua potable y saneamiento en comunidades rurales.
Estas acciones forman parte de las prioridades del BID para los próximos años en México, e incluyen también el fomento de las microempresas, la aceleración del proceso de descentralización, así como el incremento al acceso al financiamiento para la vivienda y la mejora en la eficacia de los sistemas financieros y de la banca de desarrollo.
Por lo que en el 2013 el BID podría otorgar a México préstamos entre mil y mil 500 millones de dólares, además de brindar cooperación para el diseño de políticas públicas.
Esto nos indica la importancia de que el Gobierno de la República promueva reformas estructurales y acuerdos nacionales que permitan la toma de decisiones de política pública de manera consensual, recuperando la confianza y convirtiendo al país en un centro de atracción para la inversión extranjera directa pero también para el crecimiento de la inversión nacional.
lunes, 15 de julio de 2013
El Turismo como Herramienta Generadora de Desarrollo
Por Alejandro Armenta Mier
México es una nación que posee una gran riqueza natural, cultural e histórica, así como una gran diversidad de destinos, proporcionándole grandes fortalezas en este sector. Ante esto, es una prioridad para el Gobierno de la República impulsarlo a través de estrategias, como el mejoramiento de imagen y el reposicionamiento para atraer más visitantes e inversiones.
De acuerdo a la Organización Mundial del Turismo, en el 2009, México se encontraba en el décimo lugar a nivel mundial en términos de llegadas de turistas internacionales, con 21.5 millones de visitantes en 2009, situándose como el primer destino para turistas extranjeros dentro de América Latina.
Los ingresos provenientes de los turistas extranjeros alcanzaron 11.27 mil millones de dólares en 2009 con lo que México capturó el 15.25 % del segmento de mercado turístico de América en términos de llegadas de turistas extranjeros, colocado en segundo lugar en el continente, detrás de Estados Unidos.
En el 2012, México se colocó en el décimo tercer lugar a nivel mundial en función a las llegadas de turistas y el lugar 24 en ingreso de divisas por turismo internacional, con una captación de 12 mil 700 millones de dólares y un gasto en turismo internacional de 8.4 27 mil millones de dólares.
Es así que México descendió del top ten del ranking mundial de turismo 2012. Sin embargo, los principales indicadores sobre la actividad turística muestran una recuperación durante el primer trimestre del 2013 y apuntan que la derrama de divisas por visitantes internacionales creció 9 %, al pasar de 2 mil 811 millones de dólares registrados a marzo de 2012, a 3 mil 65 millones de dólares, de enero a marzo de 2013 (Banco de México).
En tanto que el arribo de viajeros por vía aérea aumentó 6.8 por ciento, en el mismo período, siendo que la gran mayoría de los turistas extranjeros que visitan México provienen de los Estados Unidos y Canadá, seguidos por visitantes de Europa y América Latina y un número reducido de turistas también proviene de los países de Asia.
En la clasificación del Índice de Competitividad en Viajes y Turismo (2011), que mide factores que hacen atractivo realizar inversiones o desarrollar negocios en el sector de viajes y turismo de un país específico, México alcanzó el lugar 43 a nivel mundial, siendo el primero entre los países clasificados de América Latina y el cuarto en el continente americano.
Es por ello que el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto está convencido de que el turismo debe ser una herramienta para generar prosperidad y desarrollo en las comunidades del país, por lo que ha promovido una serie de acciones relevantes por parte de la Secretaría de Turismo y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR). Entre los que destacan recientemente, el convenio de colaboración para promover el desarrollo y la competitividad de los pueblos y comunidades indígenas, celebrado este 7 de julio con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), y que tiene como objeto la implementación de proyectos sustentables ligados al turismo alternativo, al ecoturismo y al turismo rural en el país.
Como parte de las directrices de la Política Nacional Turística y del Plan Nacional de Desarrollo, este convenio sumará esfuerzos para lograr que el turismo en México cuide, preserve y divulgue el patrimonio natural, histórico y cultural, sumado a que abre las puertas a nuevas oportunidades de desarrollo sustentable para las comunidades indígenas, lo que les permita alcanzar una mejor calidad de vida a sus habitantes.
