No hay duda, este 2012 representa un año emblemático para la política del país por la importancia que tiene la sucesión presidencial, sin olvidar que en Norteamérica también se vivirá una situación similar; en nuestro país la integración de las principales fuerzas partidistas establece un contexto de elección de tercios posible al cierre de la contienda.
En la opción electoral que tienen los ciudadanos en este contexto de tercios, destaca la conformación de un frente de izquierdas con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y el Partido del Trabajo (PT) que representa un proyecto de amplio espectro y atracción para la población que ha manifestado rechazo tanto al desempeño del PAN en los últimos 11 años como a la posibilidad de triunfo del PRI.
En tanto, para el Partido Acción Nacional (PAN) que ha gobernado el país en los últimos 11 años, la carga de resultados negativos en la economía, la seguridad pública y el empleo representan el principal obstáculo para refrendar el respaldo popular en la jornada electoral del primer domingo de julio de este año.
Por su parte, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) - en coalición con el Partido Nueva Alianza (PANAL) y el Partido Verde Ecologista (PV)- tendrá que pasar la aduana de la conciliación interna que representa el proceso de selección de candidatos a Diputados Federales y a Senadores en todo el País, situación que ha generado más diferencias que puntos de coincidencia para lograr unificar a todos los liderazgos locales, regionales y nacionales en torno a la campaña presidencial del PRI.
Consulta Mitofsky en su medición de diciembre de 2011 destaca la preferencia de 39 puntos que como alianza tiene el PRI-PANAL-PV con respecto al PAN con 21 puntos y 18 de preferencias que presenta la Alianza de Izquierdas PRD-PT-MORENA; en cuanto al análisis que hace la encuestadora ya con la variable de candidatos-partido, el PRI-PANAL-PV con Enrique Peña Nieto incrementa su ventaja pasando de 39 puntos a 44 en las preferencias, en tanto el PAN se mantiene estable y Andrés Manuel López Obrador le abona a la izquierda ubicándose con 19 puntos de preferencia electoral.
En el caso de Peña Nieto, se trata de una ventaja que el PRI deberá asumir con responsabilidad -como él mismo lo recomienda- para acrecentarla o mantenerla hacia el mes de julio. De esa manera, tal como lo refiere el Dr. Luis Costa Bonino en el Manual de Marketing Político, "más allá de lo que se diga en campaña, la oferta política de un candidato ya está en buena medida predeterminada por su imagen pública personal y por la imagen pública de la agrupación política a la que pertenece".
Para los equipos de campaña de los tres grandes bloques electorales, el cuidado en la toma de decisiones estratégicas es fundamental para orientar la delgada línea que existe en la obtención del triunfo en lo que será -sin duda- la elección de mayor competitividad electoral que el sistema político mexicano ha tenido en su historia.
Los comicios de alta competencia electoral -como el que viviremos en este año- obligan a los partidos y candidatos a atender, pero sobre todo a entender el comportamiento sociológico y electoral que presentan los diversos segmentos de votantes en las diferentes regiones del país.
Así pues, ésta no será una elección donde el triunfo esté decretado de inicio para alguno de los que aspiran a la silla presidencial; la suma de factores asertivos y erróneos definirá al ganador en la contienda presidencial del 2012 en donde el contenido de los proyectos de Nación que representen a cada fuerza política serán decisivos en el ánimo del elector
En la opción electoral que tienen los ciudadanos en este contexto de tercios, destaca la conformación de un frente de izquierdas con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y el Partido del Trabajo (PT) que representa un proyecto de amplio espectro y atracción para la población que ha manifestado rechazo tanto al desempeño del PAN en los últimos 11 años como a la posibilidad de triunfo del PRI.
En tanto, para el Partido Acción Nacional (PAN) que ha gobernado el país en los últimos 11 años, la carga de resultados negativos en la economía, la seguridad pública y el empleo representan el principal obstáculo para refrendar el respaldo popular en la jornada electoral del primer domingo de julio de este año.
Por su parte, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) - en coalición con el Partido Nueva Alianza (PANAL) y el Partido Verde Ecologista (PV)- tendrá que pasar la aduana de la conciliación interna que representa el proceso de selección de candidatos a Diputados Federales y a Senadores en todo el País, situación que ha generado más diferencias que puntos de coincidencia para lograr unificar a todos los liderazgos locales, regionales y nacionales en torno a la campaña presidencial del PRI.
Consulta Mitofsky en su medición de diciembre de 2011 destaca la preferencia de 39 puntos que como alianza tiene el PRI-PANAL-PV con respecto al PAN con 21 puntos y 18 de preferencias que presenta la Alianza de Izquierdas PRD-PT-MORENA; en cuanto al análisis que hace la encuestadora ya con la variable de candidatos-partido, el PRI-PANAL-PV con Enrique Peña Nieto incrementa su ventaja pasando de 39 puntos a 44 en las preferencias, en tanto el PAN se mantiene estable y Andrés Manuel López Obrador le abona a la izquierda ubicándose con 19 puntos de preferencia electoral.
En el caso de Peña Nieto, se trata de una ventaja que el PRI deberá asumir con responsabilidad -como él mismo lo recomienda- para acrecentarla o mantenerla hacia el mes de julio. De esa manera, tal como lo refiere el Dr. Luis Costa Bonino en el Manual de Marketing Político, "más allá de lo que se diga en campaña, la oferta política de un candidato ya está en buena medida predeterminada por su imagen pública personal y por la imagen pública de la agrupación política a la que pertenece".
Para los equipos de campaña de los tres grandes bloques electorales, el cuidado en la toma de decisiones estratégicas es fundamental para orientar la delgada línea que existe en la obtención del triunfo en lo que será -sin duda- la elección de mayor competitividad electoral que el sistema político mexicano ha tenido en su historia.
Los comicios de alta competencia electoral -como el que viviremos en este año- obligan a los partidos y candidatos a atender, pero sobre todo a entender el comportamiento sociológico y electoral que presentan los diversos segmentos de votantes en las diferentes regiones del país.
Así pues, ésta no será una elección donde el triunfo esté decretado de inicio para alguno de los que aspiran a la silla presidencial; la suma de factores asertivos y erróneos definirá al ganador en la contienda presidencial del 2012 en donde el contenido de los proyectos de Nación que representen a cada fuerza política serán decisivos en el ánimo del elector
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