lunes, 9 de septiembre de 2013

alfabetización, un derecho para todos


Por: Alejandro Armenta Mier

La alfabetización es un derecho y, a la vez, el cimiento del aprendizaje a lo largo de toda la vida ya que es un factor de bienestar además de que representa un medio de subsistencia; por eso  la alfabetización es un motor del desarrollo sostenible e integrador.
Desde 1965, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura -en inglés United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO)- proclamó el 8 de septiembre como el Día Internacional de la Alfabetización como un derecho humano y constituye la base de todo aprendizaje.
Sin duda, la alfabetización es un instrumento de autonomía personal, un medio para alcanzar el desarrollo individual y social y el eje mismo de la educación, esencial para erradicar la pobreza, reducir la mortalidad infantil, frenar el crecimiento demográfico, lograr la igualdad de género y garantizar el desarrollo sostenible, la paz y la democracia (UNESCO)
Según datos del Instituto de Estadística de la UNESCO del 2011, 793 millones de adultos son analfabetos, en su mayoría chicas y mujeres; otros 67 millones de niños en edad de asistir a la escuela primaria no lo hacen y 72 millones de adolescentes en edad de cursar el primer ciclo de la enseñanza secundaria tampoco están gozando de su derecho a la educación.
Once países del mundo tienen más de 50% de adultos analfabetos. Se trata de Benin, Burkina Faso, Chad, Etiopía, Gambia, Guinea, Haití, Mali, Níger, Senegal y Sierra Leona. Por regiones, el sur y el oeste de Asia albergan más de la mitad de la población analfabeta mundial (51,8%), en tanto que en el África Subsahariana viven el 21,4% de los adultos analfabetos, en Asia Oriental y el Pacífico el 12,8%, en los Estados Árabes el 7,6% y en América Latina y el Caribe el 4,6%. América del Norte, Europa y Asia Central suman por su parte el 2% de los adultos analfabetos.
En México existen casi seis millones de mexicanos analfabetas mayores de 15 años, de los cuales poco más de tres millones y medio son mujeres, y dos millones trescientos mil son hombres. Según el IISUE de la UNAM, los porcentajes de analfabetismo han permanecido casi estáticos a lo largo de una década, 40 por ciento varones y 60 por ciento mujeres.  Las entidades federativas con mayor proporción de analfabetas son Chiapas con 18.41 por ciento, Guerrero con 17.53; Oaxaca con 16.92 y Veracruz con 12.02.
Según la UNESCO, cuando más de 90% de la población adulta de una nación está alfabetizada, se ha alcanzado la alfabetización universal o casi universal, y cuando 70% de la población ha sido alfabetizada se considera que el proceso es irreversible ya que cualquier persona analfabeta sentirá la necesidad de adaptarse al medio en donde predominan las personas alfabetizadas.

Hay que tomar en cuenta que las personas que saben leer y escribir están más capacitadas para elegir y llevar una vida más plena. Son personas más libres, trabajadores productivos e individuos menos expuestos a la miseria; según la Organización de Naciones Unidas (ONU) los beneficios de la alfabetización no sólo se dan a nivel individual, éstos trascienden a las comunidades y naciones.

El desarrollo económico, el progreso social y la libertad de los seres humanos dependen del establecimiento de un nivel básico de alfabetización en todos los países del mundo, por lo que la Comunidad Internacional y los países miembros de las Naciones Unidas –entre ellos México- fijaron como uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio  alcanzar una educación para todos y todas antes de 2015.
Partiendo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual establece que toda persona tiene derecho a la educación, y que esta será gratuita y obligatoria al menos hasta la instrucción elemental. Derecho que México ratifica estableciendo -en el artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos- las obligaciones del Estado por proporcionar servicios de educación gratuitos y obligatorios hasta nivel básico y la obligación de tutores y custodios de hacer preservar estos derechos.

Si bien datos del INEGI nos muestran que el analfabetismo resta oportunidades,  ya que derivado de carencias educativas de cada 100 personas analfabetas, 45 trabajan en labores agrícolas, 24 en trabajos domésticos, 23 en actividades ligadas con la operación del sector industrial y 8 en actividades de oficina.
En México, el analfabetismo genera marginación  y afecta a la población más vulnerable como mujeres, indígenas, discapacitados o los desfavorecidos económicamente.
La alfabetización de las personas adultas debe ser un precedente para mejorar la calidad de vida de la población mexicana. Por ello el Gobierno de la República, con apoyo de los distintos niveles gubernamentales, las organizaciones internacionales y la sociedad civil lleva a cabo acciones para abatir el rezago en materia de alfabetización y lograr  que la educación sea una prioridad política con el objetivo de que todas las personas puedan desarrollar su potencial y participar activamente en la conformación de sociedades más sostenibles, justas e incluyentes.


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