Sin lugar a dudas, será fundamental el impulso y desarrollo que veremos en un corto plazo en lo relativo a este tema de relevancia para el desarrollo económico y social de México, propiciando la promoción y el aprovechamiento del patrimonio cultural de México, la formación de recursos humanos y el desarrollo de productos de turismo cultural, y el impulso de la legislación y mejora regulatoria en el turismo cultural.
Todo ello con la máxima de llevar a México a consolidarse como una potencia turística mundial.
México es una nación que posee una gran riqueza natural, cultural e histórica, así como una gran diversidad de destinos, proporcionándole grandes fortalezas en este sector. Ante esto, es una prioridad para el Gobierno de la República impulsarlo a través de estrategias, como el mejoramiento de imagen y el reposicionamiento para atraer más visitantes e inversiones.
De acuerdo a la Organización Mundial del Turismo, en el 2009, México se encontraba en el décimo lugar a nivel mundial en términos de llegadas de turistas internacionales, con 21.5 millones de visitantes en 2009, situándose como el primer destino para turistas extranjeros dentro de América Latina.
Los ingresos provenientes de los turistas extranjeros alcanzaron 11.27 mil millones de dólares en 2009 con lo que México capturó el 15.25 % del segmento de mercado turístico de América en términos de llegadas de turistas extranjeros, colocado en segundo lugar en el continente, detrás de Estados Unidos.
En el 2012, México se colocó en el décimo tercer lugar a nivel mundial en función a las llegadas de turistas y el lugar 24 en ingreso de divisas por turismo internacional, con una captación de 12 mil 700 millones de dólares y un gasto en turismo internacional de 8.4 27 mil millones de dólares.
Es así que México descendió del top ten del ranking mundial de turismo 2012. Sin embargo, los principales indicadores sobre la actividad turística muestran una recuperación durante el primer trimestre del 2013 y apuntan que la derrama de divisas por visitantes internacionales creció 9 %, al pasar de 2 mil 811 millones de dólares registrados a marzo de 2012, a 3 mil 65 millones de dólares, de enero a marzo de 2013 (Banco de México).
En tanto que el arribo de viajeros por vía aérea aumentó 6.8 por ciento, en el mismo período, siendo que la gran mayoría de los turistas extranjeros que visitan México provienen de los Estados Unidos y Canadá, seguidos por visitantes de Europa y América Latina y un número reducido de turistas también proviene de los países de Asia.
En la clasificación del Índice de Competitividad en Viajes y Turismo (2011), que mide factores que hacen atractivo realizar inversiones o desarrollar negocios en el sector de viajes y turismo de un país específico, México alcanzó el lugar 43 a nivel mundial, siendo el primero entre los países clasificados de América Latina y el cuarto en el continente americano.
Es por ello que el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto está convencido de que el turismo debe ser una herramienta para generar prosperidad y desarrollo en las comunidades del país, por lo que ha promovido una serie de acciones relevantes por parte de la Secretaría de Turismo y el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR). Entre los que destacan recientemente, el convenio de colaboración para promover el desarrollo y la competitividad de los pueblos y comunidades indígenas, celebrado este 7 de julio con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), y que tiene como objeto la implementación de proyectos sustentables ligados al turismo alternativo, al ecoturismo y al turismo rural en el país.
Como parte de las directrices de la Política Nacional Turística y del Plan Nacional de Desarrollo, este convenio sumará esfuerzos para lograr que el turismo en México cuide, preserve y divulgue el patrimonio natural, histórico y cultural, sumado a que abre las puertas a nuevas oportunidades de desarrollo sustentable para las comunidades indígenas, lo que les permita alcanzar una mejor calidad de vida a sus habitantes.
Sin lugar a dudas, será fundamental el impulso y desarrollo que veremos en un corto plazo en lo relativo a este tema de relevancia para el desarrollo económico y social de México, propiciando la promoción y el aprovechamiento del patrimonio cultural de México, la formación de recursos humanos y el desarrollo de productos de turismo cultural, y el impulso de la legislación y mejora regulatoria en el turismo cultural.
