lunes, 30 de septiembre de 2013

Trabajemos juntos por un México Sin Violencia

Por Alejandro Armenta Mier

Si bien pareciera que la violencia ha estado presente de manera cotidiana y protagónica en la vida colectiva y de las relaciones interpersonales, a lo largo de la historia se le ha atribuido un doble valor, en innumerables ocasiones la violencia se justifica y se le define como  “legítima” para validar las acciones o intervenciones justas de los estados o de grupos de interés político, económico o religioso, mientras que en otras es “ilegítima” y se castiga a quienes la ejercen.
Algunos estudiosos señalan que la palabra “violencia” aparece a principios del Siglo XIII como una derivación de la palabra latina “vis” que significa fuerza o vigor; palabra que caracteriza a un ser humano iracundo y brutal, y particularmente define una relación de fuerza destinada a someter u obligar a otro.
Actualmente se reconoce que la violencia atenta contra la dignidad y los derechos fundamentales de todos los seres humanos, por lo que en el 2007 la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 2 de octubre como el Día Internacional de la No Violencia. Siendo una ocasión para diseminar el mensaje de la no violencia a través de la educación y la conciencia pública para lograr una cultura de paz.
Vivimos una época en que la tolerancia se pone a prueba a en todo el mundo. Sucesos como las guerras, la crisis económica que fomenta resentimientos ante la inminente segmentación de clases, el terrorismo, la trata de personas, el crimen organizado, la violación de los derechos humanos y la violencia contra las mujeres, niños y adultos mayores. Todas ellas que forman parte de la cotidianeidad, se traducen en formas de discriminación tan peligrosas como letales que amenazan a millones de personas en el mundo.
Tenemos que seguir trabajando para lograr el entendimiento entre los estados que conforman nuestro país, entre las diversas comunidades y etnias, entre religiones y cultos y entre todas las naciones.
Por ello, el Gobierno de la República promueve la prevención de la violencia como una prioridad clave, yendo a las raíces  de las causas que generan los conflictos tales como la intolerancia, la inseguridad y la violación de los derechos humanos. Hoy, el reto es implementar distintas acciones que permitan frenar la violencia que se vive en México; se requiere un nuevo Sistema de Justicia que refuerce la eficacia de las instituciones de procuración e impartición de justicia.
Aprovechemos la fuerza de todas esas iniciativas y trabajemos juntos para fortalecer a las instituciones; promover la corresponsabilidad social; fomentar el respeto y la protección de los derechos humanos; generar programas que permitan la erradicación de la violencia y el combate a la corrupción. 
Todo ello orientado al reforzamiento de la democracia, justicia y orden que permitan gozar plenamente de los derechos humanos y una vida sin violencia.

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