martes, 28 de mayo de 2013

Las Mujeres ante la expectativa de una mejor calidad de vida

Por: Alejandro Armenta Mier

El cáncer además de ser uno de los principales problemas de salud que padece la población mexicana femenina, ocupa los primeros lugares en prevalencia a nivel nacional con una tendencia de incremento en el número de defunciones que ocasiona en las mujeres.

En el año 2000, 3 mil 432 mujeres fallecieron como consecuencia del cáncer de seno, lo que representa una tasa de 10.1 defunciones por cada 100 mil mujeres. Para 2008, el número de defunciones aumentó a 4 mil 818, lo que equivale a una tasa de 10.8 defunciones por cada 100 mil mujeres. De igual forma, en 2008, 4 mil 31 mujeres fallecieron en México como consecuencia del cáncer cervicouterino; de acuerdo a cifras que manejó la Secretaría de Salud.

Casi el 70% de los casos de cáncer de mama se presenta en mujeres de entre 30 y 59 años de edad, según el INEGI. Sin embargo, la tasa de mortalidad más alta se da en las mujeres mayores de 60 años; en el 2009 se registraron 25.5 muertes por cada 100 mil habitantes, mientras que para las mujeres de 30 a 59 años, la mortalidad fue de siete por cada 100 mil habitantes.

Hay factores que preocupan en la incidencia de esta enfermedad. El primero es el hecho de que este tipo de cáncer está presentándose a edades más tempranas. El segundo es que frecuentemente es diagnosticado en un estado avanzado, provocando no sólo una reducción en las opciones disponibles para atenderlo, sino además una mayor afectación a la calidad de vida de las mujeres que lo padecen y una disminución en las probabilidades de supervivencia.

Estos factores ponen de manifiesto la carencia de información oportuna y eficaz en la población en cuanto a cáncer, así como la presencia de elementos que obstaculizan el acceso o utilización de los servicios de salud.

Entre 2000 y 2010, el gasto público en salud como porcentaje del PIB creció de 2.6 a 3.1%, lo que representa un incremento del 19.2%,  -nivel de gasto que sigue siendo bajo en  comparación con el de los países de la OCDE-; en tanto que en el 2012, aproximadamente uno de cada cuatro mexicanos no contaba con acceso en algún esquema de salud (PND, 2013).

Hoy por hoy, México realiza esfuerzos en el campo de las acciones enfocadas a distinguir las diferencias entre hombres y mujeres como herramientas para el diseño de políticas así como para la creación de indicadores específicos sobre las condiciones de las mujeres tanto en el ámbito nacional como internacional, mediante el Sistema de Indicadores para el Seguimiento de la Situación de la Mujer en México (SISESIM)  que generan el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y la Comisión Nacional de la Mujer (CONMUJER).

Éste constituye una de las formas para atender las demandas de información de los distintos sectores de la sociedad interesados en conocer, promover y mejorar la condición de las mujeres así como para las instituciones gubernamentales, permitiendo plantear una policía social enfocada en alcanzar una sociedad de derechos plenos e incluyente, como ha planteado el Gobierno de la República en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

Para ello, ha establecido como uno de los objetivos asegurar el acceso a los servicios de salud, proponiendo fortalecer la rectoría de la Secretaría de Salud y promover la integración funcional a lo largo de todas las instituciones que la integran.

Asimismo, se plantea reforzar la regulación de los establecimientos de atención médica, aplicar estándares de calidad rigurosos, privilegiar el enfoque de prevención y promoción de una vida saludable de forma incluyente, con lo que las mujeres estarán aspirando a una salud integral que permita no sólo la mejora en su calidad de vida sino el cumplimiento de los derechos humanos promovidos a través de todos los funcionarios públicos que representamos a México.

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