Todo ello con la máxima de llevar a México a consolidarse como una potencia turística mundial.
lunes, 8 de julio de 2013
Día Mundial de la Población: saber cuántos y quiénes somos
Por alejandro armenta mier
En la actualidad la población mundial sobrepasa los 7 mil millones de personas. Lamentablemente, la pobreza, el hambre y la enfermedad acechan a muchas personas, especialmente a mujeres y niños, seguidos por los jóvenes, de los cuales, la mitad son pobres y sufre la desigualdad social, la discriminación y la falta de empleo.
Se estima que en año 2025, en el mundo habitarán 8 mil millones de personas, lo que originará nuevas condiciones en los escenarios futuros, entre ellas una proporción creciente de residentes en las ciudades, una mayor proporción de la población en edades avanzadas, nuevos arreglos conyugales y familiares, menor número de hijos y mayor movilidad de la población en cada país y entre países. Además de retos en ámbitos tan fundamentales como el abastecimiento de recursos naturales, energía, impacto en la seguridad alimentaria y el cambio climático. Los datos indican que en el 2050 las necesidades alimentarias de la población podrían incrementarse en un 70%[1] y que 7 mil millones de personas padecerán escasez de agua[2].
En el contexto nacional, el censo de población realizado en el año 2010 contó 112 millones 336 mil 538 personas, una cifra que, no obstante la reducción en la tasa de crecimiento en décadas recientes, muestra que la población se multiplicó 2.3 desde 1970.
En la situación actual, si la tasa de crecimiento observada en años recientes se mantuviera, la población mexicana se duplicaría en aproximadamente 50 años, de tal manera que México llegaría a tener alrededor de 225 millones de habitantes en 2060, cifra que nos permite estimar los retos que hay que enfrentar en el presente y el futuro de México.
La sociedad mexicana es una sociedad cada vez más urbanizada, ocho de cada diez habitantes viven en áreas urbanas y el 13 por ciento reside en localidades de más de un millón de habitantes. Aunque junto con esta elevada concentración de la población en unas cuantas áreas, el país enfrenta una gran dispersión, 10.6 millones de personas residen en 173 mil localidades con menos de 500 habitantes, lo que sin duda afecta el abastecimiento de servicios básicos. (INEGI 2010)
En el total de la población, existe cierto equilibrio en la distribución entre hombres y mujeres, 48.8 y 51.2%, es decir, existen 95 hombres por cada cien mujeres. Es evidente que existe un cambio en el comportamiento de la población, donde la distribución según estado conyugal muestra una tendencia clara de disminución en la unidad por medio de la institución del matrimonio, de 1990 a 2000 y 2010, los porcentajes han pasado de 45.8 a 44.5 y 40.5 por ciento. El incremento en el porcentaje de personas en unión libre, especialmente en el grupo de 15 a 19 años de edad, en el cual de1990 a 2010 el porcentaje de mujeres en unión libre pasó de 5.4 a 11.4, y en el caso de los hombres de 2.3 a 4.9. Asimismo, se observa aumento en los porcentajes de personas divorciadas, los cuales empiezan a ser cada vez más importantes. (INEGI, 2010)
Otro factor importante es la disminución de la fecundidad, tendencia que inició en la segunda mitad de la década de los setenta, cuando se alcanzó se alcanzó una cifra de 3.1 hijos, en comparación con 2.3 hijos que se observaron en el censo 2010.
Por otra parte, México es un país que presenta movilidad de la población, tanto dentro de su territorio como fuera de él. Del total de la población, el 18.4% nació en una entidad o país distinta a la que reside. Respecto a la migración en los últimos 5 años por lugar de residencia, destaca el Distrito Federal, entidad que tiene un saldo neto migratorio negativo, esto significa que sale más población de la que llega a residir en dicha entidad (INEGI, 2010)
Este 11 de julio, Día Mundial de la Población, nos da la pauta para reflexionar sobre la relevancia de instrumentar acciones apremiantes para detener la contaminación ambiental, controlar el crecimiento poblacional, proteger y aumentar los recursos naturales, avanzar en materia de producción de alimentos, invertir en salud, educación y bienestar social.
