Por: Alejandro Armenta Mier
La
alfabetización es un derecho y, a la vez, el cimiento del aprendizaje a lo
largo de toda la vida ya que es un factor de bienestar además de que representa
un medio de subsistencia; por eso la
alfabetización es un motor del desarrollo sostenible e integrador.
Desde
1965, la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura -en inglés United Nations
Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO)- proclamó el 8 de septiembre como el Día Internacional de la Alfabetización
como un derecho humano y constituye la base de todo aprendizaje.
Sin
duda, la alfabetización es un instrumento de autonomía personal, un medio para
alcanzar el desarrollo individual y social y el eje mismo de la educación, esencial
para erradicar la pobreza, reducir la mortalidad infantil, frenar el
crecimiento demográfico, lograr la igualdad de género y garantizar el
desarrollo sostenible, la paz y la democracia (UNESCO)
Según datos del Instituto de Estadística de la
UNESCO del 2011, 793 millones de adultos son analfabetos, en su mayoría chicas
y mujeres; otros 67 millones de niños en edad de asistir a la escuela primaria
no lo hacen y 72 millones de adolescentes en edad de cursar el primer ciclo de
la enseñanza secundaria tampoco están gozando de su derecho a la educación.
Once países del mundo tienen más de 50% de
adultos analfabetos. Se trata de Benin, Burkina Faso, Chad, Etiopía, Gambia,
Guinea, Haití, Mali, Níger, Senegal y Sierra Leona. Por regiones, el sur y el
oeste de Asia albergan más de la mitad de la población analfabeta mundial
(51,8%), en tanto que en el África Subsahariana viven el 21,4% de los adultos
analfabetos, en Asia Oriental y el Pacífico el 12,8%, en los Estados Árabes el
7,6% y en América Latina y el Caribe el 4,6%. América del Norte, Europa y Asia
Central suman por su parte el 2% de los adultos analfabetos.
En México existen casi seis millones de
mexicanos analfabetas mayores de 15 años, de los cuales poco más de tres
millones y medio son mujeres, y dos millones trescientos mil son hombres. Según
el IISUE de la UNAM, los porcentajes de analfabetismo han permanecido casi estáticos
a lo largo de una década, 40 por ciento varones y 60 por ciento mujeres. Las entidades federativas con mayor proporción
de analfabetas son Chiapas con 18.41 por ciento, Guerrero con 17.53; Oaxaca con
16.92 y Veracruz con 12.02.
Según la UNESCO, cuando más de 90% de la población adulta de
una nación está alfabetizada, se ha alcanzado la alfabetización universal o
casi universal, y cuando 70% de la población ha sido alfabetizada se considera
que el proceso es irreversible ya que cualquier persona analfabeta sentirá la
necesidad de adaptarse al medio en donde predominan las personas alfabetizadas.
Hay que tomar en cuenta que las personas que saben leer y escribir están
más capacitadas para elegir y llevar una vida más plena. Son personas más
libres, trabajadores productivos e individuos menos expuestos a la miseria; según
la Organización de Naciones Unidas (ONU) los beneficios de la alfabetización no
sólo se dan a nivel individual, éstos trascienden a las comunidades y naciones.
El desarrollo económico, el progreso social y la libertad de los seres
humanos dependen del establecimiento de un nivel básico de alfabetización en
todos los países del mundo, por lo que la Comunidad Internacional y los países
miembros de las Naciones Unidas –entre ellos México- fijaron como
uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
alcanzar una educación para todos y todas antes de 2015.
Partiendo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual
establece que toda persona tiene derecho a la educación, y que esta será
gratuita y obligatoria al menos hasta la instrucción elemental. Derecho que
México ratifica estableciendo -en el artículo tercero de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos- las obligaciones del Estado por
proporcionar servicios de educación gratuitos y obligatorios hasta nivel básico
y la obligación de tutores y custodios de hacer preservar estos derechos.
Si bien datos del INEGI nos muestran que el
analfabetismo resta oportunidades, ya
que derivado de carencias educativas de cada 100 personas analfabetas, 45
trabajan en labores agrícolas, 24 en trabajos domésticos, 23 en actividades
ligadas con la operación del sector industrial y 8 en actividades de oficina.
En México, el analfabetismo genera marginación y afecta a la población más vulnerable como mujeres,
indígenas, discapacitados o los desfavorecidos económicamente.
La alfabetización de las personas adultas debe
ser un precedente para mejorar la calidad de vida de la población mexicana. Por
ello el Gobierno de la República, con apoyo de los distintos niveles gubernamentales,
las organizaciones internacionales y la sociedad civil lleva a cabo acciones
para abatir el rezago en materia de alfabetización y lograr que la educación sea una prioridad política
con el objetivo de que todas las personas puedan desarrollar su potencial y
participar activamente en la conformación de sociedades más sostenibles, justas
e incluyentes.
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