La vida siempre será digna de celebración, pero la calidad de vida de la población se vuelve cada vez más difícil de conseguir, toda vez que por un lado, la función del Estado es más compleja y requiere de más recursos para cubrir las necesidades básicas y, por otro lado, existen cada vez más competidores luchando por los satisfactores que se vuelven, por consecuencia, más escasos y difíciles de obtener. El desmedido y descontrolado crecimiento de la población tiene implicaciones que se traducen en mayúsculos esfuerzos y desafíos por parte de los gobiernos de los países y la escasez del recurso satisfactor.
Es por ello, que serán de suma importancia las reformas promovidas por el Gobierno de la República en materia de población, con el objeto de regular, programar, promover y evaluar la política de población en cuanto a los fenómenos demográficos que la afectan en el presente y futuro respecto a su volumen, estructura, dinámica y distribución geográfica en el territorio nacional así como al registro e identidad de la población del país y de los mexicanos en el exterior para impulsar el desarrollo integral y sustentable de la población, con apego a los derechos humanos.
Pero a medida que tengamos, además de la cantidad o número de población, la certeza de la identidad legal de las personas, éstas últimas estarán en posibilidad de oponer sus derechos frente a terceros o frente al propio Estado. Una persona que no tiene nombre, apellido o nacionalidad, no tiene la posibilidad legal de reclamar sus derechos.
La trascendencia del derecho humano de la identidad de las personas, se traduce actualmente en la obligación del Estado de contar con un mecanismo apropiado que asegure el registro de toda su población. Los gobiernos más avanzados del mundo focalizan sus esfuerzos con base al gran conocimiento que tienen sobre su población. Conocer e identificar a la población beneficia y facilita la gestión pública. El registro de población ha dejado de ser un sub-indicador para convertirse en el principal indicador de las políticas públicas, comenzando por garantizar los derechos humanos.
Permitiendo fortalecer la cultura demográfica, de forma que incida en el combate a la marginación, la desigualdad y la pobreza, a partir del planteamiento de las políticas públicas que permitan a la sociedad participar con equidad y justicia de los beneficios del proceso del desarrollo económico, social y cultural.
Lo que consentirá a la sociedad mexicana elevar el bienestar y la calidad de vida, integrándose a un mundo más justo con sociedades saludables y sustentables.
[1] FAO. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura.
[2] Foro Mundial del Agua, 2013.
En la actualidad la población mundial sobrepasa los 7 mil millones de personas. Lamentablemente, la pobreza, el hambre y la enfermedad acechan a muchas personas, especialmente a mujeres y niños, seguidos por los jóvenes, de los cuales, la mitad son pobres y sufre la desigualdad social, la discriminación y la falta de empleo.
Se estima que en año 2025, en el mundo habitarán 8 mil millones de personas, lo que originará nuevas condiciones en los escenarios futuros, entre ellas una proporción creciente de residentes en las ciudades, una mayor proporción de la población en edades avanzadas, nuevos arreglos conyugales y familiares, menor número de hijos y mayor movilidad de la población en cada país y entre países. Además de retos en ámbitos tan fundamentales como el abastecimiento de recursos naturales, energía, impacto en la seguridad alimentaria y el cambio climático. Los datos indican que en el 2050 las necesidades alimentarias de la población podrían incrementarse en un 70%[1] y que 7 mil millones de personas padecerán escasez de agua[2].
En el contexto nacional, el censo de población realizado en el año 2010 contó 112 millones 336 mil 538 personas, una cifra que, no obstante la reducción en la tasa de crecimiento en décadas recientes, muestra que la población se multiplicó 2.3 desde 1970.
En la situación actual, si la tasa de crecimiento observada en años recientes se mantuviera, la población mexicana se duplicaría en aproximadamente 50 años, de tal manera que México llegaría a tener alrededor de 225 millones de habitantes en 2060, cifra que nos permite estimar los retos que hay que enfrentar en el presente y el futuro de México.
La sociedad mexicana es una sociedad cada vez más urbanizada, ocho de cada diez habitantes viven en áreas urbanas y el 13 por ciento reside en localidades de más de un millón de habitantes. Aunque junto con esta elevada concentración de la población en unas cuantas áreas, el país enfrenta una gran dispersión, 10.6 millones de personas residen en 173 mil localidades con menos de 500 habitantes, lo que sin duda afecta el abastecimiento de servicios básicos. (INEGI 2010)
En el total de la población, existe cierto equilibrio en la distribución entre hombres y mujeres, 48.8 y 51.2%, es decir, existen 95 hombres por cada cien mujeres. Es evidente que existe un cambio en el comportamiento de la población, donde la distribución según estado conyugal muestra una tendencia clara de disminución en la unidad por medio de la institución del matrimonio, de 1990 a 2000 y 2010, los porcentajes han pasado de 45.8 a 44.5 y 40.5 por ciento. El incremento en el porcentaje de personas en unión libre, especialmente en el grupo de 15 a 19 años de edad, en el cual de1990 a 2010 el porcentaje de mujeres en unión libre pasó de 5.4 a 11.4, y en el caso de los hombres de 2.3 a 4.9. Asimismo, se observa aumento en los porcentajes de personas divorciadas, los cuales empiezan a ser cada vez más importantes. (INEGI, 2010)
Otro factor importante es la disminución de la fecundidad, tendencia que inició en la segunda mitad de la década de los setenta, cuando se alcanzó se alcanzó una cifra de 3.1 hijos, en comparación con 2.3 hijos que se observaron en el censo 2010.
Por otra parte, México es un país que presenta movilidad de la población, tanto dentro de su territorio como fuera de él. Del total de la población, el 18.4% nació en una entidad o país distinta a la que reside. Respecto a la migración en los últimos 5 años por lugar de residencia, destaca el Distrito Federal, entidad que tiene un saldo neto migratorio negativo, esto significa que sale más población de la que llega a residir en dicha entidad (INEGI, 2010)
Este 11 de julio, Día Mundial de la Población, nos da la pauta para reflexionar sobre la relevancia de instrumentar acciones apremiantes para detener la contaminación ambiental, controlar el crecimiento poblacional, proteger y aumentar los recursos naturales, avanzar en materia de producción de alimentos, invertir en salud, educación y bienestar social.
La vida siempre será digna de celebración, pero la calidad de vida de la población se vuelve cada vez más difícil de conseguir, toda vez que por un lado, la función del Estado es más compleja y requiere de más recursos para cubrir las necesidades básicas y, por otro lado, existen cada vez más competidores luchando por los satisfactores que se vuelven, por consecuencia, más escasos y difíciles de obtener. El desmedido y descontrolado crecimiento de la población tiene implicaciones que se traducen en mayúsculos esfuerzos y desafíos por parte de los gobiernos de los países y la escasez del recurso satisfactor.
Es por ello, que serán de suma importancia las reformas promovidas por el Gobierno de la República en materia de población, con el objeto de regular, programar, promover y evaluar la política de población en cuanto a los fenómenos demográficos que la afectan en el presente y futuro respecto a su volumen, estructura, dinámica y distribución geográfica en el territorio nacional así como al registro e identidad de la población del país y de los mexicanos en el exterior para impulsar el desarrollo integral y sustentable de la población, con apego a los derechos humanos.
Pero a medida que tengamos, además de la cantidad o número de población, la certeza de la identidad legal de las personas, éstas últimas estarán en posibilidad de oponer sus derechos frente a terceros o frente al propio Estado. Una persona que no tiene nombre, apellido o nacionalidad, no tiene la posibilidad legal de reclamar sus derechos.
La trascendencia del derecho humano de la identidad de las personas, se traduce actualmente en la obligación del Estado de contar con un mecanismo apropiado que asegure el registro de toda su población. Los gobiernos más avanzados del mundo focalizan sus esfuerzos con base al gran conocimiento que tienen sobre su población. Conocer e identificar a la población beneficia y facilita la gestión pública. El registro de población ha dejado de ser un sub-indicador para convertirse en el principal indicador de las políticas públicas, comenzando por garantizar los derechos humanos.
Permitiendo fortalecer la cultura demográfica, de forma que incida en el combate a la marginación, la desigualdad y la pobreza, a partir del planteamiento de las políticas públicas que permitan a la sociedad participar con equidad y justicia de los beneficios del proceso del desarrollo económico, social y cultural.
Lo que consentirá a la sociedad mexicana elevar el bienestar y la calidad de vida, integrándose a un mundo más justo con sociedades saludables y sustentables.
[1] FAO. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura.
[2] Foro Mundial del Agua, 2013.
lunes, 1 de julio de 2013
ADULTOS MAYORES: ENTRE LA NEGLIGENCIA Y EL ABANDONO
Por Alejandro Armenta Mier
Lamentablemente en México -como en otras partes del mundo- el maltrato, abuso físico, psicológico, sexual, económico, negligencia y el abandono hacia los adultos mayores es una cruda realidad.
La población mundial de las personas de 60 años o más será más del doble, de 542 millones en 1995 a alrededor de 1.200 millones en 2025. De la cuales se estima que entre el 4% y el 6% han sufrido alguna forma de abuso y maltrato ya sea físico, financiero o emocional (ONU, 2012); cifra que aumentará dado que en muchos países el envejecimiento de la población es rápido.
El maltrato de las personas mayores puede llevar a graves lesiones físicas y tener consecuencias psicológicas a largo plazo. Por lo que es un problema social mundial que afecta la salud y los Derechos Humanos de millones de personas mayores en todo el mundo, y es un problema que merece la atención de la comunidad internacional.
Según la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México del 2010, las personas adultas mayores son consideradas el cuarto grupo de población vulnerable a la discriminación. Tres de cada diez personas en México consideran que los derechos de las personas adultas mayores no se respetan en nada y otros tres opinan que se respetan poco. Esta misma encuesta refleja que la discriminación, la intolerancia y el maltrato ocupan el tercer lugar de los principales problemas que los adultos mayores sufren.
Este tema es una realidad silenciosa que requiere atención por parte de los gobiernos, siendo importante mencionar que las personas adultas mayores víctimas de la violencia, tienen una mayor prevalencia de presentar síndrome de estrés postraumático, crisis de ansiedad, fobias, pánico, trastornos por somatización y depresión, sienten afectada su integridad, se perciben como grupo altamente vulnerable y aún más, pueden experimentar un fuerte sentimiento de asilamiento frente a estos hechos.
Además las personas mayores no reconocen o no identifican haber sido víctimas de algún tipo de maltrato, tampoco denuncian, porque no saben cómo hacerlo, ya sea por impedimento físico, por temor a perder el apoyo de su familia o por vergüenza de hacer pública su situación, estos aspectos evitan comprobar el maltrato en las personas mayores.
Por ello la importancia de implementar programas que permitan sensibilizar a la población y se generen actos de denuncia, que se den a conocer las implicaciones jurídicas y proporcionen a los adultos mayores la atención que requieren, como el brindarles ayuda socio-sanitaria, asistencial y psicológica.
Es importante que mediante organismos e instancias de gobierno se implementen campañas que permitan recobrar la relación intergeneracional, para que el respeto, la dignidad de las personas mayores sea estimada, y tengan la oportunidad para compartir sus experiencias, tradiciones, talentos, sabiduría y darles el valor que tienen para la sociedad.
Por ello la Asamblea General de las Naciones Unidas ha hecho un llamado a los gobiernos y a todos los agentes interesados para que formulen y apliquen estrategias de prevención más eficaces y leyes y políticas más rigurosas a fin de atender todos los aspectos del maltrato a las personas mayores.
México cuenta con millones de adultos mayores dignos de respeto y orgullo al haber forjado a la sociedad actual, por lo que respetar sus derechos y honrarles es una tarea conjunta de la sociedad, autoridades, instituciones y grupos de la sociedad civil, para que se tome conciencia de nuestra responsabilidad y emprendamos los cambios necesarios para salvaguardar a los adultos mayores mexicanos.
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